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‘Black Mirror’ 5T: Los creadores nos explican TODO sobre la serie

El 5 de junio se estrena la quinta temporada de tu pesadilla tecnológica. Entrevistamos a Charlie Brooker, creador de un futuro distópico y perverso.

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31 de mayo de 2019

Charlie Brooker siempre se sienta de perfil. En este caso, tiene excusa: en el brazo opuesto se encuentra Annabel Jones, su fiel compañera en la creación de la serie. Aunque se presentan como dúo creativo, es imposible no dirigir la mayor parte de las preguntas a Brooker, al que el público identifica con la serie. La culpa, por una vez, no es del periodista, sino del entrevistado: antes de Black Mirror, Annabel Jones se dedicaba discretamente a la producción en Endemol; Brooker se convertía en un personaje público y exhibía su provocativa personalidad como columnista televisivo y presentador de televisión.

Estamos con ellos porque vuelve, con retraso y en formato breve, Black Mirror, después de que los creadores se pasaran dos años trabajando en el episodio interactivo Bandersnatch: “Fue un proceso agotador que nos llevó muchísimo tiempo. En realidad, Bandersnatch forma parte de esta quinta temporada e incluso algunos episodios se rodaron antes”.

Eso justifica que la nueva entrega conste “solo” de tres episodios: Striking Vipers sobre un videojuego muy particular y con Anthony “Falcon” Mackie como prota; Añicos, un thriller para adictos al Uber con Andrew Scott (el hermano de Holmes en Sherlock y reciente cura buenorro de Fleabag 2); y el que sin duda dará más que hablar, Rachel, Jack y Ashley Too, una reflexión sobre la fama protagonizada por alguien que de eso sabe un rato: la mismísima Miley Cyrus.

Si la ficción ya se ha convertido en una serie fetiche para buena parte de Hollywood –basta recordar a Jon Hamm en su especial navideño, o el capítulo Arkangel dirigido por Jodie Foster–, con este episodio lo será también para la industria musical. En un coloquio posterior, Brooker nos contó cómo se fraguó la colaboración: “Tras escribir el guion pensamos en quién podría interpretar a una estrella del pop internacional. Dijimos, un poco estúpidamente, que nuestro sueño sería Miley Cyrus, que sonaba a algo así como resucitar a Oliver Reed. Pero resultó que ella conocía la serie y le gustaba. Leyó el guion y de golpe y porrazo la teníamos por Skype diciendo que lo haría”.

 

Esperanza y humor

Miley también da, en buena medida, el tono de esta nueva entrega. No es que Charlie Brooker se haya convertido de repente en Violeta Denou, la creadora de Teo y nos haya escrito un Teo se lo pasa pipa con el móvil, pero sí que por lo menos dos de los tres episodios dejan un inusual espacio para la esperanza y coquetean abiertamente con la comedia. No parece casual. Huelga decir que al Brooker personaje público le irrita casi todo, pero especialmente que le digan que Black Mirror es una serie pesimista: “No somos tecnofóbicos. Hay gente que espera que Black Mirror trate de un tipo frotándose contra su móvil transparente hasta que su vida se deshace en pedazos. Así que a veces está bien no hacer eso y darle la vuelta”. Y remacha: “En ocasiones nos gusta hacer cosas un poco como Pixar y otras veces que sean un poco como La matanza de Texas… Depende del momento”.

Aunque habla en plural, esta nueva temporada está toda escrita por Brooker de su puño y letra. “Bueno, es que nadie quiere escribir conmigo. No, en serio: depende de la temporada. Cada episodio se produce de la misma manera. Primero discutimos el capítulo Annabel y yo. De qué va a hablar. Qué va a pasar. Después lo escribo solo o acompañado. No es algo estipulado. Aunque ahora que lo dices, tal vez por eso hay quien afirma que lo que une esta quinta temporada es la reflexión sobre la soledad. Supongo que estaba anhelando cierto contacto humano”.

Annabel Jones suele jugar más el papel de productora, y es la que defiende cada uno de los episodios como “películas”: “Hablo en esos términos porque, para nosotros, representa mejor cómo nos enfrentamos a las distintas historias. Cada episodio es tratado de una manera diferente, por un equipo diferentes y por diferentes montadores y directores. Todos son muy diferentes: los países en los que se ruedan, el sentimiento, el tono…”. Hay que señalar aquí que, como es tradición desde la cuarta temporada, los capítulos se han rodado en diferentes partes del mundo. Brasil, Sudáfrica y sí, también España: “Añicos está en parte rodada en Almería, como ya hicimos con Black Museum”.

Brooker, que es incapaz de no decir la última palabra, da su punto de vista: “A la hora de escribir Black Mirror solo hay una regla: tienes que ser capaz de ver el episodio de forma independiente y que tenga su personalidad diferente. Así que cuando nos preguntan que si alguna vez haremos una película de Black Mirror contestamos que ya hemos hecho varias”.

 

Una antología superior

Es innegable que la calidad técnica de la serie es superior al de muchas otras antologías. Para Brooker, se trata del resultado de su particular obsesión. “Escribir un guion es como programar, como escribir un código. Das instrucciones y guías, pero siempre te van a aparecer fallos, errores del sistema, bugs. Puede ser que una actriz se ponga enferma, o que se ponga a llover. Si estás implicado en el proceso, puedes solucionar esos errores”.

Como si de Gran Hermano, santo patrón de las distopías sobre el futuro, se tratara, Brooker y Jones intentan no dejar nada al azar en cada uno de sus episodios. “El proceso de escritura no finaliza cuando entrego el guion. Sigue en cada una de las etapas de la producción y cada decisión que se toma: en vestuario, en atrezzo. La versión final-final del guion llega con el montaje. Pero es una ilusión. En realidad la versión final-final-final-final del guion no se produce hasta que nos ocupamos de las mezclas de sonido, que modifican muchísimo la historia. Si yo no participara de ese proceso, me volvería bastante loco. Tengo la gran fortuna de que Annabel y yo podemos hacerlo. Y, aunque nos peleamos muchas veces como dos niños de guardería, estamos de acuerdo el 95% de las veces acerca de las decisiones creativas”.

Por ahí va su consejo para todos los fans obsesionados con Black Mirror y que están deseando escribir sus propias ficciones: “Mi consejo para los guionistas es que intenten ser siempre un dolor de muelas. Y que intenten dirigir y producir y montar –aunque probablemente no les van a dejar–, porque ayuda mucho a entender por qué algunas personas consideran insignificante partes del guion por las que tú matarías”.

Acabamos ya, volviendo a nuestro pasado sentimental: descubrimos Black Mirror en 2011, con aquel episodio de un Primer Ministro que tenía que hacer cerdadas con un gorrino para salvar una vida. Hoy estamos en 2019. Lo que ha pasado en esta década ha sido increíble. No podemos dejar de preguntarle a Brooker si le ha sorprendido el desarrollo de la tecnología: “Sí y no. Hay cosas que han ido más rápido y otras más despacio. Cuando escribí El momento Waldo no podía esperar que la política se apropiara de la tecnología para desarrollar el populismo tan deprisa; el ejemplo contrario sería el de las aplicaciones para decirte cuál es tu adicción al móvil o las que te ayudan a desconectar de lo tecnológico: pensé que llegarían antes”. Punto final. El 5 de junio, en Netflix, la lucha entre la tecnología y el ser humano regresa con tres nuevos capítulos.

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