‘Akelarre’, o la brujería a través de los tiempos

¿Hay brujas buenas? Aunque el cine se decanta por representar su figura maligna, la película de Pablo Agüero indaga en los métodos de represión sobre la mujer.

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02 de octubre de 2020

El año 1609 quedó marcado a fuego en la historia negra del País Vasco y Navarra. Fue cuando empezó el tristemente más famoso juicio contra mujeres acusadas de hechiceras y adorar a Satán, las brujas de Zugarramurdi. Es también el año en que transcurre la producción vasca Akelarre, dirigida por el argentino Pablo Agüero. Una denuncia de la misoginia, de un poder clerical, masculino y represor más que un relato de terror. Aún así, el horror está allí, inspirado por la realidad.

Se presentó en el pasado Festival de Cine de San Sebastián y llega a los cines este viernes 2 de octubre. Para el espectador actual, pese a que hayan pasado más de cuatro siglos respecto a los hechos en los que se basa, servirá de constatación sobre las formas de represión y control de la mujer a lo largo de los siglos. En este caso, un grupo de muchachas cuyo intolerable delito ha sido bailar de noche en el bosque bajo la luna llena.

La película de Agüero recoge el sometimiento cruel y humillante de la figura femenina, sobre todo si ellas son demasiado tentadoras o promiscuas en su conducta sexual. Contra ellas cualquier acusación puede ser válida: maldiciones, plagas, malas cosechas, muertes o cualquier crimen.

También coincide en título y temática con otra película de 1984 dirigida por Pedro Olea, y ambas certifican que la Historia se labra a base de intereses, de los poderosos, reyes o quienes ostenten el gobierno, y lo que menos importa es la verdad o la justicia. La llamada Santa Inquisición fue uno de los ejemplos más lamentables de esa supuesta Justicia en nombre de Dios causando más atrocidades, miedo y muertes que los mismos acusados de brujería.

El casting de Akelarre se centró en más de un millar de jóvenes de entre 16 y 25 años, preferentemente sin experiencia previa en la interpretación. Se seleccionaron media docena entre las que destaca Amaia Aberasturi. Un rostro igualmente nuevo, aunque ha intervenido en varios cortos y episodios de televisión.

Al barcelonés Àlex Brendemühl le corresponde lidiar con el papel del juez Rostegui, enviado del Santo Oficio para limpiar de mal esas tierras. Un personaje que representa a Pierre Lancre y el proceso que se desarrolló en Iparralde, en varias poblaciones del actual País vasco francés en ese fatídico 1609.

El término bruja siempre resulta peyorativo. Pero más allá del folclore o de sus no menos atractivos y oscuros simbolismos en la cultura popular, también posee una vertiente menos negativa, la de liberación o alguien que se rebela contra las normas. En el cine español, más pendiente de la explotación fácil y efectista del tema, tuvo sus producciones de bajo presupuesto de terror en los 70 con títulos como Inquisición (1976) con Paul Naschy o El monte de las brujas (1972) De Raúl Artigot.

En 1977, Fernando Fernán Gómez se atrevió incluso con un disparatado musical ¡Bruja, más que bruja! para retratar a la España más cateta. Y Álex de la Iglesia rescató en 2013 a Las brujas de Zugarramurdi, ambientándola en la actualidad y mezclando comedia, acción, fantasía y terror.

Títulos como El proyecto de la bruja de Blair (1999) o la reciente Madre oscura recurren al miedo atávico, y Jóvenes y brujas, de 1966, realizaba un acercamiento en clave juvenil. Cuando fuimos brujas (1990), protagonizada por una joven Björk, es lo contrario, una mirada a los prejuicios y estigmas. En un terreno más familiar y cercano a la comedia fantástica uno de los clásicos es La maldición de las brujas (1990), adaptando la novela de Roald Dahl, de la que pronto nos llegará una nueva versión firmada por Robert Zemeckis.

Sobre la Inquisición y procesos contra herejes varios tenemos películas tremebundas como El crisol (1996), basada en Las brujas de Salem de Arthur Miller; también Cuando las brujas arden (Witchfinder General) de 1968 y protagonizada por el icónico Vincent Price; o la escabrosa y delirante Los demonios (1971) de Ken Russell sobre el supuesto caso de las monjas endemoniadas de la localidad francesa de Loudun.

Unos hechos terribles que, diez años antes, en 1961, también habían servido de inspiración para una extraordinaria película polaca, Madre Juana de los Ángeles. Y sin movernos de su sobrecogedor blanco y negro, otras dos de las mejores películas sobre las barbaridades de la Inquisición son la demoledora producción checoslovaca Martillo para brujas (1970) y la dramática Dies Irae (1943) del danés Carl Theodor Dreyer.

Pero la temática sigue siendo recurrente e inagotable en cuanto a propuestas. Por ejemplo, en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, que se celebrará del 8 al 18 de octubre, se proyectarán novedades como la producción de Indonesia The Queen of Black Magic, la norteamericana Honeydew (una revisitación del cuento de Hansel y Gretel) o The Reckoning, del británico Neil Marshall, y que también trata sobre las injusticias de las acusaciones de brujería.

Además, Jóvenes y brujas de 1996 tendrá una secuela titulada The Craft: Legacy con un nuevo cuarteto de protagonistas. En Estados Unidos se estrenará en VOD a finales de octubre, y seguramente en otros países llegará en cines.

Brujas no, pero haberlas haylas

‘Häxan: la brujería a través de los tiempos’ (1922)

Hace casi cien años, en los inicios del cine (mudo), ya tuvimos la primera obra maestra. Ficción, ensayo y también documental. El danés Benjamin Christensen abordó el tema en distintos episodios y con imágenes, también sexuales, muy gráficas. En su empeño por ser fiel a los hechos reprodujo exactamente aparatos de tortura usados en la Inquisición.

‘La bruja’ (2015)

La bruja

La más representativa de las películas de lo que llevamos de siglo XXI. El conflicto entre la Fe y la razón, el desafío a lo establecido y los miedos atávicos unidos al despertar sexual de su joven protagonista (Anya Taylor-Joy). El norteamericano Robert Eggers enmarcó su historia en una familia de colonos, en una granja cerca de un simbólico bosque, en la Nueva Inglaterra de 1630.

‘The Love Witch’ (2016)

Una mirada distinta centrada en la clásica relación entre hechicería y enamoramiento. Su protagonista (Samantha Robinson), en la búsqueda de la pareja ideal, recurre a pócimas para seducir a los hombres que desea. En palabras de su directora, Anna Biller, sus acciones también escenifican los tabúes sexuales, tolerados en el hombre pero no en la mujer.

Trilogía del Baztán

Las adaptaciones de las novelas escritas por Dolores Redondo, El guardián  invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, se centran en las investigaciones de la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) en su localidad natal de Elizondo, la capital del Valle de Baztán. Mientras, se van reflejando las mitologías y leyendas sobre ritos, ocultismo y brujería en Navarra y el País Vasco.

[San Sebastián 2020] ‘Akelarre’ contra la misógina figura de la bruja

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Nueve terroríficas películas sobre brujas para ir ambientando Halloween

Rituales satánicos, ancianas que lanzan poderosos conjuros, jóvenes poseídas, danzas macabras o los horrores de la Inquisición. Es la brujería a través del cine.

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Una de las películas más terroríficas del año puede convertirse fácilmente en una comedia ligera sobre una excéntrica familia devota de la Nueva Inglaterra del siglo XVII.

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