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Itziar Ituño (‘La casa de papel’ 4T): “Ahora me puedo dar el lujo de elegir entre varios trabajos”

Esta temporada, Raquel Murillo se enfrenta a Alicia Sierra. Hablamos con Ituño sobre los nuevos episodios y cómo le ha cambiado la vida esta serie.

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02 de abril de 2020

Si hay un personaje que se ha transformado a lo largo de La casa de papel, ese es el de Raquel Murillo (Itziar Ituño). La conocimos como la inspectora encargada del robo a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Cuatro temporadas después, el personaje regresa a la carpa policial en la que hace tan solo dos años trataba de dar caza a su novio, el Profesor (Álvaro Morte), pero ahora atiende al sobrenombre de Lisboa y la interrogada es ella.

Mientras dentro del Banco de España, Tokio (Úrsula Corberó), Río (Miguel Herrán) y el resto de ‘Dalís’, que acaban de hacer saltar por los aires un vehículo blindado, tratan de recuperar el control de la situación, fuera se libran otras batallas: la del Profesor, al que parece (solo parece) que el plan se le ha ido de las manos; y sobre todo, el tour de force entre Lisboa y Alicia Sierra (Najwa Nimri), dos mujeres entregadas al arte de desalentar a la otra.

Hablamos con Ituño sobre la cuarta temporada de la serie y el arco de su personaje, en constante cambio y crecimiento. Porque Raquel siempre ha sido una mujer fuerte y aguerrida, mucho más que la compañera (de disputas y de amores) de Sergio Marquina.

 

¿Qué nos puedes adelantar de esta cuarta temporada?

La línea de acción va a seguir siendo muy potente. Se van a enfrentar personajes que hasta ahora no se habían visto cara a cara, como Raquel Murillo y Alicia Sierra. Hay unos cuantos duelos importantes. Esta entrega va a tener su punch. 

Raquel vs. Alicia, suena peligroso…

Quien interrogue a Raquel tiene que ser el mejor o la mejor, y esa es Alicia. Es la que está realmente capacitada para sonsacar cosas a Raquel. Aunque sean dos personas totalmente distintas, como el día y la noche, estas dos mujeres saben lo que es estar en la policía, han tenido que aguantar mecha allí. Es bonito porque no es un intercambio plano, ni algo estereotipado.

Ellas se conocen de antes, incluso quizás fueron amigas, y se las saben todas. Por eso el enfrentamiento tiene muchos recovecos, es un pulso superinteresante. Me lo pasé genial trabajando conn Najwa, fueron surgiendo muchas cosas tanto en los ensayos como en el rodaje. Estaba muy viva la cosa y fue una gozada actuar así. 

¿Cómo has vivido la evolución de tu personaje? 

Siempre me preguntan por el cambio “tan radical” de Raquel, pero a mí no me parece tal, fíjate. Es una progresión bastante lógica, bastante sensata. Durante la primera y segunda parte de la serie, se le empieza a desmotar su mundo como un castillo de naipes, hasta que se le cae la venda y decide pasarse a la banda. Más allá del amor por el Profesor, ha visto lo que hay y ya no cree en ese sistema.

Ahora está buscando su sitio en este nuevo planteamiento de vida que ha hecho, llamándose Lisboa a sí misma. Si ella era aguerrida dentro del cuerpo policial, en una banda de atracadores también, ¿por qué no? Ademas, conoce un montón a la policía, es una buena baza para el grupo. Es muy bonito todo el circulo que transita. Lisboa ha estado dentro de la carpa, ha estado fuera con el profesor, y ahora ha vuelto otra vez a la carpa. En su periplo personal está conociendo todos los entresijos. Yo estoy encantada con ese pedazo de arco. 

Es un personaje que, además, ayuda a humanizar a otros más herméticos o socarrones, como el Profesor o Alicia. 

Sí que es verdad que hace aterrizar un poco a los personajes de alrededor. Y lo hace desde esa vulnerabilidad que tiene. Es curioso que siempre nos han pintado la fortaleza como sinónimo de no mostrar las vulnerabilidades, los miedos, pero Raquel hace todo lo contrario. Ella es vulnerable pero tira para adelante y ahí radica toda su fuerza. 

¿Se estrena la cuarta temporada con más tranquilidad tras el éxito de la tercera?

Sí. Además, la gente te para por la calle para preguntarte: “Oye, ¿pero cuándo volvéis? ¡Qué crueles!”. Se la devoran. Yo creo que va a funcionar igual de bien o incluso mejor. 

¿Ha sido La casa de papel un punto de inflexión en tu carrera? 

Sin duda, y en muchos aspectos. Es verdad que sigo viviendo en el mismo lugar. Amigos, familia… sigo rodeada de mi gente y mis cosas. Pero se nota a poco que des dos pasitos el impacto mundial que ha tenido la serie. Viajas a otro país, te conocen en los aeropuertos, por las calles, es una cosa impresionante. Da mucha alegría pero también mucho vértigo. Una pierde el anonimato y la libertad, hay que saber encajarlo dentro de la vida de cada quien.

Lo bueno es que, en el ámbito laboral, te abre muchísimas puertas y nos podemos dar el lujo de elegir entre varios trabajos. Cosa que antes, y para muchos compañeros en esta profesión, no es posible. Después de La casa de papel, puedo elegir entre opción a, b y c, y eso para mí es una novedad. Está siendo un viaje tremendo con este personaje, que me ha dado muchísimo. Estoy muy agradecida a Raquel Murillo y a la vida en general. 

¿Es Raquel uno de esos personajes que interpretarías eternamente?

Le tengo mucho cariño y no me he cansado de darle vida, la verdad, pero no es bueno crearse esa especie de estigma, ese cartelito, del que parece que después no puedes escapar. Todos los actores y actrices tenemos capacidades infinitas para hacer papeles diferentes y debemos intentar alejarnos del encasillamiento para poder seguir creciendo. Pese a todo el cariño que le tengo a Raquel, creo que en algún momento habrá que abandonar el barco. Y eso que se está a gusto, somos una familia grande. Pero hay que probar otras cosas, es parte de este oficio. 

¿Qué tiene La casa de papel para haberse convertido en un éxito internacional sin precedentes?

No deja de ser entretenimiento, pero la historia tiene un punto irreverente, de resistencia y rebeldía ante cómo son las cosas en este mundo. Ese mensaje ha calado en mucha gente que siente exactamente lo mismo. Cuando llega una serie que da un golpe a los intereses económicos poniendo por delante el factor humano, cala muy pronto, también a nivel internacional. El espectador se ha visto, dentro de este cómic que es La casa de papel, un poco reflejado con su avatar.

Es curioso que, de repente, en cada manifestación, de España a Chile, se cante Bella Ciao, una canción partisana antifascista italiana, para exigir cambios en la sociedad. La casa de papel es más que una serie al uso, está removiendo conciencias, y eso me hace mucha ilusión.

La casa de papel se estrena en Netflix el 3 de abril. 

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