Sagas: ¿Quién la tiene más larga?

Nacen, crecen, se expanden y mueren para volver a renacer. Exploramos las franquicias que más entregas han regalado al séptimo arte.

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05 de noviembre de 2015

No es lo mismo saga que franquicia, serial o ciclo, pero todas estas películas tienen en común que sus historias y sus personajes nacen, crecen, se expanden hasta morir y volver a renacer en otros dos o más largometrajes, ya sea a través de secuelas, trecuelas, reboots, remakes o revisitaciones varias. Algunas franquicias incluso sobrepasan la sala oscura y resucitan en la pequeña pantalla, en videojuegos o en otras plataformas. Pero en términos generales, las sagas cinematográficas se forjan en la sala de butacas, con historias que se extienden en varias películas, tres como mínimo, que incluyen a un mismo personaje en cada una de ellas y que despliegan el relato original de la primera película hacia nuevos universos, parafraseando a Jordi Balló y Xavier Pérez, autores del seminal Yo ya he estado aquí. Ficciones de la repetición (Anagrama, 2005).

El próximo estreno de Spectre, la ya vigesimocuarta entrega de James Bond; el reciente anuncio del octavo capítulo de la saga Fast and Furious, primer filme de una nueva trilogía, tal y como declaró hace nada Vin Diesel al ser preguntado por el futuro de la franquicia; la intención de la multinacional juguetera Hasbro y el productor Akiva Goldsman de continuar con Transformers al menos hasta 2025; la noticia de que John McLane vivirá otra Jungla de cristal, su sexta ya; y la preparación de una nueva serie televisiva de Star Trek para la cadena CBS nos obliga a repasar aquellas franquicias cinematográficas que han celebrado el placer de la repetición hasta el paroxismo. .

Wong Fei-Hung: 90 películas en 50 años

Si hay un género por excelencia en el cine chino es el wuxia y si hemos de mencionar a uno de sus grandes héroes toca hablar de Wong Fei-Hung. Hijo de un maestro de artes marciales –también miembro de los legendarios Diez Tigres de Guangdong–, el cantonés Fei Hung dominaba el kung fu estilo Hung Gar, tenía una clínica de acupuntura y ayudó a luchar contra el Ejército Imperial Japonés. Lógico que tanta polivalencia y carisma acabaran siendo carne de película. El maestro murió en 1924, pero el cine lo resucitó en 1949 en el largometraje Wong Fei-Hung: The Whip That Smacks the Candle, con el rostro de Kwan Tak-hing (quien encarnaría al héroe en cerca de 70 películas, seriales o episodios especiales televisivos). Resulta peliagudo afirmar que se trata de la franquicia más longeva, habida cuenta de que distintos ciclos sobre el personaje se han ido sucediendo a lo largo de los años, pero lo que sí está claro es que Fei-Hung es el personaje más popular y duradero de la historia del cine. ¿Su película más conocida? Jackie Chan se atrevió a encarnar al famoso luchador en El mono borracho en el ojo del tigre (1978) mientras que desde 1991 a 1997 Jet Li se metió en la piel de Fei-Hung para regalarnos esa maravilla que es la trilogía de Tsui Hark de Érase una vez en China.

Hopalong Cassidy: 66 películas en 14 años


Fue una de las grandes leyendas americanas y cabalgó por las pantallas de ambas costas de EE UU a lo largo de más de una década: Hopalong Cassidy, el cowboy creado en 1904 por Clarence E. Mulford y el inigualable ídolo de miles de niños gracias a cerca de 30 novelitas seriales, saltó al cine en 1935 de la mano de productores independientes que vieron en el héroe un gran filón. No se equivocaron. Afinaron sus maneras, corrigieron sus gestos y buscaron a un tipo con las ganas suficientes de encarnar al personaje (casi) de por vida. William Boyd, estrella del cine silente (trabajó a las órdenes de Cecil B. DeMille hasta en tres ocasiones en roles protagónicos) fue el escogido y tanto le gustó el papel que cuando en 1949, tras 66 largometrajes, se rompieron las relaciones entre Boyd y el productor principal, Harry Sherman, el actor llegó a hipotecarse para comprar tanto los derechos del personaje de Mulford como los de las películas de Sherman y dar el saltó a la televisión. Por si os lo estabais preguntando, Hoppy se convirtió en la primera serie televisiva western y se mantuvo en antena hasta 1952. Hoy los 66 filmes están recopilados en un DVD para nostálgicos del verdadero oeste.

 

The Durango Kid: 64 películas en 12 años

Otro vaquero que repartía justicia por las pantallas estadounidenses durante la décad de los 40 fue The Durango Kid, cuya popularidad se materializó en 64 películas en algo más de una década. A diferencia de Hoppy, The Durango Kid nació directamente de las entrañas de la unidad de serie B de la Columbia Pictures: en 1940 Lambert Hillyer dirigiría a la estrella de fútbol americano Charles Starrett en el que acabaría convirtiéndose en el papel de su vida. Parecía un western más de segunda fila, pero cinco años después Columbia retomaría al personaje, volvería a telefonear a Starrett y la mezcla entonces sí explotó. El estudio recuperó el tiempo perdido produciendo otras 62 películas sobre el vaquero enmascarado.

Santo: 52 películas en 24 años

Rodolfo Guzmán Huerta debutó en el mundo de la lucha en 1936 con el alias El demonio rojo, pero no fue hasta 1942 cuando adoptó la identidad del Santo y comenzó a dispararse su popularidad. Su primer título llegó en 1943 y su salto al cine a lo grande y por partida doble: Santo contra el cerebro del mal y Santo contra los hombres infernales, ambas coproducciones cubano-mejicanas firmadas por Joselito Rodríguez, fueron rodadas en Cuba, como dato curioso, cuando aún estaba gobernada por Batista. Sea como fuere, Santo luchó contra los zombies, el rey del crimen, el cerebro diabólico, las mujeres vampiros, el Dr. Campos, Blue Demon, los cazadores de cabezas, las momias de Guanajuato, las mafias del vicio y un largo etcétera hasta que en 1984 murió por problemas cardíacos. Su hijo le tomó el testigo y en Infraterrestre (2000), su último filme, se enfrentó a una raza de alienígenas.

 

The Three Mesquiteers : 51 películas en 17 años

Entre 1938 y 1939 y durante ocho largometrajes, John Wayne llegó a ser uno de los tres protagonistas del serial cinematográfico The Three Mesquiteers, mash-up antes, mucho antes de que el concepto mash-up naciera, de mezquite, un arbusto que crece en el desierto, y los héroes de la novela de Alejandro Dumas. Con esas credenciales era de esperar que entre sus enemigos hubiera malhechores de todo tipo, incluso hasta nazis, a pesar de que su creador, William Colt MacDonald, probablemente no imaginara que los héroes de sus historietas acabaran en misiones de tal envergadura. A lo largo de sus 17 años de existencia el serial fílmico cambió los rostros de sus protagonistas pero no el énfasis justiciero de los personajes, a quienes les perturbaban más las corruptelas de los gobernantes de turno que la amenaza de los indios. Como curiosidad, en Overland Stage Raiders (1938) aparece Louise Brooks en la que es su última interpretación. Nada que ver con el perfil de femme fatale que lucía en La caja de Pandora (1929).

The Bowery Boys: 48 peliculas en 12 años

En el siglo XIX, los Bowery Boys era una banda que imponía sus reglas en una de las zonas del bajo Manhattan; en el siglo XX el nombre de una de las franquicias más largas del cine hasta que hicieron acto de presencia los seriales de vaqueros. Su historia es también la de cómo los estudios de Hollywood se iban apropiando de ideas y estrellas sin ningún tipo de pudor. El grupo de los Bowery nació bajo el nombre de Dead End Kids en una obra teatral de Broadway sobre un grupo de chavales maleantes que pronto saltó al cine de la mano de Samuel Goldwyn (1937), y a su vez Universal puso en marcha una serie de películas sobre los Little Tough Guy con la misma temática. Sea como fuere, cuando en 1946 el grupo, liderado por Leo Gorcey aterrizó en las pantalles con Live Wires poco quedaba de las tramas melodramáticas de sus inicios. The Bowery Boys se acabó transformando en una serie de comedias que encontraron en el encanto de sus protagonistas su mayor baza.

 

Tora-san: 48 películas en 26 años

Es la franquicia que tiene el premio Guinness por ser la serie cinematográfica más longeva interpretada por el mismo actor. Y menudo actor, porque en Tora-san su estrella es básicamente todo: bribón, medio estafador, entrañable romántico empedernido y granuja nipón que conquistó al público japonés de una manera nunca vista. Los japoneses acudían en masa dos veces al año desde 1969 para ver en qué lío se metía esta vez este loser carismático. Porque sus películas eran básicamente iguales: Tora-san se encuentra en una región de Japón vagabundeando y sin hacer nada, se topa con una mujer de la que se enamora, regresa a casa, monta un lío en su barrio y con su familia, todo el mundo le perdona y él acaba con el corazón roto. Y otra vez a comenzar de nuevo. Toda la serie de Tora-san corrió a cargo del cineasta Yōji Yamada y tan famosa es que el personaje cuenta con un museo en Tokio. Tesoro nacional.