Por qué ’10 razones para odiarte’ sigue siendo una de las mejores teen movies de la historia

Se cumplen 20 años del estreno de '10 razones para odiarte', dirigida por Gil Junger, película que fue un referente en las comedias de adolescentes americanas.

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01 de abril de 2019

A menudo nos preguntamos qué es lo que hace que haya películas que dejen huella en los espectadores y que a pesar del paso del tiempo, se sigan recordando, visualizando y disfrutando como la primera vez que salieron en la gran pantalla. 10 razones para odiarte es una de esas películas que por mucho que pasen los años, resultan inolvidables ya que ella sola se distingue del resto de las teen movies que cada año la industria del cine produce en ingentes cantidades, sin dar demasiada importancia a la calidad del contenido o al mensaje. Es por ello que en el 20 aniversario de su estreno queremos recordar algunas de las razones de peso por las que esta película ha perdurado en la memoria de los espectadores y seguirá dando ejemplo para las próximos filmes de instituto y generaciones venideras.

Si algo tienen en común las teen movies es que muestran una serie de estereotipos de instituto a los que estamos harto acostumbrados. En todas ellas aparecen las chicas populares reinantes, los deportistas, los freaks representados como autenticas rarezas, los geeks como perdedores sin remedio y el profesorado, que se distingue normalmente por su severidad y su contrariedad para con los estudiantes. Si bien es verdad que esto no es más que un reflejo llevado al cine de la “realidad social” diaria de las aulas, los pasillos y los campos de fútbol de los institutos americanos, en el filme prima la necesidad de darle la vuelta a todos estos clichés que abundan dentro de este género y que representan esta realidad.

 

Rompiendo estereotipos

De esta manera, encontramos una protagonista principal completamente opuesta a lo que estamos acostumbrados. Cuando una película trata de ir a contracorriente de las demás de su género, suele hacer de la protagonista una especie de loser que debe realizar un despampanante cambio de imagen junto a un replanteamiento integral de la compañía que frecuente para agradar a los demás y dejar de ser invisible. Sin embargo, en 10 razones para odiarte, nuestra protagonista, Kat Stratford (Julia Stiles), no cumplirá con ese perfil, sino que será una chica muy inteligente, absolutamente concienciada con el feminismo, muy sarcástica, guapa y sin pelos en la lengua que simplemente ignorará al resto del mundo, ya que no está dispuesta a agradar a nadie que no sea a sí misma.

Esta será la baza más importante del personaje, lo que la caracterice. No le importan las opiniones ajenas y eso hace de ella una persona llena de fuerza y poder para sobrevivir en el cruel mundo del instituto. En contraposición a Kat estará su hermana menor Bianca (Larisa Oleynik), quien lo único que tiene en mente es agradar y ser popular, por lo que la llevará a rodearse de gente que solo quiere aprovecharse y reírse de ella. Siendo ambas hermanas muy distintas acabarán por enseñarse mutuamente que, ni se puede pasar de todo el mundo, ni se debe pretender agradar a todos, por lo que la moraleja que nos dejan las hermanas Stratford es la de ser una misma y no dejar que nadie ni nada cambie eso.

Por otro lado, el film nos presenta a dos protagonistas masculinos que no suelen destacar de esta manera en este tipo de películas. Heath Ledger interpretará a Patrick Verona, ese chico que todo el mundo teme en el instituto, del que corren rumores espeluznantes sobre su vida y al que nadie habla por miedo a ser apaleado. Resultará que nada de lo que se dice es cierto y demostrará que no hay que hacer caso a los prejuicios y a los rumores. Asimismo, Cameron James (interpretado por Joseph Gordon-Levitt) representará al clásico nerd de instituto que tratará por todos los medios de conquistar a Bianca, pero sobre todo haciendo uso de su gran personalidad y sensibilidad, sacando a relucir una madurez de la que carecen muchos personajes masculinos a esas edades.

También encontramos al clásico guaperas de instituto pero en una faceta que pocas veces se ha visto. Acostumbrados a ver al chico popular como una estrella del deporte, adorado y respetado por todos (eso incluye a profesores), Andrew Keegan, quien interpreta a Joey, el chico popular, será visto por todos como un autentico idiota, narcisista y egocéntrico, carente de interés alguno que acabará siendo humillado y escarmentado por sus propias víctimas.

Michael, amigo de Cameron y Mandella, intima de Kat, también cumplirán su parte al representar a un clásico nerd y a una chica obsesionada con William Shakespeare que acabarán por congeniar  siendo en todo momento fieles a sus gustos y personalidades. Al contrario que la mejor amiga de Bianca, quien hará lo que esté en su mano para conseguir ser popular e ir al baile de fin de curso con Joey.

Por ultimo cabe destacar a la directora del centro escolar, interpretada por Allison Janney, quien en vez de representar a la clásica mujer severa e intolerante a la que suelen acostumbrarnos, esta será una especie de consejera de estudiantes, escritora de novelas eróticas en horario laboral y despreocupada mujer que tratará de facilitar la vida de sus estudiantes con comentarios en ocasiones demasiado sinceros y honestos.

 

Un ingenio verbal que deriva en grandes lecciones

10 razones para odiarte se distingue, entre otras cosas, de otras películas por grandes frases para la posteridad que hicieron mella en los espectadores. De esta manera ponemos algunos ejemplos de las mejores lecciones que nos ha brindado la película. En uno de los momentos en los que las dos hermanas tienen una conversación sin gritos ni desprecios, Kat intenta hacer razonar a Bianca diciéndole, “¿Sabes? No siempre tienes que ser lo que ellos quieren que seas”, y le cuenta como hubo un tiempo en que ella fue popular hasta que ocurrió algo que le hizo cambiar de opinión,  “después de ello juré que nunca más haría algo solo porque los demás lo hicieran”, le decía la hermana mayor a la menor.

Kat también mantiene interesantes conversaciones con Patrick, donde salen a relucir los prejuicios y lo que se espera de cada uno. Kat acaba diciéndole, “¿Por qué debería de estar a la altura de lo que se espera de mí en vez de mis propias expectativas?”, lo cual plantea una madurez y una integridad moral apabullante a la que no estamos acostumbrados.

Asimismo, Cameron recorre un largo camino hasta llegar a la verdadera personalidad de Bianca y llega un momento en el que acaba desencantado y se enfrenta a ella diciéndole, “solo porque seas guapa no significa que puedas tratar a la gente como te de la gana”, actitud que las chicas y chicos populares repiten constantemente sin pensar en las consecuencias para los demás.

El padre de las dos hermanas, un hombre muy conservador que no permite a su hija menor salir con chicos si la mayor no lo hace (a sabiendas que Kat no lo hará, aunque luego se tenga que morder la lengua), también tiene un repertorio de ingeniosos rapapolvos hacia sus hijas con el fin de que estas no se queden embarazadas, caigan en las drogas o realicen “rituales con animales”, tal y como les enumera en incontables ocasiones. Cabe destacar que al fin y al cabo es un medico de partos que lo único que pretende es proteger a sus hijas de lo que él mismo ve todos los días en su trabajo y por ello se comporta de tal manera.

Por otro lado, Patrick, quien aparenta dureza e insensibilidad acaba haciendo amistad con Cameron y le da una de las mejores lecciones de toda la película: “Nunca permitas que nadie te haga sentir que no te mereces lo que quieres.”

 

Basada en La fierecilla domada de William Shakespeare

Una de las curiosidades más divertidas de la película es que la idea no es completamente original, sino que la historia de las dos hermanas y las triquiñuelas para conquistar a ambas está sacada de la comedia de William Shakespeare, La fierecilla domada (The Taming of the Shrew), una de sus obras más populares escrita hacia 1590 y 1593.  La obra trata sobre las dos hijas, la mayor Catalina, con un carácter irrefrenable y la pequeña Blanca, dulce y agradable, de un rico noble de Padua que se negará a desposar a la pequeña sin haber desposado antes a la mayor. Por lo que los personajes masculinos que van apareciendo en la obra tendrán como objetivo conseguir domar a la hermana mayor para poder casarse con la hermana menor.

El argumento de La fierecilla domada, por tanto, es trasladado a un instituto americano donde la trama girará en torno a conseguir que Kat salga con un chico para que Cameron pueda llevar a Bianca al baile de fin de curso. Pero lo mejor de la película, a diferencia de la obra del dramaturgo isabelino, es que Kat nunca será domada y Bianca aprenderá una gran lección de lo ocurrido, por lo que los guionistas consiguen mejorar en cuanto a contenido educativo y moral la obra de Shakespeare y convertirla en todo un referente a seguir para los espectadores.

Por otro lado, el poema que Kat recita frente a la clase en referencia a Patrick es una alusión al poema de la escritora Elizabeth Barrett Browning, How do I love thee? Let me count the ways, que enumerará las 10 razones por las que la protagonista odia y ama a Patrick, siendo imposible para ella distinguir la fina línea entre ambos sentimientos.

 

Una BSO para recordar

La banda sonora original de la película se caracterizó en su momento por incluir temas de rock alternativo, ska, pop y funk de artistas y grupos conocidos de entre los años 70 y los años 90. Fue una banda sonora cañera que según el conocido portal web de música creado en los 90, AllMusic, fue “una de las mejores bandas sonoras de rock moderno de la primavera de 1999” y esta permaneció en el número 52 del top 200 de la revista Billboard durante 27 semanas.

Algunas de las canciones más conocidas del álbum son I want you to want me de Cheap Trick y Cruel to be kind de Nick Lowe, pero ambas interpretadas por el grupo Letters to Cleo. También vemos a Heath Ledger cantar frente a todo un campo de futbol Can’t take my eyes off you, originalmente interpretada por Frankie Valli, la cual fue una propuesta musical de Julia Stiles al director de la película.

Por lo tanto, no cabe duda de que por todas estas razones 10 razones para odiarte se convirtió en un clásico adolescente de finales de los 90 que no solo triunfó por su gran reparto, sus convincentes y divertidas actuaciones o su adaptación de guión a la obra original, sino que también marcó un antes y un después en el tipo de lecciones que los espectadores recolectan de este tipo de películas que en ocasiones son superficiales y vacías, y otras veces nos ofrecen perlas como la que se estrenó hoy hace 19 años.

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