8 gangsters reales que hicieron historia del cine

A veces, Hollywood se atreve a retratar a los 'honrados hombres de negocios' usando sus nombres y apellidos: Whitey Bulger (Johnny Depp en 'Black Mass') es el último en llegar.

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23 de octubre de 2015

Asesino, traficante en armas y en drogas, extorsionista… y fiel aliado del FBI. Así era James ‘Whitey’ Bulger, el gangster de Boston que ya inspiró el personaje de Jack Nicholson en Infiltrados, y que llega hoy de nuevo al cine como protagonista de Black Massesta vez con su propio nombre y el rostro de un Johnny Depp tan irreconocible como calvo. La película, que cuenta lo poco que le dolieron prendas a los federales en contar con semejante carnicero para deshacerse de la Mafia italiana, nos ha dado ánimos para realizar este informe. Porque, aunque los filmes inspirados en las vidas de profesionales del crimen son innumerables (ahí quedan El Padrino y sus secuelas, sin ir más lejos), los biopics de mafiosos y similares no son tan abundantes… aunque muchas veces merezcan la pena. Así pues, tras reunirnos con algunos honrados hombres de negocios en el club Bada Bing, y de obsequiarles con nuestras mejores imitaciones de Al Pacino, hemos obtenido esta lista de filmes que nos cuentan las historias (más o menos reales) de mafiosi aficionados a los espaguetis, bandidos irlandeses de gatillo fácil, gangstas del viejo Harlem y otros ases del crimen. El hecho de que muchas de ellas terminen con el o los protagonistas muertos o en prisión, no obstante, nos da que pensar…

Henry Hill

Le vimos en… Uno de los nuestros (1990), interpretado por un Ray Liotta muy paranoico y scorsesiano.

Carrera criminal: Lejos de deber su fama a la condición de gran capo de la Cosa Nostra, Henry Hill fue un currante del crimen organizado: si, en lugar de querer ser un gangster desde que tuvo uso de razón, hubiese optado por trabajar en una oficina, diríamos que nunca pasó de contable. Aun así, se relacionó con pesos pesados del hampa como Jimmy Burke (James Conway en el filme, con el rostro de Robert DeNiro) y Tommy DeSimone (que aparece con el rostro de ese Joe Pesci atacao y el alias de Tommy DeVito). Siempre a la sombra de colegas más malos y con menos escrúpulos aún que él, este goodfella neoyorquino acabó, sin embargo, pasando a la historia… cuando, atrapado por la policía y con el cerebro hecho un queso suizo debido a la cocaína, decidió cantar todo lo que sabía, incorporándose al programa de protección de testigos y contándole la historia de su vida al periodista Nicholas Pileggi. Murió en un hospital de Los Ángeles en 1990.

Al Capone

Le vimos en… Los Intocables de Eliot Ness (1987), con todo el exceso del que Robert De Niro (frente a la cámara) y Brian DePalma (tras ella) son capaces. Aunque, según IMDb, ha aparecido en 76 títulos (entre películas y series), esta es su versión cinematográfica más memorable-

Carrera criminal: Tras retirar del negocio (con los métodos que te estás imaginando) a sus predecesores Jim Colosimo Johnny Torrio, el ‘Rey de Chicago’ ganó dinero a espuertas traficando con alcohol durante la Prohibición. Y, como no andaba escaso de ego, aprovechó sus ilícitas ganancias para convertirse en una celebrity, ganándose el favor del público mediante obras de caridad. Si bien esto le granjeó muchas simpatías, la Matanza del día de San Valentín (un golpe contra sus rivales irlandeses, liderados por ‘Bugs’ Moran, que dejó siete muertos) acabó revelándole ante las masas como el villano que era, y en 1932 (a los 33 años de edad) dio con sus huesos en la cárcel por evasión de impuestos. Tras haber pasado once años a la sombra, y enloquecido por la sífilis, murió en 1947.

John Dillinger

Le vimos en… Enemigos públicos (2009), con el favorecedor rostro de Johnny Depp y con Michael Mann dirigiendo. Antes, le habían interpretado Lawrence Tierney (Dillinger, el enemigo público nº 1, 1945) y Warren Oates (Dillinger, 1973), entre otros.

Carrera criminal: En sentido estricto, John Dillinger no fue un gangster, ya que no formó parte de una organización criminal a gran escala. Ahora bien: su banda de atracadores (para la que fichó a elementos como ‘Pretty Boy’ Floyd ‘Baby Face’ Nelson) fue el terror de las sucursales bancarias de EE UU durante la Gran Depresión. Entre 1933 y 1934, los alegres compañeros le dieron el palo a nada menos que 24 establecimientos de Ohio, Indiana, Wisconsin y Dakota del Sur, amén de a varias comisarías de policía. Su forma de mantener en jaque a la ley y de sacarle los cuartos a las entidades financieras le convirtieron en un héroe para las masas empobrecidas… y también en el blanco prioritario de aquel FBI organizado a marchas forzadas por J. Edgar Hoover. En 1934, un equipo de agentes federales dirigido por Melvin Purvis (Christian Bale) le tiroteó por la espalda cuando salía de un cine de Chicago. Más de 15.000 personas acudieron a la morgue para ver su cadáver.

Bonnie Parker y Clyde Barrow

Les vimos en… Bonnie and Clyde (1967), una de las películas que cambiaron Hollywood para siempre. Arthur Penn dirigía, y la pareja tenía los rostros de Warren Beatty Faye Dunaway.

Carrera criminal: Dedicados, como Dillinger, al noble oficio del atraco, esta ex camarera y este ex jornalero agrícola también se convirtieron en celebridades durante los años 30, aunque en su caso preferían robar gasolineras y colmados rurales antes que bancos. Los ‘trabajitos’ de Bonnie, Clyde y su banda se caracterizaban por el atrevimiento, pero también por una cierta tendencia a la chapuza, algo que puede deberse a que ninguno de ellos eran criminales por vocación: a ella le gustaba escribir poesía, mientras que él era un músico de cierto talento. De hecho, uno de los agentes federales que, en mayo de 1934, ametralló a la pareja a bordo de su Ford V8 en una carretera de Luisiana se quedó con el saxo de Clyde como trofeo.

Bumpy Johnson

Le vimos en… Hampones (1997), con la profunda voz y el altivo rostro de ese Laurence Fishburne a punto de convertirse en Morfeo.

Carrera criminal: Hijo de campesinos de Carolina del Sur, emigrados a Nueva York para huir del racismo sureño, Ellsworth Johnson (su verdadero nombre) aprendió el ‘oficio’ de manos de la mejor: antes de establecerse como un señor del crimen por derecho propio, fue la mano derecha de Stephanie Saint Clair, tremenda haitiana junto a la que se enfrentó a una mala bestia como Dutch Schultz (Tim Roth en la película) y al mismísimo Lucky Luciano (Andy García), el gran modernizador y estratega de la Cosa Nostra. Amigo y mecenas de muchos músicos de jazz, Johnson metió la pata al pasarse de las apuestas ilegales a los narcóticos, dando con sus huesos en cierta prisión de San Francisco: dice la leyenda que él fue el organizador en la sombra de aquella Fuga de Alcatraz que nos contaron Don Siegel Clint Eastwood, ayudando a los evadidos aunque, debido a su avanzada edad, rehusase participar en el plan. Falleció en Harlem, su territorio de toda la vida, en 1968.

‘Bugsy’ Siegel

Le vimos en… Bugsy (1991), filme organizado por Warren Beatty a mayor gloria de sí mismo y de Annette Bening, con Barry Levinson dirigiendo.

Carrera criminal: Aunque Bugsy no haya quedado como una película especialmente memorable, este gángster judío de malos modos y ambición titánica se ha ganado otro lugar en la historia del cine: él fue la inspiración de Mario Puzo para crear a Moe Greene, el rival de los Corleone por el control de Las Vegas en El Padrino. Tras haber prosperado en Nueva York junto a su amigo Meyer Lansky (un señor muy parecido, en vida y obra, a un tal Hyman Roth) en los negocios del asesinato por encargo, el contrabando de licor y drogas y el proxenetismo, Siegel emigró a California, donde se hizo amigo del ‘todo Hollywood’ e intimó con una actriz llamada Virginia Hill. A fin de blanquear sus ingresos, y de proporcionarle a su churri una plataforma para el estrellato, el mafioso tuvo una idea genial: convertir un poblacho de Nevada en un emporio del juego y el vicio, siempre desde la (aparente) legalidad. El villorrio, como habrás adivinado, se llamaba Las Vegas, y aunque la ocurrencia de Siegel acabaría siendo extremadamente rentable para la Cosa Nostra, ofreció resultados más bien magros durante sus primeros años de actividad. Y esa escasez de beneficios acabo siendo una sentencia de muerte: bien porque sus jefes (entre ellos, ‘Lucky’ Luciano) estaban hartos de que les pidiera dinero prestado, bien porque querían vengarse por un posible desfalco, Siegel fue asesinado en 1947. Y no fue de un balazo en un ojo, sino en la sien.

Frank Lucas

Le vimos en… American Gangster (2007), con Denzel Washington prestándole su rostro y Russell Crowe haciendo lo propio con su Némesis, el agente federal Richie Roberts. Mucho ojo, porque, a pesar de la buena mano con la cámara de Ridley Scott, el guion del filme tiene muy poco de verídico.

Carrera criminal: En 1968, cuando Lucas comenzó a levantar su imperio , las cosas habían cambiado mucho desde los buenos y viejos tiempos de Luciano y Vito Genovese: donde antes bastaba con unos camiones para transportar el whisky adulterado, unas metralletas Thompson y unos consigliere de confianza, ahora era necesario innovar, abrir mercados y, sobre todo, crear nuevas redes para distribuir el producto. Guiándose por su intención de convertirse en “el Donald Trump negro” (según comentó años después), Frank Lucas se convirtió en el primer narcotraficante de EE UU en importar heroína directamente desde Tailandia, valiéndose de sus contactos en el ejército y de los ataúdes de soldados muertos en Vietnam. Pero, de tanto ir a la fuente, su cántaro (o su sarcófago) se rompió: en 1975, tras la inevitable pillada por parte de la DEA, Lucas se convirtió en testigo protegido.

John Gotti

Le vimos en… Gotti (1996), telefilme con Armand Assante en el papel titular. Sus buenos resultados de audiencia y grandes críticas convencieron a HBO de que aquello de los mafiosos tenía futuro: tras su estreno, la cadena de TV por cable le dio luz verde a Los Soprano.

Carrera criminal: Excesivo, aficionado a los grandes dispendios (no sólo en ropas y cochazos, sino también en jurados y fiscales) y apodado ‘el Don de teflón’ (porque nunca se arrugaba), Gotti fue el capo de la familia criminal Gambino desde que mandó liquidar a su jefe Paul Castellano en 1985. Esto le convirtió en uno de los mafiosos más influyentes de Nueva York, y también en uno de los más populares de la historia. Más allá de su gusto por la popularidad, su perfil se aparece como el de un gangster moderno, cuyos ingresos se derivan del narcotráfico, las operaciones inmobiliarias fraudulentas, la extorsión y otras actividades poco glamourosas, siendo además más proclive a combinar chándal y joyatas de oro que a los trajes cruzados. Como hemos señalado, el éxito de esta TV movie sobre su vida supuso un empujón para la saga de Tony, Paulie y compañía, y también para otras producciones televisivas sobre la Cosa Nostra como Joseph Bonnanno, la historia de un padrino (1999) y Padrino entre padrinos (2000, con Chazz Palminteri dando vida al malogrado Paul Castellano). Gotti falleció en prisión en 2002.

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