Triple 9

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Por - 29 de abril de 2016

“¿Qué pasa? ¿Ahora somos como los amish o qué?”, venía a decirle el personaje de Harvey Keitel (elección nada inocente: fue también el teniente corrupto de Abel Ferrara) al oficial de asuntos internos que interpreta Robert De Niro en Copland (1997), reivindicable metapolicíaco de James Mangold. La ficción, y más la cinematográfica, no ha perdido ni un ápice de su legendaria vigencia para recrear las cuitas de los que viven en la frontera entre el bien y el mal, con la obligación de regresar a dormir todas las noches a este lado de la ley: no son amish, pero sí una casta de normas propias, al margen del escrutinio público, por eso sigue siendo más poderoso lo que imaginamos que la realidad de su zona en sombra. Triple 9 (código policial en caso de muerte de un agente, hasta ahí llega el listón moral del filme) es una nueva incursión en el universo policial desde la osadía de la hipérbole narrativa en la que se ha convertido el cine de acción desde que los superhéroes han invadido la escena para quedarse. Lejos del magnetismo y la ceremonia de Heat o del sinuoso jugueteo de Infiltrados, el solvente John Hillcoat (La carretera), cineasta australiano amigo de Nick Cave (con él hizo La propuesta y Ghosts of the Civil Dead), opta por la corriente más visceral del relato sobre polis corruptos y ha reunido un reparto extraordinario encabezado por el impecable Casey Affleck, primus inter pares de un filme de actores marcado por una frenética escena inicial de atraco como para llenar 15 tráilers. Altísimo ritmo, presión incesante, intensidad recargada desde la fotografía al sonido y un batallón entero de personajes con el agua al cuello, incluida una competente Kate Winslet pasadísima de vueltas como mafiosa rusoisraelí (por si no bastaba a su mal genio con uno u otro estigma) para dar solidez y cierta sobreexcitación a un descreído final sin concesiones. Hillcoat ha llenado de supervillanos la intimidad del bar irlandés de The Wire. Ahora encuentra tú ahí a un héroe.

Un sólido John Hillcoat carga las tintas del cine de atracos, y Casey Affleck pone los matices morales.