‘X-Men’: ¿Qué necesita Marvel para salvar la franquicia?

'Fénix Oscura' ha sido una despedida muy floja, pero a los 'mutis' todavía les queda adamántium que repartir… si Marvel sigue estas directrices.

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10 de junio de 2019

Por lo general, a los mutantes nunca les ha sobrado la buena suerte: pertenecer a la minoría más oprimida y discriminada de los cómics, es lo que tiene. Pero, si nos atenemos a los resultados de X-Men: Fénix Oscura (malas críticas, taquilla lastimosa y guerras intestinas), estaremos de acuerdo en que el último capítulo de la franquicia en Fox ha batido récords de mal fario.

Ante esta tesitura, nosotros no estamos dispuestos a llorar: vale que ser ‘muti’ supone llevarse más palos que una estera, pero los alumnos del profesor Xavier nunca se dan por vencidos. Al fin y al cabo, los X- Men volverán (más temprano que tarde) con el sello Marvel, y ese será el momento para arreglar los errores cometidos por la franquicia que ahora llega a su fin. Como sabemos que Kevin Feige nos lee sin descanso, aquí apuntamos 5 requisitos imprescindibles para que la nueva encarnación de la saga nazca con garras de adamántium.

Dejando descansar a los personajes de siempre

Sí: Lobezno mola mucho. Y, sí, Hugh Jackman logró que el canadiense con garras resultara una figura memorable en el cine. Pero después de cinco películas en grupo y tres spin-off (más dos cameos), es normal que tanto el actor como el público acabaran saturados. Como Jackman es el mejor en su trabajo, tomó la mejor decisión posible dándole un final digno a su personaje en Logan. Y los futuros responsables de la franquicia deberían aprender de su gesto.

Las futuras películas de los X-Men deberían recordar que la franquicia no les ofrece solo una premisa muy chula, sino también un reparto desbordante y lleno de figuras memorables. Así pues, llevemos al profesor Xavier a un segundo plano, aplacemos el regreso de los miembros más conocidos del grupo y saquémosle partido a aquellos que el cine no ha mostrado, o que ha mostrado de aquella manera. Ángel, Júbilo, Longshot, Polaris Rondador Nocturno (¿a ti también te ha dado vergüenza ajena su aparición en Fénix Oscura?) podrían beneficiarse mucho de esto. Y, bueno, también Cíclope: vale que todos odiamos a Scott Summers, pero aún estamos esperando un filme que nos lo muestre como el pelotillero y el cenizo que es.

Recordando que hay más villanos aparte de Magneto

Lo que dijimos sobre Hugh Jackman en el apartado anterior podría aplicarse a Ian McKellen y a Michael Fassbender. Cada uno a su estilo, los dos actores nos dieron razones para temblar ante el Amo del Magnetismo. Tanto fue así, que perdimos de vista algo muy importante: como corresponde a héroes temidos y odiados por el mundo al que han jurado proteger, los X-Men tienen una estupenda galería de enemigos, y no todos ellos trabajan el metal.

Algunos de estos antagonistas han sido infrautilizados por las películas y piden a gritos un reboot: el Club Fuego Infernal y los Centinelas son excelentes ejemplos. Otros, que no han aparecido hasta ahora en el cine, supondrían una sorpresa y un subidón, especialmente por lo locos que están. Desde Mojo (un viscoso ente extradimensional cuyo mundo es un reality show) hasta Arcade (el asesino que encierra a sus víctimas en un parque de atracciones mortal), pasando por Mesmero, Peligro, Reina Duende o la acongojante Cassandra Nova, todos ellos esperan su oportunidad para masacrar ‘mutis’, conquistar el mundo o ambas cosas.

Dándoles a las chicas lo que se merecen

A finales de los 70 y principios de los 80, y sin que nadie se lo esperase, los X-Men pasaron de ser el supergrupo más sinfustón jamás creado por Stan Lee al mayor fenómeno de Marvel. ¿Cómo fue esto posible? Pues, en gran parte, debido a unos guiones (de Chris Claremont) muy por encima de la media… y que se ganaron el interés de las lectoras y del público LGBT. No solo por que lo del Gen-X y las mutaciones fuera muy apañado como metáfora, sino también por un reparto lleno de mujeres con carisma.

De lo primero, las películas han dado algunos ejemplos (el “¿Has pensado en no ser mutante?” de X-Men 2 es el más clamoroso), pero de lo segundo, más bien poco. Más allá de la Pícara de Anna Paquin (y con ella tenemos nuestros reparos), figuras como Kitty Pryde, Emma Frost y sobre todo Jean Grey han sido desaprovechadas atrozmente. Otras, como Destello, Mariposa Mental (¡nos negamos a llamarla “Psylocke”!), Dazzler Polaris se han quedado en meros cameos… o ni eso. Así pues, queremos una película que les dé a las mujeres-X o el protagonismo que se merecen. O un filme entero para ellas, ya que estamos.

Poniendo la fantasía en primer plano

En las viñetas, los X-Men pueden visitar un día el espacio exterior para enfrentarse al Nido o salvar el Imperio Shi’ar, pasar de ahí a Asgard para zurrarle la badana a Loki y rematar la semana con un picnic entre los dinosaurios de la Tierra Salvaje, apalancados en casa de Ka-Zar Shanna la Diablesa. Cualquiera diría esto al ver las películas, ¿verdad?

Pues sí, pero esto es lo que hay: incluso Magneto ha tenido que conformarse con bases secretas de chichinabo en lugar de con un señor Asteroide M desde el que tramar su inversión de los polos magnéticos de la Tierra. Así pues, un rescate de la franquicia X-Men tendría que dejarse de instalaciones militares que parecen el cuarto de calderas de nuestro edificio para apostar por la locura y el despiporre. Y por Lilandra, la novia alienígena del profesor Xavier. Y por los Bebés-X. Y por Lila Cheney, la ladrona extradimensional y estrella del rock. Y por el Mundo Mojo. Y por…

Recordando que todo es política

Más allá del habitual oportunismo de Stan Lee (¿que el Profesor X es Martin Luther King y Magneto es Malcolm X? Pues vale…), los mejores cómics de los X-Men sorprenden por lo descarado de su mensaje político. Algo explicable por el hecho de que fueron escritas durante los 80, con su crisis del sida, sus pánicos nucleares y su Ronald Reagan en la Casa Blanca. Pero lo mejor de todo es que dicha toma de postura no resultaba en absoluto panfletaria, sino que se integraba de perlas en un drama teen con superpoderes.

Así pues, a un reboot de la saga le pediríamos que se dejase de chorradas y eufemismos. ¿Que los mutantes son perseguidos y discriminados? Vale, pues mostrémoslo a las claras mediante lugares horribles como Genosha Madripur. ¿Que su situación es una metáfora de la LGBTfobia y el racismo? Pues potenciemos ese factor dándole protagonismo a ‘mutis’ racializados y/o no heterosexuales, que hay unos cuantos. Seguramente, la mayor oportunidad perdida para acercar a la pantalla este aspecto de los cómics estuvo en X-Men: Días del futuro pasado. 

Si en Marvel siguen estas líneas maestras, los X-Men serán justamente reivindicados y sus futuras películas transmitirán toda la emoción, la locura, la tristeza y el jolgorio de los tebeos en sus mejores momentos. Pero, si tenemos en cuenta lo estandarizado que está volviéndose todo en la Casa de las Ideas, tenemos nuestras dudas acerca de si Kevin Feige y su equipo se atreverán a llevarlas a cabo. Sorbe todo la última, no nos preguntéis por qué.

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