¿Será omnisexual el ‘Deadpool’ de Ryan Reynolds?

En los cómics, el mercenario bocazas le tira los tejos a las chicas, a los chicos y a los dioses asgardianos. ¿Se mantendrá esto en la película?

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22 de agosto de 2015

Deadpool, el mercenario bocazas de Marvel al que Ryan Reynolds interpreta (¡por fin!) en pantalla grande, es un personaje muy peculiar. Desde su nacimiento en 1991, este antihéroe también conocido como Masacre se ha distinguido por rasgos tales como una apariencia física repulsiva (qué le va a hacer, si su cuerpo es todo él un tumor), un sentido del humor negro como la pez y un comportamiento inclasificable (vamos, que está muy loco) gracias al cual parece consciente de ser un personaje de cómic. Ah, y también una propensión a tirarle los tejos a todo lo que se menea, sin importarle que el objeto de sus atenciones sea hombre, mujer o dios asgardiano.

Sin ir más lejos, Deadpool ha reconocido en público lo atractivo que le resulta Thor, y en cierta ocasión pudimos echarle un ojo a una de sus fantasías calenturientas con Cable, el viajero temporal y cachas de los X-Men. Eso por no hablar de los momentos en los que ha alabado las anatomías de Charles Xavier, Spiderman o el mismísimo Castigador. Vamos, que si tuviéramos que ponerle una etiqueta, la más adecuada sería la de “omnisexual”. Algo que, en un panorama como el del cómic de superhéroes (donde la diversidad sexoafectiva siempre ha sido tirando a escasa) ha suscitado no pocos comentarios, incrementados además por el cariz humorístico del personaje. Ahora que su película está rodada y tiene fecha de estreno en 2016 (el 12 de febrero), cabe preguntarse si el mercenario presentará la misma amplitud de apetitos en el cine. Según ha mencionado Reynolds, y según hemos visto en los tráilers, su versión de Deadpool mantendrá su costumbre de romper la cuarta pared y dirigirse a los espectadores como si tal cosa, así que ¿por qué no habría ésto de ser posible?

El guionista Fabián Nicieza, coautor del personaje junto al dibujante Rob Liefeld, ha salido al paso de esas preguntas en Twitter. Y no lo ha hecho de muy buen humor. “Sin ánimo de ofender, aquí parece que cada uno quiere convertir al personaje en ‘uno de los suyos’. Llevan AÑOS dándome la lata con la sexualidad de Deadpool”, comenzó Nicieza antes de aclarar su punto de vista en una serie de mensajes. “Él NO tiene sexo y tiene TODOS los sexos. El tuyo, y el de todos los demás”, afirma. Una declaración que podría ser interesante, de primeras, pero que se va al traste acto seguido cuando Nicieza achaca la fluidez sexual de Deadpool a la enfermedad mental: “Las neuronas de Deadpool cambian constantemente. Puede ser gay en un momento y hetero al siguiente, etcétera. Todo es válido”, prosigue el escritor, y añade: “Es curioso que no entendáis al personaje al margen de su (o vuestra) sexualidad, real o aparente. Esa es la razón por la que está loco, por la que tiene tantos problemas de memoria y por la que ha sido capaz de sobrevivir al cáncer. Puede odiar algo en un momento, y amarlo al instante siguiente”.

Las declaraciones de Fabián Nicieza parecen obedecer a un profundo cansancio, cosa que entendemos: Deadpool va camino de cumplir los 25 años, y debe ser una lata explicar durante tanto tiempo algo que debió nacer como un chascarrillo. Ahora bien, cuando patina es al señalar que, si a Deadpool le van los chicos y las chicas, es debido al mismo trastorno (una suma de cáncer y factor curativo mutante) que le otorga sus superpoderes. El discurso que equipara la homosexualidad o bisexualidad con los problemas mentales, no hablemos ya de la condición transgénero, es algo que los integrantes de la comunidad LGBT conocen muy de cerca, por desgracia, y que el guionista parece suscribir. Si ese es el discurso ‘oficial’ del creador del personaje, casi que preferiríamos no verlo en una pantalla.

Dejando esto al margen, y aunque Deadpool diste de ser un personaje ejemplar, a lo mejor estaría bien que su sexualidad polimorfa pasara de las viñetas a la imagen en movimiento. No es sólo que la representación de gays, lesbianas, bisexuales y transgénero siga siendo minúscula en pantalla grande (cuando no el pretexto para tópicos de lo más despectivo). Es que apenas se deja ver en el cine de superhéroes. Algo muy irónico en este caso: Deadpool apareció como parte del universo X-Men, una franquicia a la que nunca le han faltado fans gays y lesbianas. Básicamente, porque no hace falta recordar aquel “Bobby, ¿has pensado en no ser mutante?” de X-Men 2 para saber las lecturas a las que se presta lo de “temidos y odiados por un mundo al que han jurado proteger”, o las angustias de Pícara hacia unos poderes que la condenan a la eterna soledad. Por lo pronto, parece que Bryan Singer las pilló a la primera.

En otro orden de cosas, un Deadpool omnisexual, pansexual o como queramos llamarlo presentaría otra dosis extra de provocación. Porque, según hemos señalado en esta misma web, la bisexualidad es un tabú aún más grande que la homosexualidad en Hollywood, sobre todo para los hombres. Cuando una actriz declara sentirse atraída por varones y mujeres, se expone a acusaciones de inmadurez (que se lo pregunten a Cara Delevingneo, en el peor de los casos, a que se afirme de ella que juega con su atractivo para darse publicidad. Cuando lo hace un actor… pues no podemos decir lo que pasa, porque los casos podrían contarse con los dedos de una mano y sobrarían más de tres. En el caso de los personajes de ficción, pasa más o menos lo mismo. O peor aún, al tratarse de un rasgo común a tantos villanos o villanas. Sobre todo, a tantas villanas. Así pues, si el mercenario bocazas hiciera algún comentario entusiasta acerca de los músculos de Coloso (Andre Tricoteux) eso no sólo daría pie a algún gag que otro: también rompería una prohibición tácita.

Estamos seguros de que Ryan Reynolds, que se ha pasado seis años ayudando a sacar esta película adelante, coincidiría con nosotros. Ya que no ha conseguido su sueño de contar con el Lobezno de Hugh Jackman marcándose un cameo en el filme, qué menos que respetar uno de los rasgos que hacen único a su protagonista.  Y también estamos seguros (aunque cruzamos los dedos…) de que la película de Deadpool no reflejará esta falta de complejos. Por otra parte, y por mucho que nos rompamos la cabeza, sabemos que hay algo que no cambiará nunca, ya sea en el cine o en los cómics: Deadpool seguirá sin comerse un rosco, por mucho que sueñe despierto con Cable o que se vaya de la lengua hablando con Thor. Angelito…

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