Por - 21 de junio de 2013

ETIQUETAS:

Después de haber gozado de estos terroríficos (prevalezca aquí el sentido del término inglés terrific) seres en su libertad de currantes, proletariado encubierto de la empresa encargada de almacenar el miedo de los niños con divertidos fines, resulta extraño verles ahora así de domesticados. La excusa seguramente será el público infantil, pero eso, que tal vez explique el cambio de enfoque, no justifica la rutina en el talento, el afeitado de su complejidad: el campus al que llegan Mike y Sullivan en esta secuela de la brillantísima Monstruos S.A. es en realidad el mismo cautiverio de los animales en el zoo, la misma jaula que se autoimponen los guionistas cuando siguen el cliché. Desmadrado, juvenil, universal (y universitario), pero cliché. El pasito atrás no ha sido sólo cronológico ni tampoco para coger impulso. Sí, es cierto que retomamos a nuestros monstruos en edad de formarse, con todo lo que nos deslumbró aparentemente por descubrirse. El problema es que ya estaba escrito en la primera película. Y a ella se dirige. Empalma bien, cómo no, pero es como si hubiesen querido recapitular y volver a poner las mismas cartas sobre la mesa. Barajar de nuevo para volver a empezar, con los mismos triunfos en la mano. La vida en la uni es sencilla, muy ordenadita, bastante más controlada que ahí afuera. Y lo que vale para seres que asustan, sirve también para los encargados de contarnos su historia en dibujos. Se percibe una necesidad de simplificar un relato que triunfó precisamente por lo contrario. Una secuela del original (imaginemos un ERE en la S.A.) en lugar de esta precuela hubiese significado complicarse (y complicarles a los personajes, además de otra vuelta de tuerca al espectador) mucho la vida. Y ésa es la clave de las grandes obras. También en la animación. Lo saben en Pixar, que ha rebajado la edad de acceso al filme para amaestrar el conjunto y nos ha dado un pequeño susto del que sólo la siempre reconfortante (los albóndigas somos así) fórmula de la comedia universitaria USA puede librarnos. 

 

VEREDICTO: Divertida, pero sin riesgo: la complejidad y la chispa estaban ya en el original.

Así evita Disney los spoilers de ‘Toy Story 4’

Tom Hanks, que pone voz a Woody en la versión original, ha quedado bastante sorprendido con las artimañas de la Casa del Ratón.

Las primeras reacciones aseguran que ‘Toy Story 4’ es la película más divertida de la saga

Además, la cuarta entrega de los juguetes es "la única que parece un film de aventuras" y trata "las despedidas difíciles"

‘Onward’: Primeras imágenes de lo próximo de Pixar

Tom Holland y Chris Pratt ponen voz en VO a los elfos suburbanos que protagonizan el filme de Andrew Scanlon ('Monstruos University').