Muere el cineasta francés Jacques Rivette

Uno de los últimos supervivientes de la Nouvelle Vague, autor de películas como 'París nos pertenece' (1960) y 'Céline y Julie van en barco' (1974), ha fallecido a los 87 años.

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29 de enero de 2016

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  • Jacques Rivette cambió la crítica cinematográfica para siempre desde las páginas de Cahiers du cinéma y el propio cine con películas como París nos pertenece (1960), L’amour fou (1969), Out 1, noli me tangere (1971), Céline y Julie van en barco (1974) o La bella mentirosa (1991). El veterano cineasta francés, uno de los nombres clave de la Nouvelle Vague, ha fallecido esta mañana a los 87 años.

    Menos conocido por la cinefilia posterior que sus amigos François Truffaut Jean-Luc Godard, sin embargo Rivette siempre estuvo ahí. Cuando los jóvenes que después terminarían integrando la llamada Nouvelle Vague todavía hacían películas sólo mediante la crítica, los textos y entrevistas de Rivette brillaban por su clarividencia y concisión.

    Aunque fue el primero del grupo que comenzó a rodar, con cortos realizados ya durante la década de los 50, su largo París nos pertenece terminó estrenándose después de los debuts del resto. En su digresiva trama de misterio protagonizada por una troupe teatral que prepara una representación de Pericles en París ya aparecen claros futuros marcadores de su estilo: conspiraciones subterráneas, improvisación actoral, indagación del mundo teatral, de los espectros y las relaciones.

    Después de adaptar a Diderot en La religiosa (1967), Rivette encadenó una serie de obras maestras de duración desatada durante toda la década de los 70, quizás su época más fructífera y pendiente de redescubrimiento, como la actual restauración de los monumentales 760 minutos de Out 1, noli me tangere (1971), un retrato coral de la juventud parisina protagonizado por Jean-Pierre Léaud Bernadette Lafont.

    Las duraciones exigentes de sus largometrajes se mantuvieron imperturbables (causándole no pocos problemas de distribución y popularidad, que nunca le hicieron renunciar a los principios rectores de su cine) durante toda su obra, Su último filme, El último verano (2009), quedará como la rareza de 89 minutos que corona una de las filmografías más profundas, juguetonas y fascinantes de la historia del cine.

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