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‘Juego de tronos’ 8×06: La indiferencia ante un final digno

La aceleración de los acontecimientos, la falta de desarrollo y las constantes polémicas han enturbiado el cierre de uno de los hitos seriéfilos de las últimas décadas.

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20 de mayo de 2019

[Esta noticia contiene Spoilers del Episodio Final de Juego de tronos]

El temor por las incongruencias y la temeridad de una historia que trazaba surcos nunca antes explorados parecían advertir el cénit del caos. La dignidad se ha impuesto al desconcierto final y ha conseguido cerrar las historias de unos personajes con gran maestría, no sin ciertas dificultades e irregularidades pero evitando la espiral de desorden en la que se sumían los primeros capítulos de la temporada. Sin embargo, el capítulo amenaza con la indiferencia a su paso, causada por la pérdida del golpe de efecto que caracterizaba a Juego de Tronos.

Aquel niño desgarbado y tullido, la llave de Poniente. Nunca pudimos imaginar que Bran conseguiría alcanzar el venerado Gobierno. Y a la vez, no podría importarnos menos. Las pistas caían por su propio peso. Un joven con el poder de conocer todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá. Quién mejor que él para saber lo que es beneficioso para el Reino.  Las quinielas señalaban el coronamiento de Sansa, Tyrion, Jon, Daenerys, o incluso de Arya, pero pocas se acordaban del heredero de los Stark. Un evento que sorprende y disgusta a partes iguales. Pese a la incidencia de su trama es un personaje que en varios capítulos desaparecía de la historia de George R.R. Martin y cuyo desarrollo no convencía a los seguidores de la serie.“En el Juego de tronos o ganas o mueres”, y vaya que sí tenía razón Cersei. La producción de HBO asesinaba de esta manera a la reciente tirana, Daenerys Targaryen, a un paso de alcanzar el Trono de Hierro, con el objetivo de entregárselo al joven Stark. Un importante evento atropellado por las prisas de un desenlace idílico para los seguidores de la serie. O igual no tan deseado.

Aceleración de los acontecimientos

La plataforma de video on demand se situaba en una encrucijada ante una posición engorrosa esta temporada, en la que la serie recibía críticas en todos los ámbitos posibles. Las prisas no eran buenas y se producían errores constantes en las tramas y gazapos que sorprendían a unos espectadores pasmados por un producto que siempre había cuidado hasta el milímetro sus escenarios. A pesar de la presión los showrunners Danel Benioff y D.B. Weiss mantienen la compostura. Sin embargo, la falta de desarrollo en el metraje y de explicaciones para los fans destaca en todo el episodio, así como en toda la temporada.  Un capítulo donde las tramas se cierran, pero dejan una apertura hacia nuevas historias que contar en un futuro próximo. 

La oscuridad se cernía sobre Daenerys. Una oscuridad que no gustaba a los seguidores en el 8×03 pero que destacaba en la espectacularidad de la fotografía. Un elemento reseñable en el último episodio, una vez más de la mano del mismo director que firmó la tercera parte, Miguel Sapochnik. Realizador inspirado ampliamente por el crossover definitivo con el Universo de El Señor de los Anillos, creado por Tolkien y llevado a la pantalla por Peter Jackson. Una influencia reconocida por el propio director del capítulo y también por el autor de la saga Cancion de Fuego y Hielo.

Denerys, incipiente dictadora

El nazismo referencial se encuentra intrínseco en el propio capítulo. Una lucha entre la dictadura y la tiranía de una persona que se cree valedora de la búsqueda de la libertad asesinando a inocentes. Conceptos como la democracia, la oligarquía, la monarquía, Juego de tronos ha sido más que un mero contenedor de sexo y violencia. La serie enseñaba clases de los errores históricos de la Humanidad desde el primer capítulo emitido en 2010 y que en el último queda más claro que nunca.

Seis temporadas para que Daenerys cruzará el mar para llegar a Poniente. La muerte y resurreción de Jon Nieve y el descubrimiento de su verdadera identidad. La Casa Targaryen una de las narrativamente enriquecidas, y sin embargo, la más desaprovechada. Un final improcedente para una historia con potencial que a pesar de todo cerraba con un broche final. Jon encaminaba al Pueblo Libre, las verdaderas personas sin ataduras que contradecían la teoría impuesta por Daenerys, con crítica incluida hacia la monarquía que vuelve a caer en los mismos vicios y corrupciones.

El clímax del feminismo Stark

El Norte comenzaba las peripecias desventuradas de una familia que sufría temporada tras temporada castigos inimaginables. Un ciclo que se cierra de la misma manera que se abrió. La llegada del gran clímax final arranca con ‘The Queen in the North’ (La reina en el norte). Sansa Stark es coronada como la nueva Guardiana del Norte, un Reino Independiente del resto, como había sido en un pasado. Un brillante cierre para un personaje redondo, que superaba el odio inicial que suscitaba hasta convertirse por su inteligencia y tesón en uno de los personajes favoritos de Juego de Tronos. No será recordada por ser la Reina de los Siete Reinos, pero sí por ser uno de los personajes claves de las ocho temporadas y sobrevivir a todos los sucesos. Un guiño claro hacia la fortaleza de la mujer, que las últimas temporadas de la serie marcaba con ahínco. 

No corre la misma suerte el personaje de Arya, en un desenlace poco adecuado para un Mujer Sin Rostro. Tras el alcance de su apoteosis tras dar muerte al Rey de la Noche y su ejército, sufría un retroceso interno. Adiós a su lista, a la muerte de Cersei y a su venganza contra Daenerys, que visualiza como una mera espectadora. Eventos sin sentido que concluyen con su búsqueda de aventuras, un aspecto característico pero que no nos dejaba disfrutar de uno de los momentos álgidos de Arya. A pesar de todo, toma las riendas de su vida y decide ser ella misma, dejando atrás a Gendry y a su propia familia. Un claro empoderamiento femenino.

El amor como clave

La incidencia en el amor entre los personajes era algo que trazaba la serie la primera temporada. “Lo que hay que hacer por amor“, destacaba un vil Jaime empujando a Bran por una ventana. El comienzo del futuro Rey Bran el Tullido comenzaba. El último episodio regresaba a las catacumbas donde Cersei y Jamie yacían muertos. Un exelso personaje que se echa en falta en el último episodio y que siempre demostró su inteligencia y amor profesado hacia sus hijos. Esencia también que siempre habría seguido la Casa Stark y que probablemente es fruto del fracaso de Daenerys, que se crió sola y maltratada por su hermano Viserys. Un sentimiento que se encuentra en el admirable diálogo entre Tyrion y Jon.

En esta ocasión el cumplimiento del deber llama a la puerta de Jon. Una escena predecible pero que no apuntaba con claridad la aguja de la balanza a continuar. En una escena donde la Sangre y el Fuego de los Targaryen queda demostrada y donde el preciado Trono de Hierro desaparecía, para desgracia de muchos que insistíamos en alcanzar el preciado objeto. Un asiento que en verdad siempre había estado maldito, desde su fundición por Aegon Targaryen y del cual nos despedimos por siempre, no sin cierto sentimiento agridulce. Valar Dohaeris Hijos de los Primeros Hombres.

 

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