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‘Watchmen’: 17 referencias al cómic en el primer episodio

[SPOILERS] ¿Quién vigila a los 'easter eggs'? El debut de la serie de HBO tiene tantos guiños al tebeo original que hasta Alan Moore debe haberse emocionado.

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22 de octubre de 2019

ATENCIÓN: contiene SPOILERS de Watchmen Ep. 1

Dice Damon Lindelof que Alan Moore le ha echado una maldición por idear una secuela de WatchmenY, sabiendo cómo se las gasta el guionista inglés con las cosas de la propiedad intelectual (y con las del esoterismo), no nos extrañaría que fuese verdad. Pero hay una cosa en la que hasta el propio Moore debería estar de acuerdo, aunque fuese a regañadientes: la serie que el coautor de Perdidos acaba de estrenar en HBO está  tan llena de detalles y de lecturas como el cómic que él y Dave Gibbons publicaron en 1986.

Seguro que, conforme la serie vaya avanzando, tendremos nuevas pruebas de esa polisemia. De momento, su primer capítulo se basta y sobra para dejarnos los ojos del revés. Y no nos referimos solo a su brutal reconstrucción de la masacre de Tulsa, ni al pasmo de ver a nuevos héroes tan enmascarados y brutales como sus precursores de las viñetas. También porque el episodio consigue colar multitud de referencias al tebeo original. Aquí te ofrecemos unas cuantas.

“Es verano y nos estamos quedando sin hielo”

La primera, en la frente: tras habernos pateado la cara con su recreación de la masacre de Tulsa, Lindelof demuestra su intención de seguir los pasos del original en uno de sus aspectos más característicos: esos capítulos titulados con frases que parecían no tener sentido, pero que resultaban ser fragmentos de frases históricas o de letras de canciones (y estar más relacionados de lo que parecía con el contenido del episodio).

En este caso, en lugar de un tema de John Cale o de Jimi Hendrix, el showrunner ha escogido una frase de Pore Jud is Daid, un número del musical Oklahoma! Exacto: ese a cuya representación (a cargo de un reparto afroamericano) asisten el sheriff Don Johnson y su esposa Frances Fisher. 

“¿Quién quiere a un actor en la Casa Blanca?”

En el último capítulo del Watchmen original, Alan Moore le daba un buen sopapo tanto a Ronald Reagan (por entonces en el Despacho Oval) como al liberalismo flojo de Robert Redford. Cuando uno de los periodistas fachas del diario New Frontiersman comentaba que el protagonista de Dos hombres y un destino pensaba presentarse a las elecciones, otro le respondía indignado: “¿Quién quiere a un actor de pelis de vaqueros en la Casa Blanca?”. 

Pues bien: según vemos en el debut de la serie, Redford no solo se presentó, sino que salió elegido, sucediendo a Richard Nixon y Gerald Ford e implantando medidas sociales (las “Redfordations”) para paliar las consecuencias del desastre de Nueva York. Así pues, ¿qué fue del Festival de Sundance en esta línea temporal? Nos encantaría saberlo…

Vietnam, estado de la Unión

Una de las divergencias más interesantes entre nuestro mundo y el de Watchmen es la relacionada con la Guerra de Vietnam. Gracias a los poderes del Doctor Manhattan y a la psicopatía del Comediante, EE UU se ahorró la derrota en el país asiático, lo cual facilitó que Richard Nixon se apalancara en la Casa Blanca. Y no solo eso: según nos revela el personaje de Regina King, Vietnam es ahora un estado más de la superpotencia.

Del smiley al círculo

Cuando Alan Moore y Dave Gibbons empezaron a ocultar caritas sonrientes en las viñetas de Watchmen, solo querían plantear un juego a sus lectores (o eso dice el dibujante). Por suerte o por desgracia, consiguieron mucho más: el smiley recuperó su popularidad como icono, hasta el punto de convertirse en un emblema de la cultura rave de los 80, y millares de watchmenólogos en todo el mundo se desgastaron las retinas (para encontrar los símbolos) y las neuronas (para adjudicarles significados a veces algo disparatados).

Así pues, como un Watchmen sin motivos visuales recurrentes no sería lo mismo, Lindelof recupera el smiley cuando Regina Kingda una lección de pastelería en el colegio… para después metamorfosearlo en otro símbolo, una suerte de círculo formado por puntos unidos entre sí, que volveremos a ver en varias ocasiones a lo largo del episodio. ¿Podría tratarse, por un casual, del emblema del Doctor Manhattan?

Los dirigibles 

Para marcar sutilmente la diferencia entre el mundo de Watchmen y los EE UU de los 80, Moore y Gibbons dejaban caer detalles como esos dirigibles que surcaban los cielos de Nueva York (en parte debido a la revolución tecnológica traída por el Doctor Manhattan). Ahora, por lo que vemos en la serie, estas aeronaves siguen siendo un medio habitual de transporte, y siguen funcionando como soportes publicitarios. Solo que, en vez de la cadena de restaurantes Gunga Diner, ahora anuncian series sobre los superhéroes del pasado.

Los Minutemen ya tienen serie

Los Minutemen, una suerte de versión watchmeniana de la Liga de la Justicia, llevaban décadas disueltos cuando tenía lugar la historia del cómic. Pero, a base de testimonios y materiales complementarios, acabábamos viéndoles como el grupo de superhéroes más zarrapastroso jamás concebido. Ahora que la serie American Hero Story (sí, su productor es Ryan Murphy) promete contarnos su historia, nos queda la duda de si les veremos en una versión endulzada y saneada… o como la reata de sociópatas, majaras e ingenuos que fueron en la realidad.

¿Te has fijado en ese cartel?

Cuando Terrible simetría, el capítulo 5 de Watchmen, llegó a los quioscos, sus lectores debieron quedarse patidifusos: menuda sorpresa descubrir que ese tío raro que empuñaba el cartel de “El fin está cerca” era la identidad secreta del mismísimo Rorschach. Así pues, los lectores veteranos estamos muy en guardia frente a ese otro personaje, también cartel en ristre, con el que Regina King se cruza en una escena.

Ahora, eso sí, la pancarta de marras no contiene ninguna amenaza apocalíptica, sino un optimista “El futuro es brillante”. No es por nada, pero en este universo, las muestras de optimismo no nos dan razones para ponernos contentos, sino todo lo contrario.

Los cien mil hijos de Rorschach

Las huellas del pasado están muy presentes en la serie de Lindelof. Y también las visiones críticas (o incluso metacríticas) a ese pasado. Sin ir más lejos, todos coincidimos en que Rorschach era el personaje más carismático del cómic original, y por ello su popularidad en nuestro mundo está justificada, ¿verdad?

Pues no tanto, nos dice Lindelof: el guionista ha tenido presente que el vigilante de la máscara blanca y negra fue concebido por Alan Moore como un fascista y una piltrafa humana. De esta manera los extras publicados por HBO en internet resuelven el cliffhanger final de Watchmen, indicándonos que el diario de Rorschach vio la luz tras su muerte, convirtiéndose en un texto de culto para los aficionados a las teorías conspirativas e inspirando la creación de una milicia de ultraderecha llamada ‘el Séptimo de Caballería’.

El libro que lo cuenta todo

Hollis Mason, el primer aventurero que usó el alias de Búho Nocturno, tuvo una vida perra y una muerte aún peor. Pero al menos dejó testimonio del origen de los superhéroes en Bajo la máscara, una autobiografía cuyo primer capítulo pudimos leer en el cómic y que, según parece, aún se sigue editando. Para probarlo queda el ejemplar que vemos encima del escritorio del sheriff Crawford.

¿Qué le pasa, Doctor?

Según declaraba al final de Watchmen, el Doctor Manhattan estaba harto de enfrentarse a las complicaciones de la existencia humana. Por lo tanto, planeaba aprovechar sus poderes casi divinos para mudarse a otra galaxia menos complicada… y para crear una nueva especie de seres pensantes, en el caso de que se aburriera. Así pues, ¿por qué vemos imágenes del ser antes conocido como Jon Osterman haciendo de las suyas en Marte? Al menos, la grabación nos confirma que a ‘Doc’ le sigue gustando jugar con la arena del planeta rojo: tampoco ha cambiado tanto.

¡Llueven calamares! ¿Aleluya?

Crear un calamar gigante y telépata mediante ingeniería genética y teleportarlo sobre Nueva York (destruyendo media ciudad en el proceso) parece un plan algo arriesgado para evitar la III Guerra Mundial. Sin embargo, según vemos en la serie, el complot de Adrian ‘Ozymandias’ Veidt para salvar a la humanidad tuvo éxito, aunque causara un par de millones de víctimas humanas… y un desagradable efecto secundario en forma de lluvias de calamares. Estos, menos mal, son de tamaño normal, pero pringan lo suyo y nadie nos dice que no tengan un hermano mayor esperando a dejarse ver.

No estaba muerto: estaba tomando tarta

Hablando de Adrian Veidt, parece ser que su vinculación con el desastre de Nueva York nunca llegó a ser demostrada. Además, el millonario y superhéroe desapareció de la luz pública, hasta el punto de que ha sido declarado oficialmente muerto. Pero qué va…

Porque, a no ser que Lindelof nos obsequie con un giro de guion particularmente disparatado, el personaje de Jeremy Irons se parece mucho a un Ozymandias madurito. Tanto, de hecho, que hasta los colores de la tarta con la que celebra su cumpleaños son los mismos que los de su antiguo uniforme: ya sabemos que ‘Ozzy’ andaba falto de muchas cosas en su vida, pero el ego no era una de ellas.

La comedia sigue

Cuando descubrimos que la pastelera Regina King es una superheroína vestida de monja (‘Sister Night’, según los créditos), lo hacemos mediante un guiño al original. Porque esa cámara secreta en la que guarda su material de repartir estopa se parece mucho a la que el Comediante usaba para el mismo fin en su apartamento de Nueva York… y, para colmo, el código de la cerradura es “1985”, el año en el que transcurría la historia del cómic.

“¿Quién vigila a los vigilantes?”

Siempre cultísimo, e incluso culterano, Alan Moore usó como lema de Watchmen esta frase del satírico romano Juvenal. Dispuesto a demostrar que él es más listo que el barbas de Northampton, Lindelof emplea el verso en su original latino como lema de la policía. E incluso la completa, porque cuando el sheriff Crawford exclama “Quis custodes ipsos custodes?” frente a sus compañeros policías, estos responden: “Nos custodimus!”. Es decir: “¡Nosotros les vigilamos!”.

El búho remonta el vuelo

Con esa mentalidad suya tirando a infantil, Dan ‘Búho Nocturno’ Dreiberg bautizó a su aeronave ‘Archie’ en honor de Arquímedes, el búho de la película Merlín el Encantador. Y aunque no tengamos indicios de lo que ha pasado con este superhéroe, podemos decir que su talento para la ingeniería creó escuela: la aeronave empleada por Sister Knight y el sheriff Crawford para dar caza a los émulos de Rorschach cuando estos salen volando es clavada, pero clavadita, al diseño original. Incluyendo ese lanzallamas que tan freudiano acababa resultando en el cómic.

No hay reloj sin relojero

En el Watchmen de Moore y Gibbons, Ozymandias necesitaba librarse del doctor Manhattan para llevar a cabo su plan. Y, a fin de deshacerse del único héroe con superpoderes, hacía que sus lacayos mediáticos le acusaran de provocar cáncer a sus amigos. El ataque de nervios sufrido por ‘Doc’ a raíz de dicha calumnia le llevaba a mudarse a Marte, donde pasaba las horas reflexionando sobre la fugacidad del tiempo, la inexorabilidad del destino y su tendencia a enrollarse con mujeres menores que él.

Ojalá nos equivoquemos, pero parece que ‘Ozzy’ tiene más perrerías en reserva para el ente azul y nudista. ¿Por qué lo decimos? Pues porque el personaje de Irons afirma estar escribiendo una obra teatral titulada El hijo del relojero. Y, ¿cuál era la profesión del padre de John Osterman? Exacto. Tal vez en esta ocasión Veidt descubra que buscarle las cosquillas al prójimo está feo, sobre todo si dicho prójimo puede alterar la materia a nivel submolecular.

Hasta la última gota de sangre

Como señalábamos antes, el nuevo símbolo circular de Lindelof va a reemplazar al smiley en esta secuela de Watchmen. El showrunner parece decidido a llevar esto hasta las últimas consecuencias, como demuestra el último plano del episodio.

Porque, si recordáis, la famosa carita sonriente del cómic aparecía siempre marcada con una línea que simbolizaba la sangre del Comediante, cuyo asesinato a manos de Ozymandias ponía en marcha la historia. Aquí, cuando encontramos a Crawford bailando al extremo de una soga, también le vemos sangrar… y una gota de su sangre cae para manchar su estrella de sheriff, justo de la forma que te estás imaginando.

¿Será el pasado de Crawford uno de los hilos conductores de la historia, de la misma forma que las andanzas del Comediante lo eran en el cómic? ¿Está jugando Lindelof con nosotros? Quién sabe: como dijo alguien, alguna vez, “nada termina nunca”. 

Watchmen está disponible en HBO España.

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