[Sitges 2019] Más allá de Makoto Shinkai, las grandes películas de animación de Sitges

Tomad papel y boli, porque este año Sitges ha contado con numerosas películas de animación que debéis apuntar para ver sin falta a poco que os interesen las historias originales.

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17 de octubre de 2019

Concluye el Festival de Sitges y, como cada año, toca hacer un pequeño repaso a lo que ha dado de sí. Y al margen de las crónicas que os hemos ido entregando en CINEMANIA, en esta ocasión queremos poner foco en la producción animada que se ha podido ver en el festival de cine fantástico más importante de nuestro país. Obras muy diferentes que evidencian el buen estado de forma del medio al margen de las excelencias de los grandes estudios, que este año nos han dado films tan potentes como la emotiva, reflexiva y autoreferencial Toy Story 4, la ciencia-ficción episódica de Netflix y Love, Death & Robots o incluso en el terreno independiente, el salvaje y formidable The End of Pokémon, un fanfilm glorioso y ultraviolento muy fiel por cierto al espíritu de este festival. Dicho lo anterior, esto es lo mejor de lo mejor de la cosecha de animación vista en Sitges:

 

¿Dónde está mi cuerpo?de Jérémy Clapin

En el año 2008, Jérémy Clapin estrenó Skhizein, uno de los mejores cortometrajes de animación de la historia. Así de rotundo. La historia de un hombre desplazado de su cuerpo tras recibir el impacto de un meteorito no sólo era imaginativo y muy cercano a la filosofía de los trabajos de Charlie Kauffman, sino que anticipaba un futuro brillante para su autor. Con ¿Dónde está mi cuerpo? se confirma lo evidente: que Clapin, como Don Hertzfeldt, tiene un imaginario personal fascinante por el que da gusto perderse. La historia: una mano debe buscar el cuerpo al que pertenece, iniciando un viaje a lo largo de la gran ciudad y sorteando mil y un obstáculos. Animada de forma precisa, donde brilla es en un guión excelente, que alterna pasado y presente para contar una historia tierna y poética, sin caer en subrayados ni en los peores tics de esta clase de ficciones. Una película magnífica, única y absolutamente formidable que además todo el mundo podrá ver muy pronto, porque Netflix ha comprado su distribución internacional y la subirá a su plataforma el 22 de noviembre.

 

El tiempo contigode Makoto Shinkai

Tras el boom de Your Name parecía improbable que Shinkai pudiera brillar al mismo nivel y todas las miradas estaban puestas en su nuevo largometraje. Las buenas noticias es que quizá, sabiendo lo que la gente esperaba de él, Shinkai ha hecho exactamente eso: repetir una fórmula de éxito (ha arrasado en la taquilla nipona), con personajes cándidos y cuyo destino está grabado en piedra, un acabado visual bellísimo y mucha música de Radwimps para darle unas pinceladas de narrativa musical, uno de los recursos favoritos del director ya desde sus primeros trabajos. La mala noticia, quizá, es que sabe a poco en comparación a la anterior. Es imposible no sentirse arrastrado al hermoso y sensible imaginario de su autor, pero donde en Your Name todo sonaba a obra definitiva, a esa clase de trabajo que se realiza en la plenitud del dominio de un estilo, aquí hay algunos pasos en falso que la alejan de la excelente. Aún así, una película de Shinkai buena (que no muy buena) siempre será algo que se pueda -y deba- recomendar.

 

Ride Your Wavede Masaaki Yuasa

Más conocido probablemente por su series que por su trabajo en el cine, Yuasa es un brillante creador y probablemente una de las voces más personales y únicas el panorama del anime en la actualidad. Tras fundar Science SARU, decidió que para poder financiar sus excentricidades más brillantes (véase Ping Pong o Devilman Cry Baby, su obra maestra) tenía que hacer alguna que otra película un poco más destinada a todos los públicos. Fue así como surgió Lu Over the Wall, una revisión del Ponyo de Miyazaki con algo más de psicodelia visual, música pegadiza y colores vivos, un film muy estimable pero lejísimos del que fue su debut y hasta ahora, aún hoy, mejor trabajo: la fascinante Mind Game. Y si esperáis que Ride Your Wave recupere ese espíritu os llevaréis una gran decepción. Se trata de un film agradable, que aborda temas interesantes de forma sencilla pero eficaz, con sus moralejas y colores vivos para que se disfrute mientras dura aunque no esté libre de algunas pinceladas de cursilería, especialmente en su primer tercio. Vale la pena verla, pero es un Yuasa muy menor, más interesado por agradar a todo el mundo que por crear algo por lo que en unos años alguien vaya a recordarle.

 

Los niños del marde Ayumu Watanabe

Si hablamos de animación japonesa y de riesgos, saldrá siempre el nombre de Studio 4ºC. Los niños del mar es el primer trabajo original de Ayumu Watanabe tras filmar algunas series y películas de Doraemon, pero se ha rodeado de buenos profesionales como Daisuke Igarashi (Little Forest) o Joe Hisaishi (compositor habitual de Ghibli y Kitano) para poner toda la carne en el asador y ofrecer un film único y 100% heredero de las fórmulas de su estudio. La historia es sencilla e involucra a unos jóvenes niños que proceden -como su nombre indica- del mar, y cómo esto trastoca el día a día de una joven cuyo verano acaba de arrancar con mal pie. Si bien su guión es sencillo y le cuesta un poco arrancar, pasada la primera media hora Los niños del mar es un absoluto deleite para los sentidos, una película de animación bellísima, arriesgada, que rompe las reglas del medio para trabajar desde el formato experimental de films como Belladonna of Sadness y que cuenta con un climax de unos 20 minutos que están entre lo mejor que ha dado el anime en las dos últimas décadas. Una obra maestra en el plano artístico que de haber tenido un guión algo más robusto la convertiría, sin dudarlo, en un clásico instantáneo.

 

Human Lostde Fuminori Kizaki

Fuminori Kizaki se labró un nombre cuando sacó adelante aquella fusión de samuráis y hip hop llamado Afro Samurai, un prodigio de la mezcla de culturas que derivó en serie, película, merchandising e incluso videojuegos. Sin embargo, poco después desapareció del mapa tras realizar un encargo bastante desganado, una adaptación anime del videojuego Bayonetta de Platinum Games. Esto fue en 2013, por lo que con Human Lost regresaba a la primera línea adaptando un material del reputado Osamu Dazai y contando con producción de Polygon Pictures. Ambientada en un futuro cyberpunk oscuro en el que la humanidad es ganado y los grandes líderes la utilizan con fines de preservar su vitalidad el mayor tiempo posible, se habla de la existencia de un fenómeno conocido como Lost, gente perdida que se transforma en monstruo tras alcanzar cierto estado e consciencia; y de cómo existe una organización para detenerlos. Su secuencias de acción son vistosas y llamativas, pero su guión cae en muchos lugares comunes y torpezas, por lo que queda como un simple vehículo de entretenimiento cuyas ambiciones narrativas nunca se ven igualadas por los resultados. No es una completa decepción pero con un foco más de foco habría sido un trabajo más recomendable.

 

Her Blue Skyde Tatsuyuki Nagai

En la estimable El himno del corazón, Nagai se las arreglaba para contar una historia terrible de la forma más suave y shinkaiana posible, esto es, con muchos colores pastel, personajes tiernos y música de piano para reforzar los monólogos internos de sus personajes. Her Blue Sky hace lo mismo y nos lleva a una pequeña zona rural, recordando en su mezcla de lo fantasioso y real a la interesante Summer Wars de Mamoru Hosoda. Sin embargo pronto encuentra su camino y nos habla de personajes rotos, de un pasado imposible de dejar atrás, del sacrificio personal en pos de aquellos a los que más queremos, y de cómo seguir adelante a pesar de los pasos en falso -o quizá, precisamente, por ellos-. Nagai saca adelante, con las pinceladas adecuadas de fantasía, un slice-of-life tierno y eficaz que no evita caer en algunas trampas para llegar a sus objetivos pero que al final consiguen que el viaje haya merecido la pena. No cabía esperar menos del director de Anohana.

 

White Snakede Amp Wong y Zhao Ji

Aunque parece que hayan quedado muy atrás, los wuxia son uno de los subgéneros de fantasía más importantes de la cinematografía asiática. Ya sabéis, el estilo de films que a principios de siglo popularizaron en occidente clásicos modernos como Hero de Zhang Yimou o Tigre y dragón de Ang Lee. White Snake plantea recuperar esos códigos, y para ello mezcla la fantasía pura, la mitología local y una intensa historia de amor, dando forma a un film que desde su acabado artístico es muy gozoso y sorprendente. Su guión no está a la altura de lo anterior, quedándose en lo eficaz y sin tomar ni un solo riesgo. Así que aún sin estar mal, tampoco es una película que pueda recomendarse más allá de su exotismo y de su, insistimos, excelsa animación repleta de luz, detalles y colores vivos. Si os gustan los cortos de animación de League of Legends, la disfrutaréis muchísimo.

 

The Wonderlandde Keiichi Hara

Una adolescente es llamada a un mundo mágico en el que es una diosa y se la necesita para despertar a un príncipe antes de que el mundo llegue a su fin. The Wonderland de Keiichi Hara no pasará a la historia por su originalidad, pero se permite algunas florituras a nivel creativo y ofrece una fantasía bien construida y algunos personajes con los que es fácil empatizar. ¿El problema? Que aún manteniendo un nivel medio-alto, tampoco alcanza la excelencia de otros isekai más recientes, por lo que se puede recomendar- con reservas- pero se queda lejos de otros films de la cosecha de este Sitges 2019 que han trabajado mejor con sus referentes y estilos. Si gustan esta clase de historias la disfrutaréis, pero si estáis cansados de personas abducidas a mundos de fantasía, esta no será la que os haga recuperar el interés por el género.

 

Awayde Gints Zilbalodis

Away es una parábola sobre el viaje físico que se realiza en la vida y cuyo destino es compartido por todos, de cómo un joven, tanto a pie como en moto, avanza por parajes desolados en algunos casos, naturales en otros, tratando de escapar de un espíritu oscuro mientras atraviesa zonas nevadas, desérticas o junglas de imponente presencia mientras busca un sentido a lo que le está pasando. Es una trabajo modesto y muy meritorio teniendo en cuenta que está hecho por sólo una persona, pero fracasa a la hora de transmitir la agonía existencial de su protagonista. Su acabado técnico la acerca a los videojuegos indie (Rime, Inside, Sea oc Solitude) pero quitando el mando de las manos del jugador y limitándose a ver cómo alguien juega en su lugar. Podría ser mejor, pero es una experiencia sensorial interesante.

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