Todos aman a Laura Dern (ya era hora)

De repente se ha levantado una fascinación por Laura Dern a nivel mundial, y es maravilloso pero… ¿por qué ahora?

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16 de febrero de 2020

Laura Dern se acaba de llevar el Oscar por este minuto y 23 segundos de monólogo:

No puede estar mejor. Un minuto y medio de frases contundentes y enfadadas sobre cómo el catolicismo heteropatriarcal ha impuesto durante décadas la desigual e injusta vara de medir entre el padre ideal y la madre ideal con fragmentos tan brillantes como:

“La base de nuestra patraña judeocristana es María, la madre de Jesús, que es perfecta. Es una virgen que da a luz, apoya incondicionalmente a su hijo y sostiene su cadáver al morir. El padre no aparece. Ni para echar un polvo”

En ese minuto y medio Laura Dern utiliza esa elasticidad en el rostro, de la que solo ella es capaz, para tirarse al vacío y exagerar con la mandíbula, los ojos y las manos unas frases que dejan a Scarlett Johansson (que nunca ha sabido escuchar mejor) y al espectador abofeteados. Laura lleva toda su carrera especializándose en una gimnasia emocional que le permite profundizar en los personajes mientras los convierte en seres poco conscientes de sí mismos. Como resultado sus creaciones suelen ser imprevisibles. 

Merece el Oscar, y los aplausos y también convertirse en un fenómeno mundial. En los últimos meses el mundo se ha puesto de acuerdo para colocarla en el olimpo de los iconos cinematográficos, aunque ya llevaba siendo la mejor desde hace mucho tiempo. 

¿QUIÉN ES LAURA DERN?

Laura Dern es la hija de dos actores, Bruce Dern y Diane Ladd. Ambos se divorciaron cuando Laura tenía dos años. A los 9 ya estudiaba interpretación en el Instituto de Teatro Lee Strasberg, aunque Diane odiaba la idea de que su pequeña se convirtiera en actriz: “Cuando Laura me dijo ‘Quiero ser actriz’ le dije que no. Sé médico, abogada, misionera de leprosos, ¡sé ama de casa! Sé cualquier cosa pero no seas actriz, cariño. Te estarán juzgando constantemente, si estás demasiado gorda, si tu culo es demasiado grande… ¡No lo hagas!”

No le hizo ningún caso y a los 13 ya interpretaba a una niña de 11 años que se jactaba de usar un diafragma en Foxes, una película de adolescentes protagonizada por Jodie Foster. Director y productor preguntaron a Laura si se sentía cómoda con el diálogo y ella no entendió muy bien el problema. “Es solo un diafragma, ¿verdad?”. Trabajó con Peter Bogdanovich en Máscara y después David Lynch la llamó para Terciopelo azul, un papel que le cambió la vida, más que nada porque conoció a David, quién se convertiría en una de las personas más importantes de su vida. También trabajó con su madre en Corazón salvaje de Lynch y en El precio de la ambición y justo antes de ser Ellie Sattler en Jurassic Park hizo un pequeño papel en la obra maestra de Clint Eastwood, Un mundo perfecto

Y entonces llegó Spielberg y nos regaló una de las escenas más icónicas de todos los tiempos. Nadie ha ejecutado una mueca de asombro tan perfecta como esta de Laura Dern:

Y entonces se convirtió en un Icono Gay jugándose su carrera. 

A principios de los 90’ Ellen DeGeneres tenía una sitcom llamada Ellen. La cómica consideró que había llegado el momento de salir del armario, tanto en la vida real como en la serie. Hizo entrevistas sobre su condición sexual y salió en el Time bajo el título: “Yep, I’m gay”. El episodio de su serie se titularía The Puppy Episode, había sido publicitado como especial y DeGeneres había llamado a Laura Dern para que interpretara el papel clave, una mujer abiertamente lesbiana llamada Susan con la que la Ellen de la ficción se sentía más cómoda que con nadie que hubiera conocido antes. Laura Dern, musa de David Lynch y estrella de Jurassic Park, dijo que sí. 

“Algo que nunca olvidaré era la mirada de Ellen mientras decía por primera vez “soy gay” en voz alta. No lo ensayamos, así que cuando me lo dijo y me miraba a los ojos y me cogía de las manos, sentí que estaba temblando. Era un regalo, todavía me entran ganas de llorar de pensarlo”. Contó Laura Dern sobre esta escena.

Y después llegaron avisos de bomba en el plató, amenazas y 18 meses de ostracismo. Muchas amistades la advirtieron lo inoportuno que era ese papel para su carrera… Sólo interpretó a una lesbiana y estuvo sin trabajar durante un año. Su lugar en la lista negra de Hollywood, desde el que sólo trabajó en películas bastante malas, duró hasta 2001, cuando sus papeles comenzaron a ser más interesantes. 

Ese pequeño papel y su enorme sacrificio bien vale el maravilloso homenaje que los Independent Spirit Awards hicieron a Laura este mismo año:

Las mujeres que interpreta Laura Dern suelen ser mujeres desordenadas, caóticas o ansiosas que buscan, entre otras cosas, encontrar su voz. Dern busca el humor en los lugares rotos. Es su forma de traspasar las líneas políticas: “Si hay alguna meta en todo este trabajo, ciertamente sería la de difuminar las líneas para que las personas puedan liberarse de su propia vergüenza, y tal vez si lo hacen serán un poco más amables con los demás”, comentó para este artículo del NYTimes

Laura Dern pasó de estar obsesionado con Frank Capra y Preston Sturges (los directores de las buenas personas) a dejarse influenciar por El Candidato, Todos los hombres del presidente y Network. Su pasión por el cine político ha explotado en  los años 2000 con películas como Recuento donde interpretaba a Katherine Harris, secretaria del estado de Florida a cargo de contar las papeletas en las polémicas elecciones presidenciales del 2000 cuando el Tribunal Supremo tuvo que resolver otorgando la victoria a George W. Bush frente a Al Gore. Con  Iluminada se mojó en la terrible conducta corporativa de las grandes empresas, con The Tale protagonizó una de las películas más honestas sobre el abuso sexual infantil y con Trial by Fire se metió de lleno en la pena de muerte con el caso real de Edward Zwick, ejecutado en Texas en 2004 por el incendio provocado que se llevó la vida de sus tres hijos, un crimen que no cometió. 

Y mientras tanto ha seguido trabajando con  David Lynch, Paul Thomas Anderson, Jean-Marc Vallé… Ha sido nominada por su papel en Wild, cooprotagonizado con Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Shailene Woodley y Zoe Kravitz la serie Big Little Lies por la que ganó un Emmy un Globo de Oro y ha interpretado uno de los papeles más alucinantes de la mejor película de la nueva trilogía de Star Wars, Amilyn Holdo. 

Y todo con el don de no tener absolutamente ningún miedo a envejecer. Desde que cumplió 50 años ha interpretado a todo tipo de mujeres, algunas muy sexualizadas, otras mucho más maternales, ha interpretado a heroínas y hijas de puta… Nadie, ningún director o productor ha podido definirla por su edad. 

Y es precisamente por eso por lo que el mundo ha decidido obsesionarse con Laura Dern justo ahora. Porque no hay dos Laura Dern y necesitamos que se sepa que el éxito pertenece a las actrices como ella: valientes, cercanas e incorruptibles.

LAURA DERN POR DAVID LYNCH

Después del estreno de Inland Empire a Lynch se le ocurrió una idea. Consiguió una vaca y un cartel que dijera EL QUESO SALE DE LA LECHE, y se sentó en el césped de una iglesia que hay en la esquina de Hollywood Boulevard con La Brea. Al lado tenía una foto grande de Laura Dern y un cartel que decía VOTA A LAURA. El director estuvo allí sentado durante horas. La prensa no apareció pero dos tipos anónimos fueron a saludarle y le filmaron mientras charlaban con él. Esa grabación dio la vuelta al mundo en solo un par de horas. 

Un día Lynch había salido a la calle y se encontró allí a Laura Dern: ¡Somos vecinos, David!, le dijo Laura. Hacía mucho que no se veían y allí decidieron que tenían que hacer algo juntos.  Primero escribió una escena para su página web donde en un pequeño decorado en el estudio Laura empezaba a hablar, se grabó casi del tirón. Ese fue el inicio de Inland Empire, la película en la que nadie del equipo tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Un rodaje espontáneo e impreciso done Lynch pone de manifiesto su creencia en distintos mundos y dimensiones. Es la película que más le gusta a él de toda su filmografía. 

Sin embargo fue un auténtico fracaso comercial. Aún así Laura Dern la considera el mayor logro de su carrera. Lynch la llevó al extremo. Gente como Spielberg o Philip Seymour Hoffman se obsesionaron con esta película. Hoy es de culto y sin duda uno de los experimentos cinematográficos más surrealistas, buscos y estimulantes que se hayan hecho jamás. Y solo podía haberlo hecho junto a Laura Dern. 

David trabajó con Laura en Terciopelo azul por primera vez. “Todos hablan de la violencia y la crueldad que hay en las películas de David, pero él también es un creyente profundo , y ahí es donde se han movido los personajes que he interpretado para él; esa es la parte de David a la que tengo acceso como actriz”, le cuenta Dern a Kristine Mckenna en la biografía de Lynch Espacio para soñar. Años después el director la requeriría para Corazón Salvaje y ahí sí captó más la sexualidad de Laura Dern… Solo le bastó un chicle. 

Pero de todos los trabajos que han hecho juntos es el de Diane en la última de Twin Peaks  donde la capacidad plástica de él y de ella para crear atmósferas toca techo. 

“Mi escena favorita fue totalmente improvisada. Un día Laura, David y yo estábamos sentados juntos en el plató, haciendo tiempo. Me encantaba ver a Laura y a david juntos, hay algo muy tierno entre ambos. Él hacía un esfuerzo por incluirme en la conversación, siempre tan considerado, y de pronto nos miró y dijo: “Vamos a filmar una escena que no está en el guión. Saldremos a las escaleras y nos quedaremos allí, y en algún momento yo daré una calada al cigarrillo de Laura”, contó Chrysta Bell, aunque fue Peggy Lipton quien supo explicar mejor que nadie este momento: 

“Me encanta esa escena. Se quedan allí fuera mirando al vacío, y yo me reí mucho. Hay aire para respirar en esa escena, y esa es una bonita cualidad que encuentras en toda la obra de David. Cuando le pide al espectador que se pase varios minutos observando a un tipo barrer el suelo de un bar y se concentre totalmente en ese barrido, le está dando un momento para sumergirse en sus propios pensamientos, y eso es como una práctica de meditación constante”

Ni Laura Dern ni David Lynch abandonan a sus personajes cuando no están haciendo nada importante, cuando solo miran al vacío tomando una decisión. Y con Laura Dern mirando a ese vacío y lanzando esas exageradas caladas de su cigarro, ambos construyen un universo entero. En las escaleras donde se sale a fumar.

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