Barry Seal: El traficante

7

Por - 23 de julio de 2017

Igual que Jordan Belfort, El lobo de Wall Street creó escuela. El desparrame de Leo y ‘Marty’ caló tan bien entre el público que, en los años siguientes, hemos presenciado unos cuantos intentos de reproducir esta fórmula cómica del ‘jeta chanchullero que se hace millonario’, da igual si es traficando con armas (Juego de armas) o especulando con oro (Gold). Barry Seal: El traficante es el último alumno aventajado de esta disciplina del caradurismo cinematográfico que, para sorpresa patria, no ha abierto sucursal aún en España (con todo lo que podríamos aportar sobre el asunto). Es más, lo nuevo de Doug Liman cabalga con tanta precisión la ola que levantó Scorsese en 2013 que hasta el personaje de Sarah Wright parece haber sufrido cierta margotrobbotización. Dicho esto, Barry es una ola cabalgada desde el cielo.

Inspirada también en un caso real, Barry Seal: El traficante es la historia de un piloto de la aereolínea TWA reclutado por la CIA a finales de los 70 para armar a la Contra nicaragüense en su lucha contra los sandinistas. Aburrido, al parecer, con su doble vida de agente y padre de familia, Barry decide aprovechar sus entradas y salidas de Sudamérica para distribuir la cocaína de un incipiente cartel de Medellín. Para subir la apuesta, poco después se convierte en informante de la DEA bajo el mandato de Ronald Reagan.

Doug Liman aprovecha esta espiral de líos con eficacia narrativa, convirtiendo la necesidad de aventura de Barry en una carrera que poco o nada tiene de huida hacia delante. Y, si bien acierta con ese montaje adrenalínico y seco que ya asomaba en las películas de Bourne y que tan bien le sienta a este personaje caído en una marmita de cocaína, menos afortunados son sus soliloquios a cámara por muy justificados que estén en el guion. Barry Seal: El traficante gana cuando, como pasaba en El lobo de Wall Street, la distancia con su protagonista se convierte en sátira y humor despendolado. Por ejemplo, en ese aterrizaje forzoso que termina en nevado paseo en bicicleta ante la estupefacción de dos niños de los suburbios. O con el jardín a rebosar de dólares de procedencia poco honrosa. Pero, sin duda, donde el último filme de Liman despega es en esa aproximación tan jocosa a los desmanes de la CIA y el gobierno de EE UU para con las relaciones internacionales, pues, qué duda cabe, no hay otra manera de tomárselos.

Capítulo aparte merece Tom Cruise protagonizando una película con la que su carrera adquiere cierta trayectoria parabólica. Pues si Maverick le valió el cielo allá por el año 86, Barry Seal: El traficante podría leerse como el aterrizaje salvaje y forzoso de aquel teniente que quería ser el primero de su promoción. Pero los millones, quién no se ha dado cuenta a estas alturas, no son para los chicos buenos que sacan dieces sino para los listillos que saben buscarse la vida. Tom Cruise lo sabe y por eso disfruta de esta canallada con alborozo. Y nos hace disfrutar a nosotros.

'Barry Seal: El traficante' supone la culminación parabólica de la carrera de Tom Cruise. ¿Quién quiere dieces cuando puede tener millones?

Domhnall Gleeson, asustado tras leer el guion de ‘Star Wars: Episodio IX’

'Cometí el terrible error de leer el guion y ahora lo sé todo': el intérprete del general Hux confiesa sentir un miedo atroz a contar spoilers del nuevo filme galáctico.

‘Star Wars’: Domhnall Gleeson quiere más comedia para Hux en el ‘Episodio IX’

'Espero que la comicidad de Hux continúe como lo hizo en el 'Episodio VIII'. El actor quiere seguir desarrollando la faceta cómica del general de la Primera Orden.

¿Es Domhnall Gleeson el nuevo James Franco?

Salía en tres películas que competían en los Oscar 2016 y ahora tiene dos filmes en taquilla. El irlandés es el nuevo actor más prolífico de Hollywood.

Domhnall Gleeson y Margot Robbie crean a Winnie the Pooh

Hace dos semanas comenzaba en Inglaterra el rodaje del biopic sobre el creador del célebre oso, dirigido por el director británico Simon Curtis.