Aprende a rodar una ópera prima con ‘Reservoir Dogs’

Reservoir Dogs cumple 25 años, Tarantino ha vuelto a juntar al reparto para celebrarlo y nosotros sacamos en claro que esta cinta sigue siendo el mejor debut de la historia

Por - 30 de abril de 2017

EL MEJOR DEBUT DE LA HISTORIA. Antes de nada, vamos a explicar bien esta atrevida afirmación. Reservoir Dogs no es la mejor película de Quentin Tarantino, tampoco es la mejor ópera prima entre todas las óperas primas de la historia, pensad en Ciudadano Kane de Orson Welles o en El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg, pero Reservoir Dogs es el mejor ejemplo de cómo se debe afrontar como director la escritura, producción y dirección de una película.

La cinta cumple 25 años este 2017, se estrenó el 21 de enero de 1992 en el Festival de Sundance, y para conmemorarlo Quentin Tarantino se ha pasado por el Festival de Cine de Tribeca donde ha proyectado la película junto a Harvey Keitel, Michael Madsen, Steve Buscemi y Tim Roth. Esta vez la cosa ha ido bien, porque en su primer pase de Sundance no había lente panorámica y Tarantino, que era el típico debutante tímido e inexperto, no se quejó y como el mismo ha declarado su película “parecía una caca”. La cosa no acabó ahí, en el clímax final las luces se encendieron y se volvieron a apagar y ya para colmo en el momento en el que los protagonistas se están apuntando el proyector se apagó. En palabras de Tarantino: “Fue un puto desastre”.

Pero a pesar de todo el director ha reconocido que él supo en aquel instante que el rollo de hacer películas iba con él. Que eso iba a funcionar. Y todo fue gracias a que debutó (efectivamente, My Best Friend’s Birthday no cuenta) con una película imposible de ignorar para el público o la crítica… Queridos futuros directores de cine, ¿queréis tener éxito? Pues ASÍ debéis de enfrentaros a vuestra primera película:

ESCRIBE UNA HISTORIA TAN POTENTE QUE DE IGUAL EL BAJO PRESUPUESTO

Antes de empezar a escribir todos tenemos un montón de ideas buenas y muy locas sobre películas que querríamos hacer. De hecho fantaseamos con tener entre manos el mejor thriller de todos los tiempos, la gran historia de amor que cambiará a nuestra generación o el western que volverá a poner de moda el género. Somos así de engreídos, nos creemos Spielberg incluso antes de coger una cámara de cine por primera vez.

Sea cual sea la obra maestra que tenemos pensada, hay que desecharla si vale mucho dinero. Nadie va a confiar en ti millones de euros por tu cara bonita, aún no has demostrado nada, querido.  La clave del éxito en una ópera prima es escribir la mejor historia posible para el presupuesto más bajo posible. Reservoir Dogss se podría haber rodado con dos duros porque Tarantino conocía sus limitaciones.

El director de Los odiosos ocho es muy listo y sustituye las escenas de acción más caras de rodar por ángulos de diálogo, momentos en fuera de cámara o elegantes elipsis. En Reservoir Dogs hay un atraco, que sería una escena demasiado cara y compleja para un corto presupuesto, y por eso nunca aparece… Pero da igual porque la película está tan bien contada que no lo necesitamos. Sólo sabemos que algo salió mal, lo que provoca que como espectadores nos impliquemos a la hora de juzgar a los personajes.

QUE TUS PERSONAJES HABLEN O QUE NO HABLEN, PERO QUE NO ABURRAN

También tienes que conocer tus limitaciones cuando escribes y tienes dos opciones: O eres un dialoguista ágil, gracioso y perverso como lo es Tarantino o tienes una capacidad innata para la narrativa cinematográfica y no necesitas verbalizar nada. En cualquier caso hemos de acudir al mandamiento de Billy Wilder, no aburrir.

Tarantino es un gran director de cine, pero narrativamente no es Alfred Hitchcock, eso sí, a la hora de escribir es único. De hecho su talento para el diálogo es una marca personal.  La primera escena de Reservoir Dogs en el restaurante es un gran ejemplo de ello, todo gira en torno a Like a Virgin, una canción de Madonna, el Señor Marrón interpretado por el propio Tarantino recita este diálogo sobre cómo la reina del pop ha escrito una canción de sobre penes enormes revistiéndola en una canción de amor. Es un diálogo provocador y terriblemente cómico. Por otro lado Reservoir Dogs está lleno de conversaciones tensas y geniales en mitad de sublimes momentos de suspense… Si no eres capaz de escribir cosas así lo mejor será que te centres en la intriga y veas mucho Hitchcock.  Lo que nos lleva al siguiente punto.

ROBA A TODO EL MUNDO, PERO SÉ UN LADRÓN ELEGANTE

Ya sea del Hollywood clásico o del último y desconocido director oriental no es malo copiar, si al final la idea la haces tuya y generas una película única o un universo propio. Reservoir Dogs se parece peligrosamente a City on Fire, un thriller de 1987 dirigido por Ringo Lam en el que un policía encubierto se infiltra en una banda de ladrones para robar una joyería. Y a pesar de que son dos historias iguales sobre el papel, las películas son muy, muy diferentes.

Tarantino construyó su ópera prima alrededor de los últimos 10 minutos de i. Creó un universo a través de una pequeña referencia.

Querido director novel, puede que creas que vas a contar algo que no se ha contado nunca… Te equivocas. Todo está inventado así que deja de sufrir y asume que robar no es malo si sabes cómo. Si lo necesitas cuelga en la pared esta frase de Picasso: “Los buenos artistas copian. Los grandes artistas roban”.

OLVÍDATE DE LAS NORMAS, RÓMPELAS E INVENTA OTRAS

¿Te han educado para construir una película alrededor de unos parámetros que son siempre los mismos? ¿Presentación, giro, clímax? Rómpelos. Haz lo que te de la gana.

El motivo para que Quentin Tarantino escribiera una cinta de atracos saltándose a la torera las reglas básicas de este subgénero (planeo del atraco, atraco, final) para regalarnos una cinta de atracos sin atraco, con los personajes señalando a una rata y donde se nos da el pasado de cada uno a cuenta gotas, es lo de menos. El caso es que se atrevió a hacerlo y no hay mejor momento para ser poco convencional que en una ópera prima, cuando nadie espera nada de ti, cuando nadie te va a juzgar por lo que has hecho…

Es el momento de arriesgarse y de romper moldes.

HABLA DE LO QUE REALMENTE SEPAS

No, Tarantino no ha robado ninguna joyería. No ha sido policía. No se ha infiltrado en ningún sitio y nunca ha disparado un arma. Pero es que Reservoir Dogs no habla precisamente de unos ladrones y una rata, Reservoir Dogs habla de relaciones humanas, concretamente la de los padres y los hijos.

Y de eso Quentin sabe mucho porque su padre le abandonó cuando era niño. Eso le marcó y de ahí que el Señor Blanco esté constantemente defendiendo al Señor Naranja casi como a su propio hijo mientras reta a “su padre” representado por Joe. Al final, claro mata a su padre porque el amor por un hijo es más fuerte que cualquier cosa. Aunque esté equivocado.

El discurso de Tarantino es este. Ahí radica la profundidad de Reservoir Dogs.

DIRIGIR UNA PELÍCULA ES UN TRABAJO EN EQUIPO

A todos nos gusta la Nouvelle Vague, pero hay que intentar separarse del concepto autor lo máximo posible. El cine no puede ser de autor, como concepto está bien para subrayar el estilo único de un cineasta, tampoco nos vamos a matar por una discusión etimológica. Pero lo que está claro es que una película no es de un tipo, es de mucha gente. Tarantino es el que mueve los engranajes, es el máximo responsable y es la cabeza pensante de Reservoir Dogs, sin embargo, el resultado final es mérito de mucha gente. Y una de las mejores cosas que hizo fue rodearse de un equipo brillante. El mejor talento de un director de cine es saber rodearse de gente con talento.

Este fue el consejo que le dio Terry Gilliam a QT cuando leyó el guión de su ópera prima: “Una de las cosas que tienes que aprender para ser director es que no tienes que hace todo, sino contratar a personas con talento para que lo hagan por ti. Debes contratar a un director de fotografía que pueda obtener la calidad de imagen que tú buscas. Tienes que tener a una diseñadora de vestuario que encuentre los colores y diseños que quieres…”

A Tarantino le va bien por dos razones, porque sabe dónde está el talento y porque es capaz de describir lo que tiene en su cabeza de manera que todo el mundo lo entienda.

ELIGE BIEN A LOS ACTORES

Tarantino estuvo a punto de cargarse su proyecto por culpa de uno de los actores, Lawrence Tierney. El actor interpretaba a Joel Cabot, el único con nombre propio y jefe de toda la operación. Fue un desastre. Ya en la primera semana Tarantino le despidió por acudir borracho al rodaje. Después el joven director se arrepintió y le admitió… Pero los problemas duraron hasta el final…

En alguna ocasión el reparto ha declarado que le tuvieron que sacar de un bar cuando éste se bajó los pantalones. Tarantino llegó incluso a sacarle de comisaría y pagar una fianza cuando a Tierney le dio por amenazar con un arma a su sobrino.

La carrera de Tarantino se podría haber acabado por culpa de un alcohólico… Sin embargo no fue así porque cumplió el siguiente mandamiento.

ERES EL JEFE, COMPÓRTATE COMO TAL

Es importantísimo que todo se haga tal y como tu quieres. Y si para ello tienes que convertirte en un auténtico dictador, que así sea. Al final, cuando la película se estrene tú serás el único responsable y si sale mal y es un auténtico desastre, serás tú quien acabe en el paro.

Tarantino ejerció su labor a la perfección y cuando se rodaba el clímax final de los tres protagonistas apuntándose, Tarantino y Tierney  se enfrascaron en una terrible discusión que acabó cuando el director pegó al actor. Todos aplaudieron porque le odiaban, pero el joven Tarantino pensó que ahí se había acabado su carrera en el cine: “Mierda, vas a volver al videoclub”, eso es lo que pensaba.

Sin embargo, consiguió rodar la escena tal y como quería. La cinta fue un éxito y bueno, todo el mundo sabe quién es Tarantino mientras casi nadie se acuerda ya de Tierney.

NO TENGAS MIEDO Y MUÉSTRATE AL MUNDO

Si has seguido todos estos pasos y has sido honesto contigo y con tu película, tienes algo importante entre manos. Muéstralo al mundo, tienes que exponerte sin miedo y dejar a un lado las críticas que puedan surgir. Cree en lo que has hecho y defiéndelo, pero también aprende.

Arriésgate y sé un poco cruel con los espectadores, no les des lo que piden e impresiónales. Tarantino consiguió que muchos se salieran de la sala con Reservoir Dogs y no precisamente por aburrimiento. Uno de ellos fue Wes Craven, que no aguantó la escena en la que Madsen le corta la oreja al policía… ¡El director de Pesadilla en Elm Street afectado! Tarantino se puso muy contento cuando lo vio salir.

Esa es la idea. No tengas miedo y muéstrate al mundo. Igual eres el próximo Tarantino.

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