Movierecord y Estudios Moro, la suma del cine publicitario en España

Un repaso a una de las mejores épocas de la publicidad en nuestro país con los spots de los pioneros de la animación española

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18 de febrero de 2016

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  • La publicidad española no se entiende sin Movierecord, no sólo porque su sintonía ha sido tarareada por millones de espectadores de diferentes generaciones en todas las salas de España; una cortinilla que precedía los anuncios en el cine al son de ¡muuuuuvireeeecord!, obra de Josep Llobell. También porque su archivo publicitario es también el recorrido a través de los anuncios de los numerosos cambios que ha vivido la sociedad española desde el franquismo hasta ahora.

    Desde el pasado enero el archivo de la empresa especializada en publicidad en salas de cine se encuentra en la Filmoteca Española para ser recatalogado y conservado tal y como merece un patrimonio de estas características: son 10.500 anuncios fechados entre 1954 y el año 2000 recuperado por el equipo técnico de la compañía. Según explican desde la compañía, el material “fue catalogado pieza a pieza durante años hasta que, en 1998 Beatriz Chapaprieta, publicista y directora de comunicación de Movierecord, visionó y catalogó todos los spots organizando el material bajo el criterio de sectores, anunciantes, marcas y un completo análisis de cada una de las piezas”. El resultado es un basto catálogo desde el cual observar cómo éramos a través de la publicidad: lavadoras, detergente en polvo, pastillas de caldo, neveras, cremas de belleza, automóviles y otros tantos productos aventuraban el aperturismo que también los primeros anuncios quisieron representar.

    Entre los grandes nombres del cine publicitario, destacan en rótulos luminosos José Luis y Santiago Moro, cerebros de Estudios Moro (creadores de la Familia Telerín entre otras muchas entrañables criaturas) que trabajarían con Movierecord en exclusiva a partir de 1955 convirtiendo sus piezas en puntas de lanza de lo que se ha denominado “la época dorada de la publicidad” en España. Lograron numerosos premios internacionales en prestigiosos certámenes como Venecia, Milan y demás; producían hasta 300 filmlets mensuales (“diapositiva animada, en movimiento, con textos”, según definió el propio Santiago esta suerte de formato previo al spot que hoy conocemos) y, como asegura Lluís Fernández en El anuncio de la modernidad. Los míticos Estudios Moro (1955-1970) (2012), sus piezas “fueron la epifanía comercial que dejó boquiabierta a la generación que acababa de abandonar la cartilla de racionamiento e iniciaba con esfuerzo un sorprendente viraje hacia la modernización económica y social”. Con motivo del deceso de José Luis Moro también el pasado enero, recuperamos algunas de sus creaciones, cortesía de Movierecord y Filmoteca Española, y emplazamos a nuestros lectores madrileños que se acerquen a La Casa Encendida a descubrir en pantalla grande el trabajo de estos animadores publicitarios gracias al ciclo Del trazo al píxel. Más de cien años de animación, que incluye un buen número de sus obras.

    ‘Andalucia canta’, de Aspirina Báyer  (1950)

    Es uno de los filmlets más populares de Estudios Moro para Movierecord y uno de los hitos publicitarios en nuestro país. Se hicieron anuncios para cada una de las regiones españolas, aunque el dedicado a Andalucía, combinación del talento de José Luis Moro y Pablo Núñez, protagonizado por una gitana que es la suma de Lola Flores y Estrellita Castro resulta irresistible, sobre todo cuando canta lo de: “Muera el dolor, sí señor, que pa’ eso traemos consigo Aspirinas Bayer”.

    ‘La sed no tiene estaciones’, de Coca-Cola (1955)

    Otro de los famosos jingles publicitarios de Estudios Moro fue el que se repetía en uno de los primeros anuncios de la compañía ya en sintonía con Movirecord; una animación para Coca-Cola protagonizado por una serie de estupendas Chicas Moro que saludaban al consumidor -ya fuera primavera, verano, otoño o invierno- con un sencillo pero eficaz ripio: “Hola, Coca-Cola”. Llegó a ponerse de moda en la época.

    ‘Deja que lave tu-tú’, de Detergente tu-tú

    Tu-tú fue la primera marca española de detergente en polvo, se fabricaba en Valencia y se hizo tan popular que la marca se convirtió en epónimo del detergente; algo que también sucedió con las zapatillas deportivas que acabaron llamándose bambas. El más famoso anuncio de Detergente tu-tú también lo realizaron desde Estudios Moro y contaba con el cómico Manolo Morán en un filmlet que recordaba al clásico de Berlanga Bienvenido Mr. Marshall (1953). El que presentamos, sin embargo, lo protagoniza una de las famosas Chicas Moro que canturrea el famoso eslogan de la casa: “Chica, no laves tú, deja que lave Tu-tú”.  

    ‘Fantasía Tico-Tico’, de Zumos Vida (1957)

    También de Valencia nos llegaban los Zumos Vida, que desde los años cincuenta comenzaron a hacerse con el mercado del ídem embotellado y de cara a expandir territorio solicitaron los servicios de la agencia Climax, que a su vez contrató a Estudios Moro para uno de los anuncios más característicos de la casa de animación publicitaria: Fantasía Tico-Tico era como su nombre indica una fantasía multicolor de formas tropicales cuya experimentación cromática fue reconocida el año de su lanzamiento con el Primer Premio en la VIII Exposición de Milán, el concurso que prefiguraría al mítico Cannes de la publicidad.

    ‘Un modelo, tres versiones’, de Biscúter (1958)

    El Biscúter, pequeño, simple y barato, estaba fabricado con dos motores de moto –de ahí su nombre biscooter– y apareció en nuestras calles sobre 1953. Era feo (se le conocía como zapatilla) pero no necesitaba carné y se adaptó como pocos a nuestro mercado. También Estudios Moro fue responsable de la campaña publicitaria para poner de moda el vehículo y apostó por demostrar su versatilidad ya fuera como automóvil familiar, furgoneta o transporte romántico. El tamaño no importa.

    ‘Burlesque’, de Avecrem Gallina Blanca (1959)

    Junto al spot de Tio Pepe, Burlesque de Avecrem es de los anuncios más conocidos de Estudios Moro y Movierecord. Primero por lo atrevido para la época (un pollo hacía un striptease, se quitaba las plumas, una mano lo cogía para meterlo en una olla y luego salían un puñado de cubitos de caldo), que le valió no pocos problemas con los gerifaltes de la censura; y segundo porque recibió la Copa de Venecia en el festival publicitario italiano, también otro precedente del Cannes para anunciantes en 1960.

    Del trazo al píxel. Más de cien años de animación se exhibe en La Casa Encendida hasta el 28 de febrero.

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