En las estrellas

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Por - 23 de agosto de 2018

¿Qué hace que el cine parezca real? ¿Cómo una fantasía puede transmitir más verdad que el día a día? Ese misterio, uno de los muchos del cine, planea sobre la segunda película de Zoe Berriatúa, la historia de un padre y un hijo ficticios cuyo amor y odio, sin embargo, son tan palpables como las capas de mugre que arrastran en sus gorros y abrigos.

Si en su ópera prima, Los héroes del mal, Berriatúa lo apostaba todo a una realización desenfadada que, a veces, contribuía a difuminar el hilo conductor de su historia de formación, en esta ocasión presenta un resultado más compacto y recogido, sustentado en las sólidas interpretaciones de sus actores protagonistas –qué química desprenden Luis Callejo y el debutante Jorge Andreu– y, sobre todo, en ese despliegue de guiños cinematográficos que, la mayoría de las veces, se concretan en efectos especiales a la antigua –para siempre en nuestro corazón esa lavadora con alas– que a la vez disimulan un presupuesto escueto.

Como en La vida es bella, el padre de En las estrellas escapa de una vida sórdida contándole películas a su hijo –Ingmar para más señas–, historias que nunca rodará, pero que se empeña en grabar con él como actor. Es inevitable preguntarse por qué las secuencias de fantasía, con sus robots y sus decorados irreales, resultan mucho más creíbles que aquellas reales. Como si fuesen verdad.

Berriatúa emociona con su fantasía realista y un furibundo amor al cine.