“Solo la vida me da miedo”. El día que William Friedkin rodó con El Cordobés

Antes de ganar Oscars con 'French Connection' y de rodar títulos como 'El Exorcista', William Friedkin tuvo un encuentro en España que le dejaría marcado

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06 de octubre de 2017

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  • William Friedkin no ha sido un director que tuviera mucha suerte durante una gran parte de su carrera. El talento sí lo tuvo desde el principio, pero la suerte fue un tema distinto y no le vino en dosis grandes hasta bien entrada su filmografía.

    En 1965, cuando tenía 30 años, a Friedkin todavía le quedarían muchos rodajes por pisar hasta ser considerado el gran cineasta que es hoy, pero por entonces tuvo un encuentro que siempre cita cuando alguien, en alguna entrevista, le pregunta al director que ahora recibe el Premio del Festival de Sitges por aquello que le da más miedo.

    Friedkin venía de firmar un documental para televisión llamado The People Vs. Paul Crump en el que intentaba demostrar la inocencia (o al menos, librarle del corredor de la muerte) de Paul Crump, un chico encarcelado por haber asesinado a un vigilante de seguridad durante un robo. Aunque aquel trabajo, en el que el director se volcó como hobby mientras trabajaba de ayudante en televisión, no pudo exhibirse por lo polémico del tema, le proporcionó una incipiente carrera como realizador, especialmente cuando The People Vs. Paul Crump ganó, contra todo pronóstico, en el Festival de Cine de San Francisco del año 1962.

    Es en ese punto de su vida cuando este hijo de inmigrantes ucranianos afincados en Chicago se cruzó con un célebre personaje de la televisión americana, David L. Wolper.

    “Mr. Documentary”, como parte de la industria conocía a Wolper, era un importante ejecutivo que posteriormente llegó a involucrarse en la producción de películas como La brigada del diablo, El salto del tigre o L.A. Confidential, pero cuya carrera televisiva está ligada a todo tipo de piezas documentales.

    Wolper, viendo el documental carcelario que acababa de ganar en San Francisco y sorprendido ante el talento del joven director, se llevó a Friedkin de su Chicago natal a Los Ángeles, donde le contrató para dirigir varios proyectos que solamente tenían título. Uno de ellos se llamaba The Bold Men.

    En su libro de memorias, The Friedkin Connection, el cineasta recuerda The Bold Men como un proyecto bastante alocado, pero que fue su primera oportunidad de rodar una hora de metraje que se emitiera en prime time. ¿La idea detrás? Pues capturar algunos de los desafíos más grandes que pudieran, ya fuera con especialistas de cine o con personajes del espectáculo que se jugaban la vida, y ponerles una rotunda voz en off grabada por Van Heflin (encargado de narrar los programas de Wolper) que avisara de los peligros que corrían los protagonistas.

    Así, el director y sus compañeros de rodaje vivieron todo tipo de aventuras, desde filmar saltos en paracaídas que pusieron en peligro a varios miembros del equipo, a documentar la vida de los clavadistas en La Quebrada de México. Y entre todas esas historias que su equipo localizaba por el mundo para incorporar al show de televisión, Friedkin acabó subiéndose a un avión para venir a España y rodar una corrida de Manuel Benítez “El Cordobés”, cuya historia y personalidad empezaban a conocerse entre el público hispano del otro lado del Atlántico.

    Al contrario de lo que ocurriría con otras partes del programa, el director no pudo intervenir nada en lo que iban a rodar y él y su equipo se limitaron a filmar la corrida que tenía lugar en Madrid, utilizando varias posiciones de cámara y teleobjetivos, para incluirla posteriormente en el montaje final de The Bold Men con, claro, la voz de Van Heflin resaltando lo cerca que el torero estaba del animal y lo peligroso que era para él.

    El Cordobés tenía un inglés inexistente y al cineasta le pasaba algo parecido con el castellano, con lo que no pudieron prácticamente hablar. Aunque del tiempo que pasaron juntos, Friendkin siempre recuerda una breve conversación en torno al miedo al toro y una frase del español que le dejó marcado “Solo la vida me da miedo”.

    Desde entonces, cualquiera que le pregunte por sus miedos al hombre que convirtió El Exorcista en la cinta de terror más taquillera de la historia (récord que ha mantenido hasta hace unas semanas) y que ganó con ella el Globo de Oro a Mejor Director, escuchará la misma frase: “Solo la vida me da miedo”.

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