‘Fénix Oscura’: El director Simon Kinberg trata de poner orden en la línea temporal de ‘X-Men’

Un objetivo sólo al alcance de unos pocos privilegiados (o gente que, como él, ha estado en todo momento tras las peculiares decisiones de la saga).

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16 de junio de 2019

Aunque parezca mentira, apenas ha pasado una semana desde el estreno de X-Men: Fénix Oscura. La última entrega de los mutantes (o al menos, la última auspiciada por Fox de forma independiente) ha pasado sin pena ni gloria por las salas mientras muchos se preguntan qué ha podido pasar, cómo una saga que antes era relevante ha finalizado de este modo. La respuesta es larga y complicada, pero podría relacionarse en cierto modo con que su cronología es tan complicada que no son capaces de entenderla ni los propios creadores.

Es una sensación inevitable cuando vas a ver la película al cine, te encuentras con una planta rodante en la sala, y acto seguido tus expectativas de que Fénix Oscura ponga un poco de orden son respondidas… con más caos. Aún así su director Simon Kinberg (que ya ha asumido la responsabilidad del fracaso) se ha esforzado en dar con una explicación lógica que justifique los acontecimientos de su film, francamente ilógicos si se entienden como previos a la X-Men que se estrenó en el año 2000, y de la que Fénix Oscura supuestamente servía de precuela.

“Las películas originales no siguen una línea temporal cíclica”, le explicaba a Syfy Wire, y aunque en ese momento habría podido esfumarse riendo malévolamente en una nube de humo, quiso detallar sus palabras. “No pretendo pasarme de listo, pero cuando modificaron la línea temporal al final de Días del futuro pasado básicamente borraron X-Men, X-Men 2 y X-Men: La decisión final de esa continuidad, por lo que todo que podría haber pasado después de 1974 (año en el que transcurre parte de la trama de Días del futuro pasado) habría sucedido de forma diferente a lo retratado en aquellas películas”.

De modo que si fuiste al cine pensando que X-Men: Apocalipsis y Fénix Oscura eran precuelas de aquel film tan majo que inició la fiebre superheroica, pensabas mal. Días del futuro pasado ayudó a modificar la continuidad de modo que Apocalipsis y Fénix Oscura pudieran existir en sus propios términos, por decirlo así”, aseguraba Kinberg, tan convencido de sus palabras que incluso se animó a aclarar otro error largamente achacado a la saga, como es el nulo envejecimiento de los personajes.

Es así. Los cambios que ha experimentado el físico de los protagonistas a lo largo de esta saga de no-precuelas (que, recordemos, fue inaugurada en plena crisis de los misiles cubanos a principios de los 60) son mínimos, y Kinberg lo sabe. “Lo cierto es que esos actores no han envejecido 30 años desde que empezamos a hacer estas películas hace 10 años, sí. Una forma de racionalizarlo”, propone, “podría ser que envejecen de modo distinto porque son mutantes”.

“Esperamos contar con la complicidad de la audiencia en esto y, de hecho, hasta ahora no ha sido un problema”, remataba el director de Fénix Oscura. Sin duda que los personajes envejezcan de forma más o menos creíble es el menor de los problemas de la saga, pero es bonito ver cómo se esfuerza tanto en justificar estos elementos.

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