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Así se hicieron las cicatrices de Amy Adams en ‘Heridas abiertas’

Adhesivos médicos, 350 palabras y más de dos horas en la silla de maquillaje. Así se crearon las heridas que se hace Camille en la serie de HBO.

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23 de agosto de 2018

[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE HERIDAS ABIERTAS]

Solo queda un episodio para el final de Heridas abiertas, el fenómeno seriéfilo del verano de HBO protagonizado por Amy Adams. Un thriller basado en la novela de Gillian Flynn (Perdida), en la que la protagonista, Camille, regresa a su ciudad natal para cubrir los asesinatos de dos adolescentes. Allí se enfrentará a su dominante madre y a otras heridas del pasado; heridas que, por otra parte, son más que visibles en las cicatrices que recorren el cuerpo de Camille tras años autolesionándose, como si de un diccionario de sus traumas se tratase.

En el quinto episodio de la serie, Closer, la protagonista mostraba por primera vez su cuerpo lleno de marcas (aquí puedes ver todos los mensajes secretos que esconde Heridas abiertas) en el probador de una tienda de ropa donde la había llevado su madre para que se comprara un vestido. Vulture ha hablado con el jefe del departamento de maquillaje de efectos especiales, Adrien Morot, sobre tu trabajo a la hora de crear todas estas marcas.

Morot (X-Men) sabía que uno de los retos de la serie era plasmar unas heridas reales: “Si fueras a hacer a un mutante cubierto de azul, no importa si no es exacto porque nadie sabe cómo es realmente un mutante. Pero estas marcas tienen que ser exactas desde un punto de vista médico”. Para ello, leyó publicaciones médicas y psicológicas sobre el proceso de la cicatrización y la mentalidad detrás de alguien que se corta a sí mismo. Después se aseguró de que cada corte pareciera hecho por un objeto específico, ya fuera un cuchillo, una aguja o una navaja. Por otro lado, se aseguró de que algunas cicatrices pareciesen antiguas, mientras otras fueran relativamente nuevas.

A la hora de crear las palabras que cubren el cuerpo de Camille, el equipo de maquillaje intentó que estas estuvieran escritas como si se tratara de la letra de Adams. “Para las marcas en su espalda, imaginamos que estarían deformadas. Así que intentamos plasmar algo de deformación en su letra, ya que estaría mirándose en el espejo cuando se las hacía”, ha contado Morot.

Dada la importancia de las palabras tanto en la novela como en el argumento de la serie, el equipo sabía que tenían que ser legibles en pantalla. Al principio, Morot recopiló una lista de 50-60 palabras que se mencionaban en el libro o en el guion, y después creó un mapa de cómo aparecerían estas palabras en el cuerpo de Camille, para saber cuántas más necesitaría. Al final, diseñó entre 350-400 cicatrices.

Más tarde, con la lista de palabras completa, contrató a una persona a la que le dio un rotulador con un lubricante soluble y le pidió que se escribiera todas ellas, para ver cómo se verían si Camille se las hubiera escrito. “Si está escrito en tu espalda, tendrías que hacerte ese corte mirándote en el espejo y en una posición rara. Y hay una gran ángulo muerto en mitad de su espalda porque ella no podía llegar”, cuenta.

En lugar de silicona, lo que normalmente se usa para este tipo de marcas en las películas, Morot prefirió apostar por unos adhesivos que se usan en las prótesis médicas: “No creo que nunca hayan sido usadas a una escala tan grande”. Según cuenta Morot, Adams se pasaba en la silla de maquillaje “como mínimo 20 o 15 minutos si era solo una palabra. Todo el cuerpo tardaba probablemente un par de horas”. Mientras, otro equipo ponía las mismas palabras sobre la doble de Adams, que después se usarían para rodar tomas de las cicatrices.

Así era una jornada laboral del equipo de maquillaje: “Al final, hacíamos todo el cuerpo en dos horas y media, y después estábamos en el set 12 horas. Luego teníamos como dos horas al final del día para quitar todo ese maquillaje. Afortunadamente, Amy era un encanto”.

La serie se rodó en Georgia, por lo que las cicatrices fueron diseñadas para mantenerse pegadas lo mejor posible. Sin embargo, tomaron precauciones. En la escena en la que Camille se toma un baño, “tuvimos que llenar la estancia de vapor para fingir que hacía calor, pero en realidad usamos agua fría para ayudar al maquillaje. La pobre Amy tuvo que estar metida en agua fría todo el día para ayudarnos”, recuerda. Y eso que, en general, los adhesivos era difíciles de quitar. Después del rodaje, quitaban las cicatrices a Adams con toallas calientes, desmaquillante y jabón, con cuidado de no irritar la piel de la actriz, que al día siguiente tendría que volver a pasar por el mismo proceso.

Pero aquí no acababan las dificultades. Tras tanto esfuerzo creando y perfeccionado las cicatrices, llegó el rodaje y se dieron cuenta de que, con la luz con la que trabajaba Jean-Marc Vallée, apenas se notaban las marcas: “Habíamos estado tres horas en maquillaje cubriéndola de de arriba abajo, y no parecía llevar nada”. Entonces, Morot y la doble de Adams tuvieron que probar cómo se veían las cicatrices en las diferentes variaciones de luz de los sets, para así aplicarlo a la hora de poner las cicatrices. “Si era de noche, tenía que ser de una manera. Si era de día, de otra. Ya no solo era muchísimo trabajo crear las cicatrices, sino que esas cicatrices debían tener cuatro o cinco variaciones diferentes, dependiendo de la luz”. 

El último episodio de Heridas abiertas se estrena el lunes en HBO España. 

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