50 años de Nicole Kidman: su vida en 5 películas

El 20 de junio de 1967, nacía en Hawaii la actriz Nicole Kidman. Con motivo de su cumpleaños, repasamos su vida y carrera a través de sus películas.

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20 de junio de 2017

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  • Nicole Kidman cumple hoy 50 años. Nacida de padres australianos en la isla de Hawaii, la actriz fue bautizada con el sobrenombre de “Hōkūlani”; “estrella celestial” en hawaiano. El nombre resultó de lo más acertado: medio siglo después, Nicole es una de las mayores estrellas del Hollywood contemporáneo. Podríamos resumir su trayectoria en las siguientes películas:

    LA PRIMERA EXPERIENCIA (1991)

    En realidad, no fue la primera. A Nicole Kidman siempre habrá quien le recuerde, no sin cierta malicia, que debutó con una película titulada Los bicivoladores, sobre tres adolescentes aficionados a las bicis.

     

    La primera experiencia, no obstante, es bastante mejor película, y la única reivindicable de su etapa australiana. La cinta, secuela de otra titulada The Year My Voice Broke, narra el romance de dos jóvenes internos en un colegio privado.

    Para entonces, Nicole ya había participado en Calma total junto a Sam Neill y se había convertido en la novia de Tom Cruise. Por eso, aunque en La primera experiencia tiene sólo un papel secundario, fue su imagen la que apareció en el lugar más destacado del cartel de la película.

    La primera experiencia, por otro lado, tiene el mérito de contar también con Naomi Watts en su reparto.

    Sin embargo, el primer gran hito de la carrera de Nicole Kidman fue su interpretación en Todo por un sueño. Dirigida por Gus Van Sant, Todo por un sueño cuenta la historia de una presentadora de televisión que manipula a un grupo de adolescentes para que maten a su marido, al que considera un estorbo en su carrera a la fama.

     

    Puede que a Suzanne Stone no le saliesen demasiado bien las cosas, pero a Nicole Kidman el papel le valió su primer Globo de Oro. Ganaría otros dos por Moulin Rouge y Las horas.

     

    EYES WIDE SHUT (1999)

    Si Marilyn Monroe se echó a perder con el presidente Kennedy y Grace Kelly fue princesa de Mónaco después de triunfar con Hitchcock, Nicole Kidman siempre tendrá en su haber mitómano la última película de Stanley Kubrick y su extraño matrimonio con Tom Cruise.

    La pareja se conoció en 1990 durante el rodaje de Días de trueno. A Tom Cruise, la actriz le había llamado la atención en Calma total, y, después de divorciarse de Mimi Rogers, su primera esposa, el actor insistió en conocer a la australiana. Años después, tras su segunda película juntos (Un horizonte muy lejano) y la adopción de sus dos hijos, el entonces matrimonio fue requerido por Kubrick para protagonizar la que sería su última obra.

    En Eyes Wide Shut, la pareja da vida a un matrimonio en crisis que se ve envuelto en una una peligrosa sociedad secreta. Una situación no muy alejada de la realidad del propio Cruise, que por entonces ya estaba de lo más implicado en los asuntos de la cienciología.

    No puede decirse lo mismo de su esposa. Según el documental de la HBO Going Clear, Cruise abandonó a Kidman después de que esta intentara alejarle de la iglesia, presionado por sus superiores. Los cienciólogos también habrían manipulado a los hijos del matrimonio para que declararan contra su madre durante el proceso de divorcio.

    La semana pasada, saltó la noticia de que Tom Cruise quiere coprotagonizar de nuevo con Nicole Kidman una película. Según ha trascendido, se trataría de una historia sobre una ex pareja que decide retomar su relación. Al parecer, Nicole estaría interesada en el proyecto.

     

    REENCARNACIÓN (2004)

    Puede que la mejor película de Nicole Kidman sea Eyes Wide Shut, pero la australiana nunca ha estado mejor que en Reencarnación, la segunda película del inglés Jonathan Glazer.

    En 2004, después de protagonizar Moulin Rouge y de llevarse el Oscar por su papel como Virginia Wolf en Las horas, Kidman era la actriz de moda y la mejor pagada de Hollywood.

    Por este famoso anuncio de Chanel nº5, dirigido por Baz Luhrmann, se embolsó doce millones de dólares. Fue también en esa época cuando Spielberg quiso contratarla para la inédita The Rivals, donde, de haber salido adelante el proyecto, Kidman hubiese dado vida a la actriz Sarah Bernhardt.

    Nicole Kidman, sin embargo, prefirió seguir la senda de Dogville y embarcarse en un proyecto tan arriesgado como el que protagonizó para Lars Von Trier: en Reencarnación, la nueva película del director de Sexy Beast, la estrella de cine tendría que romper el tabú de la pedofilia y besar a un niño de diez años.

    Tal vez sea la película más infravalorada de la carrera de Nicole, aunque por ella recibiera su séptima nominación a los Globos de Oro. Con un corte de pelo a lo Mia Farrow en La semilla del diablo, la actriz interpreta a una viuda neoyorquina a punto de rehacer su vida con otro hombre, hasta que de pronto recibe la visita de un inquietante niño. El crío, de sólo 10 años, asegura que es la reencarnación de su difunto esposo, y ella termina creyéndole.

    Si en Los otros era Deborah Kerr en Suspense, en Reencarnación Nicole se convertía en la dulce y atormentada Rosemary de Polanski. Inolvidable es la escena en que Kidman, mientras asiste a la obertura de La valquiria de Wagner, se va sumiendo en una duda terrible. ¿Ha sobrevivido a la muerte el alma de su marido? ¿Es posible?

    Aunque la prensa prefiriera destacar la escena en la que la mujer y el niño comparten bañera, es ese primer plano de más de dos minutos lo que ha quedado en la memoria de todos los cinéfilos y admiradores de la actriz. Reencarnación, por cierto, bien merece un segundo y atento visionado. El final no es lo que parece, y puede que con el devenir de los años, la película corra la suerte de Vértigo.

     

    PADDINGTON (2014)

    El mismo año en que pudimos verla en Reencarnación, Nicole Kidman estrenó también la pésima Las mujeres perfectas, un tándem bastante representativo de lo que sería la carrera de la actriz durante los años siguientes: una de cal, y otra de arena; Margot y la boda y Embrujada; Rabbit Hole e Invasión; Stoker y Grace de Mónaco.

     

    Por desgracia, las películas malas hicieron más bulto que las buenas. Después de Bajo amenaza, Un largo viaje o Strangerland, el nombre de la actriz perdió el prestigio conseguido en los años de Las horas.

    Como su Virginia Wolf había sido muy aplaudida, no dejaron de ofrecerle biopics: fue la amante de Hemingway en Hemingway y Gellhorn, la exploradora Gertrude Bell en La reina del desierto, la fotógrafa Diane Arbus en Retrato de una obsesión y la diseñadora Aline Bernstein en Genius. La calidad de los biopics, sin embargo, rara vez está a la altura del personaje biografiado, y puede que la película fantasma de Spielberg sobre Sarah Bernardt y su feud con Eleanore Duse sea la única de este tipo que merezca ser aplaudida en la filmografía de Nicole Kidman: somos libres de imaginar buenas las películas que nunca llegan a rodarse.

    Tampoco ayudó a la carrera de Nicole que decidiera inyectarse botox, arruinando la capacidad expresiva que hizo posible su plano en Reencarnación. Hay, sin embargo, una película de las consideradas ligeras en su filmografía que sí merece la pena: Paddington, sobre el famoso osito inglés.

    En la cinta, un canto de amor a la ciudad de Londres, Nicole Kidman hace de una villana taxidermista que quiere disecar al simpático animal. Paddington tiene toda la magia de los cuentos de Michael Bond y es además un guantazo al Brexit.

     

    LA SEDUCCIÓN (2017)

    Cuando en una rueda de prensa en Venecia durante la presentación de Reencarnación un periodista comentó que Nicole Kidman era una leyenda, Lauren Bacall, compañera de Kidman en la película, le rebatió y dijo que la australiana solo era una principiante. Habría que esperar 13 años para que las dudas sobre la talla de Nicole Kidman como digna heredera de Grace Kelly se despejasen. En el festival de Cannes de este año, su estrella ha quedado clara.

    2017 ha sido sin lugar a dudas el año de Nicole. En Cannes, presentaba tres películas (The Killing of a Sacred Deer, La seducción y How to Talk to Girls at Parties) y una serie de televisión (Top of the Lake: China Girl). Venía, además, de conquistar al público con la miniserie Big Little Lies, producida por la propia actriz. Tan deseada era su resurrección, que el Jurado se inventó un premio solo para ella.

    Un mes después, los franceses seguían cayendo rendidos a sus pies, y Nicole fue escogida para presentar la final de Roland Garros. Como dijo alguien en Twitter, este año ya solo le falta capitanear una expedición de la NASA a Marte.

    El año que viene, la veremos en la cinta de superhéroes Aquaman y en la continuación de Big Little Lies, que de nuevo producirá la propia Kidman. Puede que los 50 sean una edad difícil para las actrices de cine, pero a Nicole no le han podido caer mejor. Que en la nueva película de Sofia Coppola se haya rodeado de cinco actrices más jóvenes y luzca una melena gris en Top of the Lake, hace prever que envejecerá con la dignidad de Katharine Hepburn.

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