Series

‘Juego de tronos’: ¿Vale la pena leer los libros tras el fin de la serie?

La serie de HBO ha llegado a su conclusión: ¿son las novelas de George R. R. Martin un buen sistema para quitarse la abstinencia de Poniente y sus dragones?

Por
27 de mayo de 2019

Los dragones llegaron, y los dragones se fueron… de la TV, pero no de las librerías. En un caso sin apenas precedentes, Juego de tronos se ha convertido en una de las poquísimas adaptaciones que llegan a su fin antes de que el original literario.

Así pues, mientras los fans se dan de tollinas a cuenta de la serie de HBO y de ese final que no ha satisfecho a casi nadie, los lectores de Canción de hielo y fuego (el meganovelón que inspiró el show) están que se suben por las paredes: a George R. R. Martin, autor del serial, le quedan aún dos entregas para terminar su obra. Y no parece tener mucha prisa por ponerle el punto final a Vientos de invierno, su quinto volumen, cuya gestación lleva arrastrando desde 2011.

El sorpasso a las novelas de Martin ha motivado quejas de algunos fans. Según ellos, la calidad de Juego de tronos cayó en picado desde que David Benioff D. B. Weiss tuvieron que volar por su cuenta. También le inspiró a Steven Soderbergh un gag muy gracioso en La suerte de los Logan. Y a nosotros nos plantea una duda: ahora que sabemos cómo acabará la historia de Daenerys Targaryen, el pánfilo de Jon Nieve y el resto de personajes que pululan por los Siete Reinos de Poniente, ¿merece la pena leer los libros? ¿Puede uno acudir a Canción de hielo y fuego para quitarse el mono de carnicería medieval-fantástica, o la saga ha perdido su interés con la conclusión de la serie?

Difícil pregunta, pero uno puede contestarla siempre que esté pendiente de los matices. Para empezar, debemos tener en cuenta algo importante: según Martin, el final de Canción de hielo y fuego será parecido al de Juego de tronos… pero no idéntico. “Algunas cosas cambiarán, y se añadirán muchísimas más”, señaló el escritor en marzo. Así pues, adentrémonos en algo más peliagudo: las diferencias entre la serie que hemos visto y las novelas (lo la única novela dividida en monumentales tochazos) que podemos leer.

Hay más personajes

juego_tronos_personajes

Sí: es posible. En el Poniente literario hay lugar para un tropel de individuos que Juego de tronos nunca nos llegó a presentar. Y eso no se debe solo a la manía de Martin por darle un nombre y una biografía hasta al primo segundo del limpiador de las letrinas de Harrenhal.

En su andadura, la serie de Benioff y Weiss prescindió de muchos secundarios sin trascendencia, pero también de figuras que tienen mucha importancia en la trama. Y que incluso llegan a conducirla por territorios distintos a los mostrados en la serie.

¿Has oído hablar alguna vez de Lady Corazón de Piedra? ¿De Jon Connington? ¿De Vargo ‘la Cabra’ Hoat y sus Titititeros Sangrientos? Todos ellos han sido eliminados del censo en Juego de tronos: algunos de sus roles en la historia corrieron a cargo de otros personajes, mientras que los responsables de la serie optaron por descartar a otros sin ceremonia ninguna.

Si ganaron o no los guiones con estos cambios es algo que le corresponde decidir a cada espectador… y solo podrá emitir su veredicto tras leerse los tochos.

Son más violentas (pero hay menos sexo)

De nuevo tenemos que pedirte que te fíes de nosotros. Porque, si bien Juego de tronos ha pasado a la historia como una serie llena de atrocidades, las novelas de Canción de hielo y fuego pueden ser aún más bestiales que sus guiones.

Claro que aquí hay un matiz: en muchos casos, Martin omite mostrarnos directamente los hechos más repulsivos, confiándoselos a las voces de personajes que los han presenciado (o que hablan de oídas). Asimismo no te esperes esa sexposition con la que HBO enganchó a parte de su público mediante el expeditivo sistema de mostrar tetas a granel. 

Morbos aparte, esto tiene su lado positivo. Para empezar, descarta ese regodeo en las agresiones sexuales que hizo a Juego de tronos objeto de críticas feroces: si bien en el Poniente de los libros la violación es una amenaza cotidiana tanto para las mujeres nobles como para las plebeyas, Martin evita emplearla como forma de hacer ‘evolucionar’ a sus personajes femeninos (sí, estamos pensando en Sansa Stark) y nunca describe sus pormenores.

Por otra parte, este empleo de la insinuación y el fuera de campo es eficaz para crear una sensación de violencia estructural (y feudal) que permea de arriba abajo el mundo de la narración. Tras leer unos pocos capítulos de su primera entrega (titulada, sí, Juego de tronos), a uno le queda bien claro que la vida en Poniente es un grandísimo horror.

Son más complejas

Danza de dragones, el último volumen de Canción de hielo y fuego publicado hasta la fecha, tiene la nada detestable cifra de 1.152 páginas en su edición española en rústica. Y aseguramos que Martin no dedica todas ellas a contarnos la vida y milagros de los antepasados Targaryen o a describir con amor recetas de cocina ponientina (aunque a veces uno piensa que esto último le encantaría).

En el audiovisual, el tiempo es dinero (y los dragones, más dinero aún), así que todas las adaptaciones acaban simplificando sus originales. En el caso de Juego de tronos, esto no solo se nota en la purga de personajes de la que hablábamos antes, sino también en líneas argumentales que se vuelven más rectas y pierden vericuetos. Por ejemplo, la estancia de Daenerys en la Costa de los Esclavos… o nuestra favorita personal, la del siempre entrañable Meñique. 

En los libros, este personaje llega a unas cotas de trapacería tan endemoniadas (su gran plan para poner en marcha la Guerra de los Cinco Reyes es, a grandes rasgos, provocar una crisis crediticia en plan Lehman Brothers) que la versión interpretada por Aidan Gillen parece un pardillo sin recursos en comparación.

Son más ambiguas (y menos épicas)

Si eres de los que deploraban que, a la altura de la quinta o sexta temporada, Juego de tronos se convirtiese en una historia épica ‘normal’ (los humanos contra el Rey de la Noche, básicamente), estás de enhorabuena. La podredumbre humana mostrada por Canción de hielo y fuego es tal que más de un lector primerizo ha pensado tirar los volúmenes a la basura, con el razonamiento de que no tiene sentido leer una historia si (casi) todos los personajes de la misma son una panda de hijos de perra.

La estructura narrativa manejada por Martin, a base de monólogos interiores y alternancia de puntos de vista, contribuye a acentuar esos claroscuros morales que le darían palo hasta a Melisandre. 

¿En qué líneas argumentales se nota esto más? Pues en unas cuantas, pero el mejor ejemplo es el de los hermanos Lannister: frente ofrecidas por Juego de tronos, el vistazo a las vidas interiores de Cersei (una mujer neurótica, alcohólica y frustrada), Jaime (serio aspirante al título de personaje más patético de la saga) y un Tyrion capaz de extremos de hijoputez a los que Peter Dinklage no ha llegado ni a asomarse (¡y sigue siendo uno de los protagonistas más simpáticos!) resulta más matizado, y también más deprimente.

¿Merece la pena sufrir tanta oscuridad existencial? Decídalo cada uno.

Te ríes más

Aunque Juego de tronos nunca ha escatimado las ocasiones de hacer un chiste (cuanto más negro, mejor), Canción de hielo y fuego la aventaja con mucho en lo que a humor macabro y purulento se refiere. Tanto, que a veces a uno le queda la impresión de que no está leyendo una cosa muy seria y muy épica, sino una parodia destroyer del género de fantasía aliñada con litros y litros de gore.

Los posibles ejemplos son legión (y en el centro de muchos está Tyrion Lannister, ¡faltaría más!), pero nosotros nos quedamos con el epílogo de Tormenta de espadas, el tercer volumen. El texto, centrado en uno de los miembros más gafes de la familia Frey, se las apaña para ser un memorable cuento de terror… y un ejercicio de comedia grotesca durante cuya lectura te costará mucho aguantarte la risa floja. Si Benioff y Weiss lo hubiesen llevado a su serie, el personaje protagonista tendría que haber sido Larry David: ahí queda eso.

Son muy, muy irregulares

¿Te parece que Juego de tronos ha sido una montaña rusa en lo que la calidad de sus capítulos se refiere? Ah, pobre niño del verano… eso es que no has experimentado los altibajos de calidad en los tochos de George R. R. Martin. Con una diferencia: mientras que las variaciones en TV han ido de capítulo en capítulo, las de la obra literaria van de libro a libro, conforme el escritor (que escribió los tres primeros volúmenes de una tacada, para verse después desbordado por su masivo éxito) se fue dando cuenta del embolado en el que se había metido.

Una vez más, esto depende del gusto personal: al que escribe esto, los capítulos de Brienne en el cuarto libraco (Festín de cuervos) le parecen una maravilla, mientras que parte del fandom no los soporta. Pero también es verdad que, según reconoce él mismo, el escritor se ha liado en un marasmo de callejones sin salida que se volvieron inextricables a la altura de Danza de dragones. Quede avisado el posible lector: esperemos que la cosa mejore en Vientos de invierno… si es que Martin llega a terminarlo algún día.

…Y están sin acabar

Una perogrullada, sí, pero hace falta soltarlo. Aunque algunos lectores marisabidillos se rieron de los fans de Juego de tronos cuando terminó la serie, asegurando que la deriva de los personajes se ve venir (sí, ESA también), lo cierto es que a Canción de hielo y fuego todavía le quedan dos volúmenes para llegar a su conclusión. Y esos volúmenes van a paso de tortuga gigante de la antigua Valyria.

Tanto es así, que los fans de Martin expresan desde hace varios años una preocupación muy verosímil: la de que el escritor (que cuenta con 70 tiernos años cuando escribimos esto) estire la pata antes de terminar Sueño de primavera, la última entrega de su serial. 

Así pues, tuya es la decisión. Si has visto Juego de tronos, pero no has leído Canción de hielo y fuego, sé consciente de que los libros te descubrirán lugares e historias de Poniente que no conocías, te harán ver a sus habitantes desde otra perspectiva… y también te dejarán en ascuas esperando un final que tal vez no llegue nunca. Claro que ahí podemos debatir sobre si es mejor una obra inacabada que una cuyo final llega a su debido tiempo y deja frío a casi todo el mundo.

‘Star Wars’: David Benioff y D.B. Weiss podrían no encargarse de todos los guiones de su nueva trilogía

Los showrunners de 'Juego de tronos' han emigrado de HBO a Disney, y tienen en mente un ambicioso proyecto a prueba de haters.

‘Fast & Furious’: Esta es la inesperada relación que une a ‘Hobbs & Shaw’ con ‘Juego de tronos’

El primer 'spin-off' de la franquicia más rápida y furiosa quiere seguir con el cachondeo una vez acabada la película, y no le importan los spoilers.

‘El Pionero’ y ‘Share’, de los productores de ‘Euphoria’, entre los estrenos de julio de HBO

Completa un catálogo novedoso con “la joya de la corona” seriéfila: todas las temporadas de la legendaria ‘Friends’ estarán disponibles a partir del 1 de julio.

Así puedes entender el Brexit gracias a tu suscripción en HBO

La (casi) salida de Reino Unido de la Unión Europa ha sido el motor creativo para series y películas que han generado polémica y también éxito.