Las 10 películas más decepcionantes de 2013

Prometieron mucho, y entregaron poco: una vez más, dedicamos nuestra primera lista anual a recordar filmes que nos dejaron el entusiasmo bajo cero. Por YAGO GARCÍA

17 de diciembre de 2013

A estas alturas no vamos a venir con disculpas, ¿verdad? Ya sabemos que diciembre es el mes de las listas con lo mejor y lo peor del año, que en CINEMANÍA no nos sustraemos a esa costumbre… Y también que, desde hace tiempo, inauguramos nuestro repaso a la cosecha fílmica enumerando las películas que más nos han decepcionado. Así de majos somos, qué vamos a hacerle.

 Recordemos las reglas de este juego: se trata de filmes que, pese a no ser necesariamente malos, sí han quedado por debajo de las expectativas despertadas, bien por un márketing superlativo, bien por la reputación de sus autores, bien porque la premisa nos hacía gracia, o por todo lo anterior a la vez. Así las cosas, aquí te encontrarás con superhéroes que no volaron tan alto como debían, remakes que nos hacen añorar al original e incluso con un titán del cine español cuyo reencuentro con la comedia nos ha dejado fríos. Y, si quieres recordar lo implacables que podemos llegar a ser, échale un vistazo a nuestras listas correspondientes de 2011 y de 2012.

El hombre de acero




Lo que prometía: Harto de ver cómo Batman se lleva de calle a la cinefilia internacional, Superman vuelve por sus fueros con el apolíneo físico de Henry Cavill embutido en sus mallas. Además, dirige Zack Snyder, director comiquero donde los haya. ¿Qué puede salir mal?

Lo que nos encontramos: Una doble ración de épica tan sobrada de estruendo como deficitaria a la altura del corazón. Sabemos que para gustos están los colores (azul y rojo, principalmente) y que este filme se ha ganado adhesiones incondicionales. Pero, pese a la buena voluntad de todas las partes implicadas, El hombre de acero también ha dejado fríos a muchos, empezando por solventes expertos en la cosa de las viñetas. Aun sin negar sus aciertos (el Jor-El de Russell Crowe, Michael Shannon como villano galáctico), la película de Snyder no ha logrado reescribir el libro de estilo del blockbuster con superhéroes. Algo a lo que, siendo su protagonista el exponente más longevo y querido del gremio, parecía aspirar.

Habría estado mejor si… Se hubiese tomado a sí misma con más ligereza y sentido de la maravilla, en lugar de obstinarse en ser una tragedia greco-latino-kryptoniana. Amén de aprovechar más a la Lois Lane de Amy Adams, y dotar a papá Kent (Kevin Costner) con un destino más digno.

Plan de escape




Lo que prometía: Para celebrar el fin de sus respectivas travesías del desierto gracias a Los mercenarios (y secuela), Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger nos invitan a un fiestón de tollinas y ultraviolencia en una cárcel de alta seguridad. Ay, qué abueletes más salaos.

Lo que nos encontramos: A lo largo de su historia, el cine de acción siempre se ha sentido a gusto en los confines de la serie B. Siempre, claro está, que dicha serie B compensase su falta de medios con voluntad, arrojo y ganas de hacer las cosas bien. Plan de escape, en cambio, adolece severamente de atmósfera, originalidad y sentido del ritmo.

Habría estado mejor si… Aprovechase a fondo el potencial de ‘Sly’ y ‘Arnie’ como pareja cómica. Tampoco habría estado de más currarse la ambientación de ese penal que, más que un infierno no apto para claustrofóbicos, parece la nave donde nuestro tío del pueblo aparca el tractor.

Oblivion




Lo que prometía: Tras Tron Legacy, filme cuyas virtudes cabían en el dorso de una servilleta, el regreso a la dirección de Joseph Kosinsky parte de un guión escrito por el propio cineasta y cuenta con Tom Cruise como superviviente solitario y futurista.

Lo que nos encontramos: Lo malo de Oblivion no es que entregue un espectáculo de ciencia-ficción high concept, donde lo visual es mil veces más importante que lo argumental. Lo malo, decimos, es su forma de envolver dicho regodeo en capas y capas de trascendencia impostada, con los inevitables discursos sobre la esperanza tras el Apocalipsis, el lugar de la humanidad en el cosmos, etcétera.

Habría estado mejor si… Hubiese obviado la palabrería para asumir su verdadera naturaleza: un spot de casi tres horas promocionando la nueva línea postapocalíptica de Ikea.

Combustión




Lo que prometía: ¿Un órdago español a la mística tuneada de Fast & Furious? ¿Y encima dirigido por Daniel Calparsoro, con lo que eso implica en términos de ritmo y músculo? Contad con nosotros.

Lo que nos encontramos: Ni Álex González, ni Adriana Ugarte, ni el un Ferrari 458 Italia pudieron salvar a Combustión de quedarse a medio camino de muchas cosas. A fin de que el new choni cinema se haga adulto y poderoso, son precisos detalles como un guión con cotas mínimas de coherencia o carreras de coches que den vértigo de, de modo que este filme, anunciado como uno de los grandes bombazos españoles del año, quedó finalmente en un mediano fiasco.

Habría estado mejor si… El guión hubiese pasado de pretensiones para abordar a las claras la parte motorizada del submundo cani: las mozas con pendientes de aro, los tatuajes de Camarón y los trompos en rotondas de polígono industrial son, qué duda cabe, algo más nuestro.

R3sacón




Lo que prometía: El regreso a Las Vegas de Zach Galifianakis, Bradley Cooper y compañía promete ofrecernos una de esas juergas tras las cuales no vuelven a crecer ni la hierba ni las neuronas.

Lo que nos encontramos: Para desgracia de todos, empezando por el director Todd Phillips, los excesos tienen un precio. Y no nos referimos al ‘trágame tierra’ post-cuchipanda tan hilarantemente aprovechado por las entregas anteriores de la saga, sino a ese genuino bajonazo que te obliga a enfrentarte a las consecuencias de tus acciones y a arrastrar tu castigado cuerpo hacia el sofá más próximo. Esa, y no otra, fue la impresión que nos dejó R3sacón, pese a un remate soberanamente descacharrante.

Habría estado mejor si… Renunciando a la estructura de siempre, R3sacón hubiese sido un musical protagonizado por Galifianakis (sacando partido a su registro de contratenor) y el formidable Ken Jeong.

El gran Gatsby




Lo que prometía: Con Leonardo DiCaprio hecho un cansadamas de la Era del Jazz, Baz Luhrmann promete hacernos olvidar aquella versión tan sosa (con guión de Coppola, eso sí) que protagonizó Robert Redford en 1974.

Lo que nos encontramos: La novela de Francis Scott Fitzgerald conjuga sabiamente el exceso con la melancolía, y lo kitsch con lo romántico. Algo que Luhrmann, siempre dado a tirar la casa por la ventana, no supo ver aquí. ‘Leo’ estuvo estupendo, sí, pero en El gran Gatsby sobraban muchas cosas (un 3D que no tardaba en cansar, por ejemplo) y faltaban otras, como sensibilidad y tensión. Si quieres darle vigencia a una gran tragedia estadounidense no basta con unas cuantas canciones de Lana Del Rey.

Habría estado mejor si… El cineasta hubiese pasado de adaptaciones para lanzarse al que parece su auténtico sueño: una secuela de Moulin Rouge ambientada en los años 20.

The East




Lo que prometía: Brit Marling y Zal Batmanglij poseen sobradas credenciales indie, algo que les capacita para llevar el mundo de los terroristas antisistema a Hollywood y salir bien librados del trance.

Lo que nos encontramos: Dado que por aquí estamos debatiendo aún sobre si es posible un blockbuster de izquierdas, preferimos no incidir sobre las lecturas políticas de The East. Dejémoslo en que sus autores quisieron dar una de cal y otra de arena en su visión de la historia, pero pese a ello su retrato de los protas osciló entre la crónica de una secta destructiva y un bucolismo perroflauta a un paso de la vergüenza ajena. Así, está claro, no se construye una épica a la medida de occupy Wall Street y movimientos afines.

Habría estado mejor si… Marling y Batmanglij hubieran revisado unas cuantas docenas de veces La Chinoise, el opus magnum de Jean-Luc Godard sobre el activismo fashion.

Hermosas criaturas

Lo que prometía: Libres por fin de la sombra de Crepúsculo, las películas fantásticas para adolescentes pueden retomar el humor y la falta de complejos. ¿Estaremos ante la alternativa jovial y sobrenatural a Los juegos del hambre?

Lo que nos encontramos: Tras tanto vampirito con destellitos, está claro que el subgénero pedía a gritos un soplo de aire fresco, pero la película de Richard LaGravenese se equivocó al planificar los festejos. Los jóvenes protas patinaban, así como los secundarios de lujo (Emma Thompson se empeñaba en hacernos reír, Jeremy Irons ponía cara de Jeremy Irons), mientras que el exceso de metraje cansaba a los no iniciados y las infidelidades al texto original enfurecían a los fans. Lo sentimos, brujas y hechiceros, pero Katniss sigue siendo la que manda aquí.

Habría estado mejor si… Prescindiendo del qué dirán, aprovechase a fondo sus aspectos más cómicos y entrañables. Los lectores de la Saga de las dieciséis lunas hubieran clamado al cielo, pero el resto del público tal vez le hubiese visto la gracia.

Carrie

Lo que prometía: Bueno, vale, la idea de remakear el clásico de Brian De Palma hay que cogerla con pinzas, pero… ¡Son Chloë Grace Moretz y Julianne Moore! 

Lo que nos encontramos: Exceso. Riesgo formal. Inmersiones a pulmón libre en la pubertad, con lo que ello conlleva de horrible, de cómico y de bochornoso. Ausencia total de sensiblería. Esas virtudes se hallan a paletadas en la novela de Stephen King y en el filme de 1976, pero en el trabajo de Kimberly Peirce aparecen aguados o inexistentes. Y no, meter las redes sociales y el cyberbulling en la ecuación no cuenta como una forma válida de actualizar la historia.

Habría estado mejor sí… Aquí no cabe la clemencia: visto el resultado, Carrie nos hace desear que el esfuerzo invertido en su producción se hubiese aplicado a un argumento original.

Los amantes pasajeros

Lo que prometía: ¡Albricias, lectores y lectoras! Pedro Almodóvar se deja de dramones para volver a la comedia, con un ojo puesto en la actualidad más sangrante y casposa. Es pensar en lo bien que le salió La concejala antropófaga y salivar a gusto.

Lo que nos encontramos: Mira que nos duele llevarle la contraria a John Waters, pero hay que decirlo: Los amantes pasajeros no nos ha parecido ni de lejos el regreso a los días de Mujeres al borde de un ataque de nervios que algunos auguraban. Las plumas desplegadas por el trío de azafatos (Carlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo) eran más de ganso que de faisán, mientras que los baches (aéreos) de la historia no se olvidaban ni con un trago de agua de Valencia con tropezones. Y eso por no hablar de chistes junto a los cuales la lluvia dorada de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón sabía a champán francés.

Habría estado mejor si… Los espectros de Cukor, Wilder y Makiewicz hubieran acudido en socorro de su discípulo, dictándole al oído unos cuantos gags. 

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