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‘The Goes Wrong Show’ es un desastre: caos descontrolado al milímetro para ahogarte de risa

No vas a encontrar ni una sola serie este año que sea más divertida que la llegada a televisión del equipo de Mischief Theatre, autores de 'La función que sale mal'.

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05 de octubre de 2020

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  • No hay duda de que el empeño puesto por Bárbara Lennie Irene Escolar en Escenario 0 supone una nueva cumbre en la fructífera relación entre el teatro y la televisión. Sin embargo, la serie de 2020 que mejor ha aunado ambos lenguajes, de manera imaginativa, contundente y (¿quizás lo más importante de todo?) descacharrante hasta niveles físicos es The Goes Wrong Show. 

    Actualmente puedes ver a través de Amazon Prime Video los seis episodios de esta serie creada por la compañía teatral Mischief Theatre para la BBC. Si el título te resulta familiar se debe a que sus artífices son los responsables de The Play that Goes Wrong, probablemente la obra más divertida que se ha representado en el West End esta década; en España también tuvo un gran recorrido por los escenarios como La obra que sale mal.

    The Goes Wrong Show consiste en una traslación precisa y primorosa de ese mismo espíritu de caos descontrolado al milímetro que reinaba en aquella obra de teatro original y las posteriores (como una adaptación inenarrable de Peter Pan) con las que Mischief siguió desarrollando su incontestable propuesta de humor: montajes teatrales que salen aparatosamente mal mientras los actores intentan remediar el desastre sobre la marcha.

    Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields son los autores originales de La obra que sale mal, así como autores y protagonistas de todos los episodios de The Goes Wrong Show junto a los miembros originales de su reparto: Charlie Russell, Bryony Corrigan, Dave Hearn, o Nancy Zamit, entre otros. Que sean los mismos integrantes de Mischief Theatre quienes han trasladado el estilo de la obra teatral a la serie parece fundamental al capturar a la perfección su estilo y desbordante pericia técnica al servicio de la acumulación de gags.

    La premisa de cada episodio de The Goes Wrong Show es sencilla: la compañía de la Sociedad Dramática Politécnica de Cornley ofrece una representación teatral en directo que también es retransmitida por televisión. En cada una de ellas, todo lo que puede salir mal sale mal: desde actores que no recuerdan sus diálogos, entradas a destiempo e interpretaciones desastrosas a problemas con los escenarios, el vestuario, los efectos especiales o la propia escala del espacio escénico por un problema con la unidad de medida en los planos.

     

    Sale mal pero te ríes

    Mischief Theatre ya tenían experiencia trasladando la premisa básica de La función que sale mal a la televisión. Así lo demostraron con un par de especiales de Navidad para la BBC (el segundo de ellos con Diana Rigg y Derek Jacobi como estrellas invitadas). No obstante, lo que consiguen en The Goes Wrong Show supera cualquier experiencia previa, favoreciendo los gags formales determinados por la propia puesta en escena televisiva.

    Ya sea con dramas desbordantes a lo Tennessee Williams, obras de misterio, bélicas, judiciales o de Navidad, la calamidad acecha cada representación. Por mucho que se esfuercen los miembros de la compañía teatral, o el empeño y buenas intenciones que pongan a su propósito, no pueden huir de una defenestración que adquiere casi condición de castigo divino.

    Como si los protagonistas de ¡Qué ruina de función! (Peter Bogdanovich, 1992) estuvieran atrapados en una prisión mitológica que les lleva a intentar distintos géneros dramáticos y aproximaciones de puesta en escena para poder escapar si consiguen una representación perfecta. Pero eso nunca es posible.

    A veces están condenados desde el principio, cuando las indicaciones de temperatura canicular se han tomado como ángulos de inclinación del escenario.

    Otras es la propia ridiculez del vestuario o la mala idea con la que ha sido dispuesta tanto la utilería como los cambios de escenario.

    Pero la gran baza de The Goes Wrong Show es su capacidad para ir acumulando todos esos elementos en un in crescendo cómico del que es imposible escapar, con una cadencia de acumulación de gags a la altura de Monty Python o las películas parodia de los ZAZ.

    En el clip anterior convergen todos los factores con la gran tragedia interna de los actores protagonistas: (casi todos) ellos intentan estar a la altura profesional de las circunstancias, encontrándose siempre de frente con impedimentos contra los que nada pueden hacer. ¿Qué mejor metáfora de 2020 necesitas?

    En medio de nuestro contexto pandémico, no hay nada mejor que ponerse los episodios segundo (El piloto que no es el episodio piloto) o tercero (Un juicio digno de ver) y acabar con serios problemas de respiración, pero por los ataques de risa.

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