Las 10 películas más decepcionantes de 2015

Ha llegado el momento de desahogarse, de soltar un poco de mala baba y dejar claro lo que pensamos de esos títulos que parecían una cosa y que luego fueron otra.

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08 de diciembre de 2015

¿Quién no ha ido al cine a ver una película con unas expectativas enormes precedidas por un montón de tráilers maravillosos y críticas rabiosamente elogiadoras de los críticos más sensatos? ¿Os suena no? Es un precio que todo cinemaníaco ha de pagar unas cuantas veces al año. Estamos a punto de despedir el 2015 y nos preguntamos dónde están esas obras maestras que nos prometieron o esas películas que parecían endiabladamente entretenidas… No están, nunca existieron. Pero ha llegado el momento de desahogarse, de soltar un poco de mala baba y dejar claro lo que pensamos de esos títulos que parecían una cosa y que luego fueron otra. Aquí os traemos las películas más decepcionantes de 2015 acompañadas por unos cuantos improperios. Si después de leer esto sigues con ganas de desahogarte puedes acudir a las listas de 2014, 2013 o 2012.

tomorrowland

Tomorrowland

Lo que prometía: El director de esa obra cumbre de la animación titulada Ratatouille, el mismo que demostró ser capaz de hacer buen cine de acción con Misión: Imposible – Protocolo fantmas, agarra una historia de ciencia ficción que se centra en un lugar perdido en el espacio tiempo donde todos los habitantes son genios. Cine de aventuras “como el de antes” y el espectador asombrado por la maravilla. Y encima sale George Clooney.

Lo que nos encontramos: Un lío absoluto en el que nadie sabía lo que venía a hacer. La película quiere ser infantil y adulta a la vez. Brad Bird quiere hacerse un ‘pixar’ pero en vez de eso le sale algo ambiguo demasiado enredado para los niños y demasiado naíf para los mayores. George Clooney está completamente perdido por mucho que Britt Robertson se esfuerce en encontrarle. Y claro, cuando aparece el malvado Hugh Laurie y desvela el pastel la cosa se convierte en un sinsentido mayúsculo. Y lo peor es que la idea era buena. Lástima.

Hubiera estado mejor sí… hubieran elegido. Una película infantil pegada al estilo tradicional de Disney o con un tono más oscuro acercándose lo máximo posible al Bioshock y a esa ciudad llamada Rapture con la que Tomorrowland tiene bastantes cosas en común.

fake babe

El francotirador

Lo que prometía: Un drama intenso sobre un francotirador que bate el récord de muertes pero que constantemente se debate en el dilema moral de lo que significa matar. Escenas que rezuman tensión y un desgaste de adrenalina en cada bala disparada. El espectador sudando casi más que el personaje de Bradley Cooper. La historia real de un hombre que nunca dejó a nadie atrás a pesar de que los enemigos pusieron precio a su cabeza.

Lo que encontramos: Un desagradable panfleto belicista donde Clint Eastwood (al que todos queremos mucho) no se esfuerza nada en absoluto. Es todo banal y simple y por tanto ofensivo y a veces incluso manipulador, sobre todo cuando se empecinan en llamar guerra a lo que fue una invasión. Toda esa tensión tan conseguida en los puntos más vibrantes del filme se va por el retrete cuando su director desdibuja la parte en la que el héroe llega a casa. A Eastwood le interesa tan poco la parte doméstica de la historia que sustituyó a un bebé por un muñeco sin tratar de disimular lo más mínimo.

Hubiera estado mejor si… el retrato entre héroe de guerra y padre de familia estuviera más equilibrado. Si la tensión en la batalla fuera la misma que al llegar a casa. Si él bebe no fuera un muñeco.

Terminator Genisys

Terminator Génesis

Lo que prometía: Nos aburrimos como una ostra con ese Terminator Salvation en el que no había viajes en el tiempo y antes de eso nos entró un poco de vergüenza ajena con La rebelión de las máquinas, que abusaba demasiado de la  serie B. James Cameron dice que Génesis es la única película que él considera como digna sucesora de Terminator 2: el juicio final. ¡Por fin un título a la altura de las dos primeras! Arnold Schwarzenegger está viejo pero no obsoleto y Emilia Clarke es la perfecta Sarah Connor. Una nueva versión de Skynet adaptada a nuestro presente, más viajes en el tiempo y más posibilidades de complicar la apasionante trama de este clásico de la ciencia ficción.

Lo que encontramos: Una dirección sin personalidad, un guión que da la espalda a todas las grandes posibilidades de extender el universo de la saga para centrarse (otra vez) en lo mismo de siempre y encima peor que siempre. La química entre Sarah Connor y Kyle Reese es inexistente y al final resulta que Schwarzenegger sí que está obsoleto. La película se podría titular El día de la marmota del T-800.

Hubiera estado mejor si… en vez de seguir los mismos derroteros que sus predecesoras (la uno y la dos) hubiese ido por otro camino más arriesgado y también más excitante. Que nos hubiesen mostrado un futuro desconocido y nuevo y donde Sarah Connor asuma de una vez su papel como el mejor personaje de la saga. Vale, que salga Schwarzenegger, pero poco, lo justo para aliviar la nostalgia. Ay, la nostalgia.

Ryan Gosling confundido

Lost River

Lo que prometía: Ryan Gosling escribiendo y dirigiendo un thriller surrealista de tono fantástico que incluso raya lo experimental. Teniendo en cuenta que su tutor ha sido Nicolas Winding Refn (Drive) y que sus inspiraciones van de Terrence Malick a David Lynch, Lost River tiene que ser una película única, muy loca, muy sexy y llena de colores pastel.

Lo que encontramos: Una pretenciosidad recalcitrante que acusaba una falta de ritmo propia de un debutante con más pedantería de la que puede soportar. El problema no es que nada tenga sentido, eso, más o menos, lo esperábamos. El problema es que encima Ryan Gosling copia mucho, sobre todo de Lynch, pero copia mal. Ni siquiera la exuberante belleza de Christina Hendricks arregla este adornado despropósito.

Hubiera estado mejor si… antes de deconstruir la historia hubiera empezado por construirla. No pasa nada por darle un poco de sentido a lo que uno cuenta, aunque después lo convierta en puzzle. Para dejar al espectador noqueado hay que ser más bestia, más radical y también, más sofisticado.

Chris ordenador

Blackhat – Amenaza en la red

Lo que prometía: Un thriller de tintes cibernéticos con un ritmo endiablado con el que Michael Mann, el mejor director de cine de acción (Heat, Collateral, Enemigos públicos…) vuelva a demostrar su destreza para la intriga, las persecuciones y las coreografías violentas. Chris Hemsworth asumiendo su papel de nuevo (y guapo) héroe de acción. Y al otro lado un villano informático con poder para mandarlo todo al carajo.

Lo que encontramos: Un comienzo aburridísimo donde Mann propone unas reglas del juego que no interesan a nadie. El rollo cibernético se entremezcla con el bursátil y es imposible entender algo de lo que se supone que iba a ser una trama fácil de digerir. Chris Hemsworth hace todo lo posible por intenta salvar la película de una rutina nada emocionante. La acción llega, por fin, al final, con una par de tiroteos en los que se ve la mano del maestro. Sin embargo, ya es demasiado tarde, el espectador ha salido de la película hace siglos.

Hubiera funcionado si… Mann se hubiera dedicado a hacer lo que mejor sabe hacer en vez de liarse con una trama muy compleja y muy densa. Fuera todo ese rollo gubernamental. Mann tendría que haber seguido el mismo esquema que Collateral, pocos personajes, un argumento sencillo, escenas de acción (las necesarias) repartidas por todo el metraje, y ya al final, los fuegos artificiales.

El destino de Júpiter

El destino de Júpiter

Lo que prometía: Mila Kunis es una limpiadora de casas que se llama Jupiter Jones y que en realidad es la reencarnación de una matriarca milenaria que podría alterar el equilibro del Universo. Channing Tatum es un ex-militar intergaláctico con orejas puntiagudas y modificado genéticamente que se llama Caine Wise y cuyo objetivo es salvar a Júpiter. Cazadores de recompensas de todos los rincones de la galaxia persiguen a Júpiter porque el malvado Balem Abrasax (Eddie Redmayne) teme que la elegida merme su poder. Naves espaciales, razas extraterrestres, sofisticados aparatos intergalácticos, planetas desconocidos, aventuras, acción, amor. Una mezcla de géneros con la que los Wachowski han construido la space-opera definitiva. Los creadores de Matrix han vuelto.

Lo que encontramos: Una película indecisa que no sabe muy bien a qué público dirigirse, si al amante de la ciencia ficción clásica o al de las edulcoradas sagas juveniles como Crepúsculo o Divergente. Mila Kunis no tiene el carácter suficiente para estar a la altura de su personaje, parece más bien Princesa por sorpresa, es imposible evitar la risa floja con las orejas puntiagudas de Tatum y Redmayne está tan exagerado que su villano no impone absolutamente nada.

Hubiera funcionado si… en vez de apostar por una historia de amor naif entre dos cándidos personajes (el de Kunis y el de Tatum) se hubieran atrevido con un producto más oscuro en el que la elegida fuera algo más ambigua y el héroe mucho más inesperado. Es decir… más Matrix y menos Speed Racer.

Spectre

Spectre

Lo que prometía: La dupla Sam Mendes y Daniel Craig repitiendo con James Bond tras la majestuosa Skyfall. El regreso de SPECTRE y un villano al que pone rostro el actor del momento, Christoph Waltz. Dos chicas bond opuestas y sublimes, Monica Bellucci como viuda imponente y Léa Seydoux como diamante en bruto. Escenas de acción rodadas con elegancia y más viajes al pasado del James Bond mejor construido de la saga.

Lo que encontramos: Tras un arranque portentoso y un plano secuencia que está entre lo mejor del año la película se desinfla por culpa de, quién lo iba a decir, un villano insuficiente, caricaturesco y ridículo. Después de poner las bases de un nuevo James Bond atado a la actualidad, con el poder de la información como amenaza, Mendes resuelve su despedida siguiendo los tópicos del pasado, que en este caso, no pintan nada.

Hubiera funionado si… en vez de pretender mantener el tono de esa hoguera expiatoria que fue Skyfall, Mendes tenía que asumir la vuelta al James Bond más pop. O al menos haber allanado el camino. Menos Christopher Nolan y más Martin Campbell. Y el villano, cuanto menos sepamos de él, de sus aspiraciones, de sus objetivos, de su vida, mejor.

Miles teller chocando

Cuatro Fantásticos

Lo que prometía: Josh Trank, el director de la sorprendente (y muy oscura) Chronicle se hace responsable del relanzamiento de una franquicia que había caído en desgracia. Una película de gran presupuesto dirigida por un tipo con personalidad que junta a cuatro actores en pleno ascenso, Miles Teller, KateMara, Michael B. Jordan y Jamie Bell. Mucha acción y cuatro protagonistas complejos y muy bien dibujados. Una revisión oscura y definitiva de los personajes de Stan Lee y Jack Kirby.

Lo que encontramos: Dos películas, un planteamiento lento pero estimulante en el que conocemos a los personajes y donde a pesar de contemplar (otra vez) el origen de los superhéroes, la intriga avanza con interés. Después, en la última hora, la película se convierte en un cúmulo de tópicos. La acción no llega nunca y encima los efectos visuales son cutres.

Hubiera funcionado si… Josh Trank, que declaró que su montaje era mejor que el exigido por el estudio, hubiera dado un golpe sobre la mesa y hubiera exigido que la película que ha acabado en los cines fuera la suya y no la de los ejecutivos.

Johnny Depp con cara agria

Black Mass

Lo que prometía: Película sobre mafia que recupera el tono de obras maestras como Uno de los nuestros y maneja los códigos del mejor Michael Mann. La trepidante historia de un mafioso irlandés que colabora con el FBI, circunstancia que le convierte en uno de los gansters más poderosos de la historia de Boston. Se llama Whitye Bulger y está interpretado por un contenido Johnny Depp. El papel de su vida, vamos.

Lo que encontramos: Un cine convencional que huele a impostado por dos razones. La primera, un Johnny Depp contenido, sí, pero hundido entre capas y capas de maquillaje y unas lentillas sublimes. La segunda, la relación entre el FBI y el gánster está tan mal contada que toda la potencial tensión de la trama se desinfla. Al final solo quedan 122 minutos violencia descafeinada.

Hubiera funcionado si… Johnny Depp no hubiera estado enterrado en tantos kilos de maquillaje. Si el agente del FBI, interpretado por Joel Edgerton, tuviera más peso. Si la violencia fuera más cruda. Si dejara a un lado las referencias de Scorsese, es preferible eso que intentarlo y no llegar.

Pixels

Pixels

Lo que prometía: Humor disparatado, ciencia ficción y videojuegos en una aventura sobre el fin del mundo basada en el maravilloso corto de Patrick Jean. Extraterrestres que atacan la tierra tomando la forma de los protagonistas de los videojuegos más famosos de los años 80 y un antiguo campeón de recreativos interpretado por Adam Sandler para salvar el planeta. Y para orquestar todo esto uno de los directores más afines al público infantil y adolescente, Chris Columbus.

Lo que encontramos: Un arranque muy prometedor. El resto de la película se estanca en acción de efectos especiales muy bonitos, pero nada innovadores y mucho menos tan fascinantes como los píxeles del Pac-Man original. Michelle Monaghan está desaprovechada, su personaje podría haber dado mucho más juego mientras Adam Sandler sale demasiado para hacer lo de siempre, de niño bueno dentro de un adulto freak.

Hubiera funcionado si… la película mantuviera la misma poesía que el corto original. Con Adam Sandler arriesgando un poquito más, tanto en su personaje como en su parte del guión la película hubiera alcanzado otro nivel. Y si encima Chris Columbus le hubiera puesto el mismo cariño a la parte de la historia desarrollada en el presente como a la que está ambientada en 1982, Pixels sería, como mínimo, una película de culto. Y como máximo el producto más loco, divertido y nostálgico del año.

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