Hotel Bombay

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Por - 03 de septiembre de 2019

“El huésped es dios” (“Guest is God”) es la frase más repetida en el Taj Mahal Palace Hotel, un hotel de lujo de Bombay, hoy edificio protegido, entre los más de mil empleados que se desviven por los adinerados clientes que llegan de todo el mundo. Ostentación y abundancia ordenada frente al caos sucio y ruidoso de las calles de la ciudad india. Armie Hammer y Nazanin Boniadi, elegante pareja birracial, frente a Dev Patel y el resto de empleados locales. El orgullo y valentía de esos trabajadores
es la excusa y avance de la película debut de Anthony Maras en la que revive las 10 horas que vivieron sitiados por un grupo de terroristas entre aquellas paredes de mármol. Empleados que se sacrificaron e incluso volvieron a entrar en el hotel para rescatar a huéspedes no siempre agradecidos. Maras, también guionista, reconstruye la historia (y la ficciona) a partir de cientos de horas de entrevistas con supervivientes y testigos de los 12 atentados coordinados que vivió Bombay entre el 26 y 29 de noviembre de 2008. Culminaron en ese largo y terrible secuestro del mítico hotel, en el que Maras se resiste a no caer en dejar solo al americano blanco como único héroe, sino a los empleados. E incluso les pone caras e historia a los terroristas. En cualquier caso, su gran baza es la tensión con la que mantiene la acción casi a tiempo real, metiendo al espectador hasta la cocina, literalmente.

Reconstrucción ficcionada y tensa de los atentados de Bombay (2008).