Vade retro, Satanás: Nuestros personajes favoritos de Max von Sydow

El poder del actor sueco nos obliga a conmemorarle recordando los roles más especiales (e imprevisibles) de su filmografía.

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09 de marzo de 2020

Al final, la Muerte siempre da jaque mate. Eso es lo que muchos hemos pensado al enterarnos del fallecimiento de Max Von SydowSi bien el actor sueco se ha ganado un lugar en la historia por sus trabajos en el cine de autor, y aunque muchos medios hayan preferido titular su obituario con una referencia a Star Wars (obviando que su rol en la saga fue anecdótico), nosotros hemos querido homenajearle como se merece.

Y eso nos ha llevado a recordar que, en su larguísima filmografía, Von Sydow interpretó papeles de todo tipo. Desde los grandes desafíos interpretativos a esos cameos y papeles alimenticios que (si estaba de buenas) bordaba como nadie, estamos ante una carrera que resume todo lo bueno que el cine puede ofrecer.

Caballero ajedrecista

Lo vimos en… El séptimo sello (Ingmar Bergman, 1957)

Con 12 películas en comandita, es imposible recordar a Max von Sydow sin que Bergman salga a colación. De modo que, para hacerles justicia, empezamos por su primer filme juntos, aquel con el que ambos dieron el pelotazo internacional. El trabajo de Von Sydow como Antonius Block, ese guerrero cruzado tan diestro en el juego de escaques como en el arte de deprimirse, sigue impactándonos en el día de hoy. Y su partida de ajedrez con la Muerte (Bengt Ekerot) es por derecho propio un icono de la historia del cine.

Jesucristo en persona

Lo vimos en… La historia más grande jamás contada (George Stevens y otros, 1965)

Participar de las angustias teológicas de Bergman (en Los comulgantes, Como en un espejo y muchísimos otros filmes) ya tenía lo suyo. Pero, dando el salto a Hollywood, Von Sydow se tiró a la piscina convirtiéndose en el Mesías para esta superproducción bíblica repleta de cameos de lujo. Lo cual, bien mirado, nos permite ver al actor sueco en compañía de rostros tan dispares como Charlton Heston (Juan el Bautista), Donald Pleasence (Satán) o John Wayne como centurión crucificador.

Jefazo del KGB

Lo vimos en… La carta del Kremlin (John Huston, 1970)

“Drogas, sexo y violencia”: esas tres cosas convencieron a Huston de que el best seller de Noel Behn merecía convertirse en un filme. El resultado fue un enmarañadísimo thriller de espías y venganzas cruzadas en el que un grupo de espías estadounidenses (entre ellos, George Sanders y la muy bergmaniana Bibi Andersson) se infiltra en Moscú para desesperación de Kosnov, jefe de contrainteligencia soviética con muchos esqueletos en el armario.

Cura con mucho peligro

Lo vimos en… El exorcista (William Friedkin, 1973)

Max von Sydow no era ajeno al género de terror cuando rodó esta película: sin ir más lejos, él y Bergman habían logrado con La hora del lobo (1968) un clásico indiscutible del mismo. Pero una cosa es reflexionar en sueco sobre el silencio de Dios, y otra muy distinta acollejar a Satán con jaculatorias en latín y chorreones de agua bendita. Avejentado a base de maquillaje, y aterido gracias a la ‘genial’ idea de rodar en una cámara frigorífica, el actor las pasó canutas durante el rodaje de El exorcista, pero logró convertir al padre Lancaster Merrin icono para todos los cinéfilos enfrentados al Maligno.

Asesino muy profesional

Lo vimos en… Los tres días del Cóndor (Sydney Pollack, 1975)

Si no fuera porque tiene apellido francés, diríamos que Joubert, el asesino interpretado por Von Sydow en este thriller, es pura eficiencia nórdica. Que se lo pregunten a Robert Redford, criptógrafo de la CIA que sufre sus atenciones durante la película, uno de los mejores filmes de espionaje de su época (y, probablemente, también de cualquier otra).

Tirano galáctico 

Lo vimos en… Flash Gordon (Mike Hodges, 1980)

Creado en 1934, cuando el ‘peligro amarillo’ aún coleaba, Ming el Despiadado no solo es un histórico villano de cómic, sino también una caricatura racista. ¿Hacía falta algo más para aumentar la incorrección política del personaje? Pues sí: darle el papel a un sueco. Afortunadamente para todos, Von Sydow se lució de lo lindo interpretando al emperador del planeta Mongo con un genial regodeo autoparódico, apenas amortiguado por ese traje de 70 kilos de peso en el que le embutió el departamento de vestuario.

Nazi futbolero 

Lo vimos en… Evasión o victoria (John Huston, 1981)

Aunque aquí no las hemos tenido muy en cuenta, Max von Sydow se hinchó a interpretar a secuaces del III Reich durante los 70 y los 80. Pero solo en uno de esos filmes tuvo la genial idea de organizar a los prisioneros a su cargo (entre ellos Pelé, Michael Caine y un Sylvester Stallone al que solo le dejaban jugar de portero) en un equipo de balompié que se enfrentaba a la selección alemana en un clímax apoteósico.

Rey hybóreo 

Lo vimos en… Conan el bárbaro (John Milius, 1982)

Cuando la película valía la pena y el guion acompañaba, Max von Sydow podía devorar escenas incluso aunque su papel fuera un cameo de lujo. Así ocurrió en esta película, en la que el sueco necesitó algo menos de tres minutos para impactar a Arnold Schwarzenegger y sus compañeros como Osric el Usurpador. Su papel no solo ponía al cimmerio a la caza de Thulsa Doom, sino que mostraba también el porvenir de esos aventureros que, tras llegar a reyes por sus propios medios, se dejan atocinar en el trono.

Artista neoyorquino

Lo vimos en… Hannah y sus hermanas (Woody Allen, 1986)

Tratándose del mayor fan de Bergman del mundo mundial, raro era que Allen no contase con Von Sydow en alguna de sus películas. Así ocurrió en esta obra maestra del autor de Annie Hall, con nuestro héroe dando vida al maduro amante de Lee, la hermana interpretada por Barbara Hershey y codiciada, a su vez, por su cuñado Michael Caine. Hace 34 años, leer el nombre de Allen asociado a una historia como esta no resultaba inquietante, lo juramos.

Tahúr sobrenatural 

Lo vimos en… Intacto (Juan Carlos Fresnadillo, 2001)

Pues sí: Von Sydow también hizo sus pinitos en el cine español. En concreto, ejerció como villano (por así decirlo) en el lóbrego debut de Fresnadillo, una de las mejores piezas que dio nuestro terror autóctono tras el éxito de Tesis. Como Sam ‘el Judío’, magnate de los casinos que usó su suerte inexplicable para sobrevivir al Holocausto, el actor sueco se enfrenta a un Eusebio Poncela tan amoral como vengativo, así como a ese Leonardo Sbaraglia que se pasa la película dando más vueltas que la bola de la ruleta.

Cuervo de Tres Ojos

Lo vimos en… Juego de tronos (serie, 2011-2019)

En las novelas de George R. R. Martin, el siniestro chamán Brynden Ríos es un híbrido humano-vegetal con serios problemas de movilidad. Como eso no hubiera quedado demasiado bien en pantalla, David Benioff D. B. Weiss le adjudicaron el papel a ese Von Sydow cuyo rostro ya semejaba la corteza de un árbol centenario. Adiestrando a Bran Stark en el uso de sus poderes (y haciéndole perder su humanidad en el proceso), el Cuervo de Tres Ojos impulsó grandes momentos de la sexta temporada del show, justo cuando este empezaba a perder el Norte.

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