It follows

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Por - 11 de mayo de 2015

Todo el mundo va a hablar de este filme de terror. Aunque no te guste el género desearás haber visto, por lo menos, el maravilloso y complejo plano secuencia con el que arranca esta –desde ya– obra maestra del horror. El director David Robert Mitchell cuenta que escribió el guión de It Follows (Te sigue) en una semana y que se imaginó cómo reaccionarían los protagonistas de su anterior película  (El mito de la adolescencia, 2010) en una situación de absoluto peligro. Y manteniendo, en cualquier caso, el mismo estilo de su debut. El resultado es de una belleza inusual, una película de terror poético, en la que el director es capaz de mostrar las escenas más desasogantes y enfermizas con un exquisito gusto.

Para los que crecimos con las pesadillas de Freddy Krueger, era el miedo a dormirse lo que provocaba la desazón, la angustia. Aquí el pánico nace antes de irse a la cama, cuando los jóvenes mantienen relaciones sexuales. Aquel Freddy vengativo se vuelve invisible y acecha, aparentemente sin motivo, o se muestra en forma de seres queridos o conocidos. Tan enfermizo (y onírico) como no saber dónde se originó todo. Huyendo del porqué, It Follows se centra en el cómo. La causa, sí, es el sexo, pero no como una enfermedad irreversible que se transmite. También es el sexo la clave para deshacerse de ese destino final, y es que It Follows es en realidad otro juego para zafarse de la muerte, con sus protagonistas ciñéndose a unas reglas para sobrevivir a esa presencia perversa.

It Follows intriga y sorprende, hace un uso de los planos secuencia, a distancia, evitando el montaje clásico de las películas de terror, con los que se potencian los sustos. La iluminación natural, mínima, del entorno evitando centrarse en los actores. La música electrónica y de sintetizadores conforman una atmósfera oscura, de un lirismo tenebroso. En esa primera gran escena, en la que una joven es perseguida por la calle por algo que no vemos, It Follows me recuerda al cine de Sofia Coppola, el terror más indie. Como si las vírgenes suicidas huyesen no de su propia angustia vital sino de unos ojos sin rostro, cada vez que se acuestan con el chico equivocado.

La protagonista hitchcokiana, aparentemente vulnerable pero siempre intensa, fuerte, que interpreta de forma asombrosa Maika Monroe (The Guest), recurre a su grupo de amigos para deshacerse de esta especie de maldición que le encasqueta el tipo que la desvirga (“Esa cosa te va a perseguir”). Y ese ser espeluznante, la cosa, el diablo, la muerte (¿el payaso de It, de Stephen King?), no avisa, aparece con total naturalidad cuando menos te lo esperas.

Tu primera vez se puede convertir en la peor de tus pesadillas. Lo mejor: que el sexo también es la solución.