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Batacazos en serie: los mayores fracasos de la historia de la TV

Los 'flops' multimillonarios no sólo se dan en el cine: todas estos 'shows' se dejaron sumas ingentes para quedarse en la primera temporada.

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05 de septiembre de 2017

Reírse de los grandes fracasos económicos del cine es fácil. Demasiado fácil: tanto el presupuesto de un filme como sus cifras de taquilla son fáciles de encontrar en internet, y dado el acoso promocional que sufrimos cada día, reírse de un blockbuster fallido tienta mucho como forma de aliviar tensiones. Ahora bien, ¿es que los flops históricos sólo se dan en pantalla grande? Ni por asomo: la cantidad de seriales que se han ido al garete por gastar mucho y cosechar audiencias flojas es ingente. A continuación podréis encontrar ejemplos surtidos, desde las venerables reliquias ochenteras y noventeras (que, con mayor o menor fortuna, se atrevieron a ir más allá de la comedia de situación o el drama de bajo presupuesto) hasta esa avalancha de desastres de la década pasada, cuando prácticamente todas las cadenas importantes buscaron emular el éxito de Perdidos. Y, por supuesto, también hay un par de casos españoles: ¿te imaginas ya cuáles son?

Supertren (1979)

Para iniciar este trabajo sobre series que descarrilan, qué mejor que hablar de una serie que descarriló de verdad: algo más que inspirada en Vacaciones en el mar, Supertren fue una carísima producción de la NBC ambientada en el interior de un tren con motor nuclear (!) que cubría a hipervelocidad el trayecto entre Nueva York y Los Ángeles, y que, entre otros lujos, contaba incluso con una discoteca a bordo (!!). Aparte de lo inane de la premisa, el talón de Aquiles del show fue el tren de marras, un prototipo construido a escala real que costó alrededor de dos millones y medio de euros (ajustados) y que se salió de la vía en su primer viaje. La serie sólo aguantó nueve episodios en antena, y su fracaso (combinado con el boicot de EE UU a las olimpiadas de Moscú 1980) estuvo a punto de arruinar a la emisora.

Galáctica: estrella de combate (1978-1979)

“¡Un momento!”, exclamará más de un lector. “¿Cómo va a ser Battlestar Galáctica un fracaso, si se trata de una cumbre de la ciencia-ficción televisiva?”. Para resolver la duda, aconsejamos mirar la fecha: estamos hablando de la primera versión del show, concebida por el productor Glen A. Larson con el noble afán de divulgar la fe mormona en un contexto hiperespacial. Y, para colmo, con Lorne Greene (el papá Cartwright de Bonanza) Dirk Benedict (el futuro Fénix de El equipo A) en los papeles del comandante Adama y de un Starbuck bastante menos recio que Katee Sackhoff. Con un presupuesto de más de tres millones de euros (ajustados) por episodio, la serie dejó muy frío al público, y no llegó a la segunda temporada. Hubieron de pasar algunas décadas antes de que Ronald D. Moore la retomara, convirtiéndola en el disparate bélico-político-religioso que todos conocemos y amamos.

Cop Rock (1990)

Hace algo más de dos décadas, miles de espectadores de todo el mundo miraron sus pantallas con el rostro desencajado: ¿de verdad aquella era la nueva serie de Steven Bochco, el creador de Canción triste de Hill Street? Pues sí, lo era. Tras haber cosechado un merecido éxito con las peripecias del capitán Furillo y compañía, al director se le ocurrió que, si una serie con policías se había llevado al público de calle, una serie musical con policías tenía el éxito asegurado. Bochco no escatimó en el prespuesto, e incluso recurrió al mismísimo Randy Newman (que aún no era el cancionero de cabecera de Pixar, pero ya tenía unas cuantas nominaciones al Oscar) para que garrapatease las partituras entonadas por los protagonistas entre arresto y tiroteo. El resultado provocó espanto e hilaridad a partes iguales, y sólo duró once capítulos en antena. Once capítulos que, para añadir insulto al dolor, se emitieron en España con los números musicales doblados: aún nos duele recordarlo…

La mujer biónica (2007)

Las décadas pasaron, las series con caché se popularizaron y, para variar, las grandes emisoras de TV siguieron metiendo su dinero donde no tenían que meterlo: este remake de la clásica serie de los 70 (cambiando a Lindsay Wagner por Michelle Ryan) se gastó casi cuatro millones de euros por episodio. Lo cual no hubiera tenido que ser necesariamente malo, salvo porque la huelga de guionistas obligó a detener la producción, enfriando el interés del público, y dejó la cosa en unos escuetos siete capítulo, que nunca tuvieron continuación.

Reyes (2009)

Extrañísima, y con cierto valor de culto, esta serie partía de una premisa muy demente: adaptar la historia bíblica del rey David (Christopher Egan), con una ambientación moderna y centrándose en los aspectos más truculentos del libro sagrado, esos que parecen locuras pero están en negro sobre blanco. Tal vez la idea fuese buena, pero su atractivo potencial para el público no justificaba el gasto de nueve millones de euros sólo en el piloto, más otros tres millones y medio por episodio. Así las cosas, este show concebido por el guionista de Heroes, Michael Green, acabó más aplastado que si el mismísimo Goliat le hubiera bailado encima, quedándose (como tantos otros) en la primera temporada.

FlashForward  (2009-2010)

 

Nadie sabe exactamente cuánto costó esta serie, obra de David Goyer (El caballero oscuro, El Hombre de Acero). Sólo se sabe que fue muchísimo, y que el share no hizo justicia al desembolso: tras unas buenas cifras en los primeros episodios, la rápida caída de audiencia demostró que al público general le importaban bien poco aquellos 137 segundos en los que toda la humanidad se desvaneció, y que la estructura a base de flashbacks mareaba lo suyo. Tras una caída del 25 por ciento en los ratings, esta serie de ciencia-ficción exhaló el último suspiro con el final de su primera, y única, temporada.

Piratas (2011)

 

Tenía que salir, ¿verdad? Pues sí: el que probablemente sea el mayor fracaso de la historia de la TV en España se ha ganado de sobra un hueco en este informe. ¿Qué lecciones pueden aprenderse de la tollina sufrida por Telecinco? Pues varias. Para empezar, que ni Óscar Jaenada es Johnny Depp, ni Pilar Rubio es Keira Knightley. Para seguir, que la manía española por las series multitarget y por los capítulos de 70 minutos (para incrementar el número legal de pausas publicitarias) no se presta en absoluto a producciones de gran presupuesto y alta calidad, por más que Mediaset nos obsequie con una de sus campañas de publicidad por saturación. Y, finalmente, que cuando uno promociona un show en el que se ha dejado hasta la camisa, debería utilizar materiales gráficos que no cantaran de lejos a photoshopeado. Como decía el loro de Long John Silver, la verdad duele, pero curte…

Terra Nova (2011)

¿Es este show con dinosaurios el mayor desastre financiero jamás emitido por televisión? Ateniéndonos a sus cifras, es posible que sí: lastrada por innumerables desastres durante su rodaje en Australia, incluyendo lluvias torrenciales, corrimientos de tierras y una plaga de garrapatas, Terra Nova se dejó aproximadamente 44 millones de euros en su producción, sin contar los gastos promocionales. El episodio piloto tuvo un presupuesto de 18 millones, a los que habría que sumar los tres millones y medio desembolsados en cada uno de los restantes doce capítulos. Semejante dispendio sólo puede mantenerse si las audiencias son desbordantes, y las de Terra Nova no lo fueron, con lo que su primera temporada fue también la última. Otra víctima más de la fiebre por encontrar ‘la nueva Perdidos’, que tantas víctimas provocó.

Camelot (2011)

Antes de Juego de tronos, lo de hacer una serie de ambientación medieval-fantástica con presupuesto altísimo sonaba a chifladura propia de un Targaryen ebrio de vino dorniense. Y lo era: valga para probarlo este show de Starz, que no contento con nutrirse de un material tan trillado como la leyenda artúrica eligió como protagonista a un gafe de la talla de Joseph Fiennes (lo sentimos, pero entre FlashForward y esto, el hermano de Ralph se ha ganado el sambenito) para interpretar al sabio Merlín, y a Eva Green (gracias a Penny Dreadful, sabemos que a esta chica la persigue el mal fario) como reina Ginebra Morgana Le Fay. El coste de 6,25 millones de euros por episodio fue demasiado para unos ratings exiguos y unos considerables problemas en la producción: otra serie más que no pasó de la primera etapa.

Toledo (2012)

Acompañado por su familia, un veterano guerrero viaja hacia una ciudad llena de intrigas. Él no quiere instalarse allí, pero su amigo el rey se lo manda, y un misterioso asesinato le obliga a investigar… Perdón, pero nos hemos despistado: ¿estamos hablando de la primera temporada de Juego de tronos? Pues no: se trata de la primera (y única) temporada de esta serie histórica, que respondió por igual al éxito de las adaptaciones de George R. R. Martin y a la manía por el historicismo causada en nuestro país por Hispania, la leyenda. Tras haber alardeado de realizar una de las series más caras jamás estrenadas en España, Antena 3 retiró el show de su parrilla, con la tizona entre las piernas, tras sólo trece episodios. Lástima, porque Juan Diego Álex Angulo se hubieran merecido algo mejor.

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