¿Qué hemos hecho para merecer esto?

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Por - 09 de septiembre de 2019

La hija adolescente de una mujer feminista y atea (espléndida Caroline Peters) se presenta en la consulta de una psicóloga con un hiyab. Se ha convertido al islam mediante Google y sigue los dictados del Corán por YouTube. Tan millennial y tan pseudoarcaico a la vez, parece decirnos la directora con sorna en los primeros minutos del filme. El debut en el largometraje de ficción de Eva Spreitzhofer (a quien se le ocurrió la idea después de que sus hijas llegaran a la pubertad y ella se diese cuenta de que temía más el velo islámico que las drogas) no es una reflexión sobre la conversión de una occidental al islamismo. Tampoco ahonda en choques culturales o afán religioso en las calles de una ciudad europea cualquiera (en este caso, Viena). No se trata de responder a si el hiyab es una cuestión tradicional o un signo de sumisión.

Spreitzhofer configura a través de la screwball comedy más efectiva, que no efectista (diálogos rápidos, situaciones ridículas, personajes casi caricaturescos) un relato sobre la maternidad, la familia y la sociedad interracial, sin más pretensión que la de reírse de nuestros prejuicios. Es ahí cuando la película funciona (aunque sea como mero entretenimiento), al tomarse poco en serio a sí misma, cuando nos señala a nosotros, ‘modernos’, feministas, ateos, para desmontar tópicos entre Ramadanes fallidos y videotutoriales.

Reírse de la maternidad y los prejuicios culturales sienta muy bien.