No te limites a sentirlo: Intentemos explicar la línea temporal de ‘Tenet’

Christopher Nolan ha puesto las cosas especialmente difíciles de cara a entender su última película, pero intentemos sacar algo en claro de ella.

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30 de agosto de 2020

[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE TENET]

Christopher Nolan es un director tan querido por el público, al tiempo que tan ambicioso en los planteamientos de su cine, que entra dentro de lo lógico que suscite opiniones tan polarizadas. Desde que El caballero oscuro se estrenó en 2008, la irritación hacia su forma de hacer las cosas ha ido ganando virulencia. Y, paralelamente a aumentar su ambición, la sensación de que sus películas eran menos profundas de lo que parecían.

Según este pensamiento, la sobreexposición y los juegos temporales únicamente enmascaraban grandes entretenimientos industriales, fáciles de seguir si te limitabas a prestar atención. No obstante, con Tenet ha ocurrido algo extraño. La película más ambiciosa de su director, y la más importante del año debido a la emergencia sanitaria mundial en la que se ha enmarcado su estreno, es compleja de verdad. Capaz de producirte dolores de cabeza si tratas de desentrañar su trama con detalle, y de moverte a dibujar líneas temporales para ver si así te aclaras un poco.

Por mucho que una de las frases clave de la película sea “No intentes entenderlo, siéntelo”, a continuación vamos a hacer exactamente lo contrario. Una vez hemos sentido la euforia, la emoción y el aroma de James Bond de Tenet, toca sacar la pizarra de Doc Brown (o el esquema aquel que ayudó a todo el mundo a comprender Primer, de Shane Carruth), para descubrir qué diablos ocurre en el film protagonizado por John David Washington.

Antes de comenzar este repaso probablemente encaminado al fracaso, un aviso. La trama no puede ser entendida de forma cronológica, porque su totalidad compone un bucle inagotable, donde las nociones de causa-efecto no tienen ningún sentido. Sirva esto también como disculpa preventiva: todo lo que ocurre en Tenet ya ha ocurrido, y si hay algún detalle que interpretaste de otro modo es perfectamente válido. Como dice Ives (Aaron Taylor-Johnson) pensar en términos lineales no lleva a ningún sitio, pero como no somos el Dr. Manhattan habrá que intentarlo aún así.

Andrei Sator tiene una misión

En un futuro lejano, una científica ha inventado una de las armas más mortíferas en la historia de la humanidad. Se trata de una bomba que contiene en su seno la ecuación para canalizar la entropía del planeta Tierra, lo que básicamente significa que puede eliminar periodos temporales enteros de la existencia. Aterrada ante lo que acaba de hacer (y en una actitud que los protagonistas de Tenet comparan con la culpabilidad de Robert Oppenheimer, uno de los inventores de la bomba atómica), se suicida.

Pero antes, queriendo evitar que la bomba (a la que llamaremos algoritmo a partir de ahora) caiga en malas manos, decide desmontarla en nueve piezas y esconderlas en el pasado para evitar que nadie pueda hacer uso de ella. Una organización de su época, de la que apenas llegamos a saber nada, quiere no obstante hacerse con el control del artilugio. En este futuro, el cambio climático y el exceso de contaminación han conducido a un escenario insostenible, motivando un plan desesperado para arreglar esta situación.

De esta forma, quieren detonar el algoritmo en el mismo pasado al que la científica lo ha enviado, ya que si este pasado es destruido, sus consecuencias también lo serán. Una decisión que conduciría a una reformulación aterradoramente específica de la paradoja del abuelo (¿si no existe ese pasado, qué necesidad habría habido desde el futuro de explotar la bomba?), pero dicha organización está dispuesta a arriesgarse. Y pone en marcha su plan para conseguir que el algoritmo estalle.

El futuro se pone en contacto con Andrei Sator (Kenneth Branagh) siglos antes, en plena época de esplendor de la Unión Soviética. En la ciudad industrial de Stalsk-12, Sator recibe el encargo de encontrar las nueve piezas, de cara a activar el algoritmo llegado el momento y acabar con el que ahora es su presente. Para ello, el futuro le envía instrucciones, varios artilugios de su tiempo y la suficiente cantidad de dinero en forma de lingotes de oro como para que Sator prospere como traficantes de armas.

Sator también entra en conocimiento de la inversión temporal, y se tira buena parte de su juventud y madurez yendo adelante y atrás en el tiempo. Entonces conoce a Kat (Elizabeth Debicki), de quien se enamora y con quien tiene un hijo. Eventualmente descubre que su exposición a la radiación le ha provocado un cáncer de páncreas terminal, y esto ocurre paralelamente a comprender que su matrimonio con Kat se está desmoronando.

Queriendo arreglar las cosas, el día 14 (no se especifica el mes), Sator y Kat se van de crucero a Vietnam. Por unos breves instantes Sator cree que su mujer le sigue queriendo y siente algo parecido a la felicidad, trocado en desengaño cuando ella le deja claro que no tienen futuro juntos, y que solo le importa su hijo. El personaje encarnado por Branagh concibe su plan fruto de la amargura; solo le falta una pieza para el algoritmo, y decide que ese día 14, el único en el que se sintió feliz, será el mismo en el que muera junto a todo su presente, al detonar el algoritmo.

La pieza que falta de este se encuentra en un contenedor de plutonio de paradero desconocido. Sator solo debe obtenerla, y volver a ese día para ser destruido junto al mundo que conoce desde la borda del crucero. Durante esa jornada, según sabemos después, se registra una gran explosión en Kiev, mientras Kat ve a una mujer desconocida saltando desde el yate de Sator. No es descabellado decir que es, en este mismo día 14, cuando da comienzo Tenet. Más o menos.

Entra el Protagonista

Tenet comienza con el Protagonista, enviado por la CIA, acudiendo a la Ópera de Kiev. Su misión es rescatar a un espía que ha sido descubierto por una organización rusa, entre cuyos hombres se encuentran algunos secuaces de Sator con el encargo de aprovechar el caos para sustraer el contenedor de plutonio que contiene la última pieza del algoritmo. El personaje de Washington, por supuesto, no sabe nada de esto aún.

Durante la refriega, uno de los hombres de Sator le dispara una bala invertida, pero el Protagonista es salvado por un amable soldado anónimo con un distintivo rojo. La organización Tenet, de la que hablaremos más tarde, también está en el ajo, y consigue evitar que Sator se haga con el plutonio falso, obligándole a tratar de obtenerlo más tarde en Tallin. Nada evita, sin embargo, que el Protagonista sea capturado por los matones de Sator, y sea torturado mediante la inversión temporal (que entonces no sabe qué es) para que delate a sus compañeros.

Siguiendo el protocolo de la CIA, el Protagonista intenta suicidarse con una píldora de cianuro para impedir que le extraigan información. El matón de Sator se la arrebata, pero consigue otra gracias a un compañero caído y se la introduce en la boca. Al despertarse, ha demostrado su valía y absoluta lealtad, por lo que Tenet decide emplearlo. Clémence Poésy le informa sucintamente sobre cómo funciona la inversión temporal poco después, y el Protagonista viaja a Bombay para investigar de dónde vienen las armas invertidas que ha visto en su laboratorio.

Allí quiere entrevistarse con un famoso traficante de armas (que luego resulta ser Priya, encarnada por Dimple Kapadia), y para conseguir llegar a ella Tenet le facilita el contacto de Neil (Robert Pattinson), que muestra una camaradería innata hacia él representada por una Coca Cola Light. Priya está al tanto de la relación de Sator con la gente del futuro, y envía al Protagonista a Londres con un par de ideas sobre cómo acercarse a Sator.

El Protagonista conoce a Kat, y comprende que ella es la mejor estrategia para descubrir qué se trae este traficante entre manos. Kat está siendo ahora mismo chantajeada por una pintura falsa que le vendió al propio Sator, y el Protagonista se ofrece a hacerse con ella para que no haya pruebas del delito, en el puerto franco donde Sator tiene su caja fuerte. Por supuesto no quiere solo la pintura; también descubrir qué guarda Sator en ella.

La respuesta: uno de esos tornos a través de los cuales puedes invertirte en el tiempo. El Protagonista se topa con él llegando puntual para combatir con un soldado invertido, y más tarde abriga el plan de acercarse a Sator ofreciéndose a robar un cargamento de plutonio que ansía desde la operación de Kiev. El mismo cargamento que, en realidad, es la pieza que falta del algoritmo. Tras alternar con Kat y Sator en su crucero, el Protagonista se desplaza allí. Es entonces cuando la situación empieza a complicarse de veras.

En Tallin hay una persecución donde irrumpe misteriosamente un coche invertido. Después de esta, Kat sufre un disparo de una bala invertida a manos de Sator, y este decide utilizar otro torno de su propiedad para volver a la persecución (ataviado con la imprescindible mascarilla) y encontrar la última pieza; algo que consigue aunque el Protagonista intente impedírselo atravesando igualmente el torno. Una vez Sator tiene todo lo necesario para detonar la bomba, el Protagonista intenta salvar a Kat continuando yendo hacia atrás hasta el torno del puerto franco.

Un disparo invertido solo puede ser curado replegando el tiempo, y cuando consiguen salvarle la vida (después de que el Protagonista se enfrente consigo mismo en la cámara de Sator), Kat lanza la gran revelación: su marido sufre cáncer de páncreas, y ha resuelto que si muere, el mundo morirá con él. El Protagonista, Neil y Kat deducen que el día 14 será el elegido por Sator para suicidarse, y es entonces cuando Neil les presenta oficialmente a su organización. A Tenet.

A por el algoritmo

Ives, a quien el Protagonista acaba de conocer, diseña en su compañía y en la de Neil un plan para impedir que el algoritmo explote: la idea es que todos se desplacen a Kiev el día 14 (mismo día de la operación en la ópera y del paseo en yate de Kat y Sator), para detener el apocalipsis. Detallar el plan correspondiente daría para un artículo tan largo como este, de modo que baste saber que hay dos equipos: uno rojo y uno azul. Uno que viaja hacia adelante y otro hacia atrás con un torno que la propia Tenet se ha agenciado.

Con el despliegue de estos dos equipos, la idea es forzar la línea temporal en un único sentido (lo que ellos llaman “la pinza”) y conseguir así el resultado que pretenden. Mientras el Protagonista, Neil, Ives y los demás soldados se enfrentan a los hombres de Sator, Kat se desplaza a Vietnam con el cometido de distraer a su marido mientras se sucede la refriega. Ya que el Sator “del pasado” entonces iba en busca del plutonio y la Kat “del pasado” se había vuelto a tierra firme, los Kat y Sator del presente tienen el crucero para ellos solos.

Aunque, eso sí, el Sator que ha vuelto en el tiempo desconoce que Kat también ha vuelto con él. Por ello, se deja seducir por esta y conversa amigablemente, mostrando en un momento dado la píldora de cianuro con la que planea poner fin a su vida justo cuando el algoritmo estalle. Esa píldora de cianuro, en efecto, es la misma que el secuaz le robó al Protagonista durante la tortura de este al inicio de la película; podemos confirmar así que sus captores eran secuaces de Sator, y que uno de ellos se la dio más tarde.

Mientras Kat y Sator conversan en el barco, asistimos a la batalla mayormente desde el punto de vista del Protagonista y Ives. Yendo hacia adelante en el tiempo, estos consiguen impedir la explosión gracias al oportuno sacrificio de un soldado desconocido, pero que claramente está invertido y pertenece al otro equipo (le vemos primero muerto en el suelo, y luego cómo es asesinado por uno de los hombres de Sator).

En un arranque de orgullo, Kat decide asesinar a Sator tras decirle que su plan ha fracasado (la idea era permitir que se suicidara sin consecuencias para la raza humana). Una vez le dispara, salta del yate y es vista por la Kat que estaba allí originalmente, y que la identificó de primeras con una amante de su marido. Asociando lo que ha ocurrido con la “pequeña explosión en Kiev” de la que supimos anteriormente en el metraje, descubrimos que todo esto ha obedecido a completar el bucle. Porque todo ya había ocurrido, y Sator no tenía opciones de cumplir su plan.

Pero, por mucho que ya sea posible que os duela la cabeza, la situación no es tan sencilla. Con el algoritmo interceptado, Ives, Neil y El Protagonista lo vuelven a dividir en partes comprometiéndose a ocultarlas y a suicidarse más tarde para que nadie pueda enterarse de su paradero. A tenor de su camaradería (y del hecho de que el Protagonista ya ha demostrado que traicionar a sus compañeros sería lo último que haría al comienzo de Tenet), no nos podemos tomar muy en serio sus palabras.

En esta misma conversación, Neil se despide para acudir de vuelta a la batalla, ya que efectivamente ha sido él quien se ha sacrificado (o se sacrificará, según se mire) para impedir la detonación del algoritmo. No es el único descubrimiento, ya que el personaje de Pattinson también revela que su amistad con el Protagonista se remonta a varios años. Que, de hecho, para él su muerte frente a la bomba es el fin de su amistad con el Protagonista, pero el comienzo de la amistad del Protagonista con él. ¿Qué sentido tiene esto?

Todo es culpa de la pinza

El problema fundamental para comprender Tenet en toda su hondura es tener claro qué es eso de la pinza temporal. Puede que la definición lanzada antes algo a vuelapluma (y explicada por el propio Pattinson en la película), sirva para que nos hagamos una idea más o menos aproximada: vale, con vistas a conseguir un resultado determinado, se han de desarrollar paralelamente tanto una línea cronológica como su inversa, permitiendo que no haya ni una sola posibilidad de que el resultado varíe.

Es, básicamente, defenestrar la dualidad causa-efecto y abrazar el palíndromo que es el título de la película (extraído del mágico cuadrado Sator) como nuevo orden lógico. Puesto en imágenes, sin embargo, es algo que te lleva al desquiciado clímax del film de Nolan, y cuando descubrimos que la pinza que los equipos trataban de hacer solo era un elemento de una pinza mucho más amplia, es fácil tirar la toalla y añorar cuando solo nos preocupaba si una peonza caía o seguía girando.

El caso. La práctica totalidad del metraje de Tenet, lo que hemos visto en pantalla, es uno de las partes de esta pinza. Una sucesión de acciones que han conducido a un resultado permitido gracias a otra sucesión que no hemos visto, desarrollada de forma paralela. La mejor forma de aproximarse a este complejo entramado es partir de nuestro descubrimiento de que el Protagonista no se llama así por las risas, sino porque es quien lo ha impulsado todo. El fundador de Tenet, vaya, lo que nos lleva al sorprendente escenario de que el Protagonista se contrató a sí mismo.

Intentemos verlo de forma clara a través del personaje de Neil. El Protagonista lo contrató, sí, pero antes de que viéramos cómo lo contrataba en Bombay para llegar hasta Priya. Tenet, con las inversiones temporales pertinentes, fue fundada algunos años antes de que comience la película por el mismo personaje de John David Washington, que sabía qué era exactamente lo que había que hacer para detener a Andrei Sator.

Neil y el Protagonista fortalecieron su amistad en estos años (así fue cómo el primero descubrió que nunca bebía en el trabajo), y el segundo decidió enviarle a la Ópera de Kiev para que protegiera de las balas de Sator a su yo del pasado (o, visto desde este prisma, del futuro). Se daba el caso, por tanto, de que el Protagonista sabía que sería Neil quien le salvaría porque ya le había salvado. Todo ocurre como tiene que ocurrir y el pasado pasado está, como dice el personaje de Pattinson en varias ocasiones.

Según esta pinza temporal planeada por Tenet, el plan de Sator y de la gente del futuro ya había fracasado incluso antes de que el Protagonista llegara a la Ópera. No tenían ni una sola oportunidad de derrotar a la organización, ya que el Protagonista se había invertido en el tiempo lo suficiente como para garantizar que todos los escenarios estuvieran cubiertos, y el bucle se mantuviera inexpugnable. Nadie se tenía por qué enterar de la bomba. Y si se corría el peligro de que alguien se enterara, esta persona sería eliminada.

Es lo que tendría que haber ocurrido con Kat, involucrada en esta infernal trama de contra-contraespionaje desde el principio. Pero el Protagonista ha desarrollado sentimientos por ella, de modo que impide que Priya (asalariada de Tenet que desconoce que es él el cerebro de la organización) acabe con ella matándola él mismo. Como jefe de Tenet que es podría haberle ordenado directamente que desistiera en su misión, pero así se las gastan los espías.

En este punto quedaría a la especulación descubrir cuándo se desarrolla esta escena (aquella que cierra Tenet); si antes de los sucesos de la película o posteriormente a ellos. Nosotros, llegados a este punto, preferimos despreocuparnos; el mayor logro del film de Nolan es haberle despojado de relevancia auténtica a nociones como pasado y futuro dentro de los viajes en el tiempo. Que no es poco.

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