Superlópez

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Por - 30 de octubre de 2018

Cuestión de equilibrios. Un tebeo original de Jan, un guión escrito por San José y Cobeaga y un proyecto dirigido por Ruiz Caldera. Hace falta reunir talento, pero también mucho cálculo para implementar la fórmula magistral del taquillazo. Ese acaba siendo el riesgo para perfilar la personalidad del filme, coronado por el reparto, capaz de descuadrar la ecuación o de, como es el caso, amalgamar la mezcla para que funcione: Dani Rovira encuentra ese tono que se hace querer, Alexandra Jiménez (para este crítico, la mejor actriz de su generación) borda la comedia (y la no comedia: véase Las distancias) y Julián López está en su salsa, perfecto envidioso castizo.

Ellos, junto a Verdú y el resto del elenco, aúpan la parodia (light) de la parodia que ya era Superlópez y la pasan por el huevo de la rom-com y el pan rallado de la acción. El mito de Superman, hispanizado en el papel, y ahora redondeado para la gran pantalla con una mirada nada piadosa, pero sin (ojo, puristas) el descreimiento del cómic, que ha mutado en una inteligente inmersión en la Teoría General de la Mediocridad Nacional. El dominio del imaginario patrio de los guionistas de Ocho apellidos vascos combina bien con la versión liofilizada pero efectiva del superhéroe cañí y con ese trío amoroso que Juancarlitros nunca pudo tener. Si tienes que llamar la atención en España, que sea por reírte de ti mismo.

Un merecido y superheróico homenaje a la mediocridad nacional.