La adopción

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Por - 30 de octubre de 2015

“Como un cuento de Navidad escrito por Franz Kafka”: las palabras son de Daniela Fejerman, la que fuera pareja creativa de Inés París en A mi madre le gustan las mujeres y Semen, una historia de amor, y que ahora dirige en solitario esta película de sobresaliente factura, pero atribulado recorrido promocional (por la demora del kit de prensa, por la confusión creada por su título provisional- La espera). Fue una sorpresa descubrirla en Valladolid, y ver crecer en pantalla un conflicto áspero, sostenido por las portentosas interpretaciones de Nora Navas y Francesc Garrido y el talento para la escritura y la dirección de actores de la realizadora argentina, quien convierte la confusión idiomática (en la película se habla inglés, catalán, castellano, ruso…) en baza cómica que alivia sustancialmente la desasosegante tensión dramática del conjunto.

Y es que, en La adopción, algo tan humano, y en apariencia tan inteligible, como puede ser adoptar un niño, se convierte en una quimera de proporciones cósmicas para la pareja protagonista, que viaja hasta Ucrania para conseguir su objetivo, y allí se topa con una burocracia impenetrable y corrupta que no es más que el reflejo de una sociedad carcomida por el capitalismo y la pobreza de quien solo observa el progreso desde la lejanía. Más que en odisea, La adopción amenaza con convertirse en una más de las representaciones del absurdo de Godot (quien adopta en este caso la forma de un querubín de ojos azules), con secuencias recurrentes y antológicas, como la de las fichas de los niños enfermos. Y lo que es peor: autobiográfica y documentada.

Fejerman dirige con lucidez a unos portentosos Navas y Garrido.