Maestros del cine invisible: 12 directores geniales de los que nunca has oído hablar

'The Turin Horse', de Béla Tarr, ha aparecido en la cartelera española de tapadillo. Te recomendamos las obras de otros directores que apenas se dejan ver en la prensa, pero que nos resultan imprescindibles. Por D. DE PARTEARROYO / Y. GARCÍA

11 de febrero de 2012

Haz historia del cine, para esto. Lo decimos a cuenta del director húngaro Béla Tarr y de The Turin Horse, su último largometraje: tras ser recibido con pompa y boato en festivales de todo el mundo, este filme ha aparecido en las pantallas españolas este viernes, casi de tapadillo y condenado, nos tememos, a una presencia de lo más efímera en la cartelera. Y eso que The Turin Horse no es de las obras más difíciles de Tarr, un director conocido por someter a su público a pruebas tan extremas como la que supone Satántangó, un mastodóntico largometraje de siete horas que estrenó (donde le dejaron) en 1994. Ante tamaña perejilada, en CINEMANÍA nos hemos preguntado: “¿cómo podemos remediar esto?”.

Y la respuesta ha sido: revelando a nuestros lectores la existencia de otros cineastas imprescindibles. Más allá de los supergenios aclamados en corrillos y cenáculos, como el portugués Pedro Costa o la pareja de Jean-Marie Straub y Daniélle Huillet, cuyas obras pueden adquirirse en dvd en nuestro país, existen otros directores que, sin estar tan sancionados por la crítica y contando con presencia (más o menos difusa) en nuestras pantallas o en internet, suelen deslizarse por debajo del radar cuando de enumerar talentos del cine se refiere. Algunos de estos cineastas filman películas que adorarán los fans del cine de género, otros se tiran a la piscina de lo ‘autoral’ y lo difícil, y otros compaginan el afán por entretener con una personalidad propia e intransferible. Pero te garantizamos que echarles un vistazo siempre merece la pena.

Gareth Edwards

gareth_edwards

¿Quién es? Empezamos con algo ligerito, porque es probable que tengas referencias de Monsters, el único filme estrenado hasta ahora por este geniecillo británico. Antes de rodar y estrenar dicha película, Edwards se había curtido diseñando efectos especiales para TV y cine, y ganando un desafío del festival Sci-Fi London que consistía en rodar y montar un largometraje en dos días. Prepara un remake de Godzilla (todavía sin fecha de estreno) y un largometraje sobre el que poco se sabe, salvo que lo producirá Timbur Bekmanbetov (Wanted). Esperemos que su paso a primera división no arruine su talento indie.

Para empezar: Pues eso, Monsters (2010). La película impresiona ya de por sí, pero llama aún más la atención si piensas que Edwards la escribió, rodó y creó los efectos especiales él solo. La próxima vez que un director de superproducciones se queje de falta de presupuesto, ya sabes.

Claire Denis

claire_denis

Ya lo decíamos en nuestra recomendación de Una mujer en África (la primera de sus diez películas en estrenarse en España): Claire Denis es una cineasta absolutamente imprescindible. El cine de esta francesa criada en el África colonial (de la que su padre era administrador) se mueve más por parámetros sensoriales que dramáticos, técnica que alcanza su máxima expresión en el puzzle con forma de archipiélago de L’intrus (2004). La música de los británicos Tindersticks, con quienes ha colaborado en cuatro ocasiones, le da una atmósfera muy peculiar y gutural a sus historias de cuerpos a la deriva.

Para empezar: Trouble Every Day (2001), con Vincent Gallo y Béatrice Dalle, no es la típica historia de canibalismo sexual y vampírico que estás acostumbrado a ver.

Lynne Ramsay

lynne_ramsay

¿Quién es? Seguramente, el nombre de esta directora (escocesa de Glasgow) también te suene ligeramente: por haber dirigido We Need To Talk About Kevin, el filme por el que Tilda Swinton no fue nominada al Oscar 2012, y por sus dimes y diretes con Peter Jackson a cuenta de The Lovely Bones, un filme que el neozelandés le birló en plena preproducción. Pero Ramsay lleva dirigiendo películas y videoclips desde hace casi dos décadas, cuando su corto Small Deaths (rodado como proyecto de fin de carrera) le procuró un Premio del Jurado en Cannes 1996. Su segundo largo, El viaje de Morvern, con Samantha Morton, se ha estrenado en España: ¿se enteró alguien?

Para empezar: Ratcatcher (1999). Uno de esos debuts que marcan para siempre la carrera de un cineasta, de puro buenos. Aviso: si eres de los que no aguantan la visión de un niño sufriendo en una pantalla, ni te plantees el verla.

Guy Maddin

guy_maddin

Este chiflado canadiense oriundo de Winnipeg, Manitoba, es uno de los genios más festejables del cine reciente. Su compromiso con las formas del período mudo no tiene nada que ver con las miradas nostálgicas tipo The Artist, sino con las auténticas vanguardias del lenguaje cinematográfico durante sus dos primeros decenios de vida. Con echarle un vistazo a su fantástico corto The Heart of the World (2000)  pillarás la diferencia a la primera. Porque esa es otra, este en cierto modo heredero de Buñuel pasa del corto al largo y viceversa con gran facilidad, dando como resultado una obra rica, variada, tremendamente imaginativa y muy golosa para la vista.

Para empezar: The Saddest Music in the World (2003), una bizarra fábula musical. Durante la Gran Depresión se organiza una especie de festival de Eurovisión para encontrar el país cuya música sea la más triste del mundo.

Philippe Garrel

philippe_garrel

¿Quién es? En activo desde los años 60, este director francés sigue siendo un ilustre desconocido en nuestro país, pese a que trabajos suyos como Les Amants Réguliers y La frontera del alba se han asomado (más o menos) a nuestras pantallas. De hecho, es posible que su hijo, el modelo y actor Louis Garrel (uno de los Soñadores de Bertolucci) te resulte más conocido que él. Y es una lástima, porque sus películas como El hijo secreto o El viento de la noche participan de lo onírico, lo cotidiano y lo simbólico con singular fortuna. Esperemos que Un eté brúlant (2011), su último trabajo hasta la fecha, se deje ver más por aquí, aunque sea por el desnudo de Monica Bellucci.

Una película: La cicatriz interior (1972). Si El Señor de los anillos te parece demasiado ‘normal’, échale un vistazo a esta breve (80 minutos) incursión de Garrel en el género fantástico, o así. Los melómanos agradecerán la presencia como actriz de Nico, la musa de The Velvet Underground, que también pone la banda sonora.

Eugène Green

eugene_green

Neoyorquino, nacionalizado francés, estudiante de Literatura e Historia del Arte, fundador de una compañía de teatro, Green no rodó su primera película hasta 1999, cuando contaba con 52 años. Se llamaba Toutes les nuits, una adaptación de Flaubert con interpretaciones estrictamente bressonianas y un poder de fascinación infinito. Su cine es de espíritu barroco, con diálogos situados muy lejos de la realidad y personajes extraídos de otras épocas pero eternamente peterpanescos e incrustados en una actualidad donde las habitaciones se iluminan de noche con pantallas de iPhones en vez de candelas.

Para empezar: Le monde vivant (2003), un cuento de caballeros andantes, ogros y princesas en el que los actores hablan, perdón, declaman mirando directamente a cámara y los leones son interpretados por perros. El adjetivo mágica le queda muy corto y la lucha final contra el monstruo no es superable por ningún CGI.

Hou Hsiao-Hsien

hou_hsiao_hsien

Reverenciado por todos los cineastas asiáticos, Hsiao-Hsien posee una filmografía tan densa, vasta (lleva en activo desde los 80) y bella como sus sinuosos planos secuencia. Primero narrador de los cambios históricos y sociales de la isla, con títulos como A Time to Live, A Time to Die (1985), luego se hizo cronista del quebradizo diálogo entre tradición y modernidad con hipnóticos cuentos como Goodbye South, Goodbye (1996), donde probablemente se encuentre, sin exagerar, la mejor escena de motos de la historia del cine. Sus últimas obras viajan por otros paisajes, como el Japón en homenaje a Ozu de Café Lumière (2003) o el París de El vuelo del globo rojo (2007).

Para empezar: Millennium Mambo (2001), cuento de desamparo emocional en el cambio de milenio, donde seguiremos enamorándonos una y otra vez de la persona equivocada. Su música e imágenes hablan tan claro que no tienes ni que entender los subtítulos para dejarte llevar por un comienzo como este.

Kelly Reichardt

kelly_reichardt

¿Quién es? En 1994, Reichardt llamó la atención de la prensa especializada por River of Grass, su largo de debut. Después, se perdió en el mundo de los cortometrajes y los mediometrajes hasta reaparecer con Old Joy (2006) filme que te sonará, si eres aficionado a la música indie, por el papel protagonista del cantante Will Oldham. Tras darle el papel de su vida a Michelle Williams en Wendy & Lucy (2008, estrenada en España), la cineasta tiene aún pendiente de distribución aquí Meek’s Cutoff, un western minimalista, feminista y muy atípico también con su actriz de cabecera. Avisamos que sus películas apelan más a lo sensorial que a lo narrativo, es decir, que con ellas o te duermes o te mueres del gusto.

Una película: Wendy & Lucy. Wendy es Michelle Williams, parada y varada en un pueblucho de mala muerte, y Lucy su perra, y su única amiga. Si este filme de 80 minutos escasos no te hace llorar a mares, háztelo mirar.

Hong Sang-Soo

hong_san_soo

Ver el cine de Hong es pasar inmediatamente a quererle,  porque su propuesta no puede ser más diáfana y agradable: siempre historias recurrentes sobre gente, amigos, comiendo, fumando y, sobre todo, bebiendo. Bebiendo mucho. Ya sabes cómo son los surcoreanos. Sus tramas sentimentales le emparentan en apariencia con Eric Rohmer o el buen Woody Allen (éste también va a peli por año, pero todas excepcionales), aunque dramedias fractales como Turning Gate (2002) u Oki’s Movie (2010) son otra cosa. El hecho de que sus protas masculinos, siempre condenados a humillarse y dejarse enredar por variaciones de la misma mujer, sean habitualmente escritores, cineastas o críticos de cine le dan una sorna especial a sus apocalipsis sentimentales.

Para empezar: Noche y día (2008), incluida dentro del pack de dvds de Intermedio consagrado al cineasta. Su particularidad es que está ambientada y rodada en París, pero tan metido está el surcoreano en su microcosmos que es casi imposible notarlo.

Philip Ridley

philip_ridley

¿Quién es? La principal fuente de ingresos de este director británico es la escritura de libros para niños. Toda una paradoja, si consideramos que su debut La piel que brilla (1990) es una de las miradas más crueles que jamás se han filmado sobre el mundo de la infancia. Por otra parte, el el cine debería estarle agradecido para siempre por descubrir a Viggo Mortensen, su actor de referencia tanto en este primer largo como en The Passion Of Darkly Noon (1995), una segunda obra que tuvo mucha menos suerte con la crítica. Siempre parsimonioso, Ridley esperó 14 años para rodar una tercera película (Heartless) que todavía no hemos podido ver por aquí pese a las buenas referencias.

Una película: La piel que brilla. Además de un recital dramático a cargo de Mortensen, que se adueña de un papel breve pero intenso, esta historia sobre familias disfuncionales, vecinas vampiresas, accidentes nucleares y ranas que estallan es (ya te lo estarás figurando) tan inclasificable como terrorífica.

Tsai Ming-liang

tsai_ming_liang

¿Quién es? Nacido en Malasia, pero residente en Taiwán, este cineasta confiesa sentirse “un extraño en todas partes”. Quizá por eso su obra pueda recordarte a la de Apichatpong Weerasethakul, por su lujuria visual y su versatilidad, y también por lo evidente que resulta en sus películas que su autor es gay. El primer filme de Ming-liang que tuvo repercusión fuera de Asia fue Goodbye, Dragon Inn, un relato rodado en tiempo real sobre la última sesión de un cine de barrio. El cual, por cierto, podría estar embrujado…

Una película: El sabor de la sandía (2005). Estrenada en España, y distribuída en dvd, debería resultarte fácil hacerte con ella, si es que te interesan los musicales surrealistas sobre amores no correspondidos y cine porno. Cuando acabes de verla, te entrará sed.

Chris Marker

chris_marker

¿Quién es? En este reportaje, estamos procurando fijarnos en directores jóvenes, o cuanto menos con trayectorias de mediana extensión. Entonces, ¿qué hace aquí un cineasta tan viejuno como Marker, si también entró en nuestra lista de abuelos del cine? Sencillo: a juzgar por su carrera, este francés de azarosa vida resulta un chaval comparado con más de un debutante. Siempre interesado por la ciencia-ficción y la alta tecnología, Marker fue uno de los primeros directores en abrirse una cuenta en YouTube (donde estrena cortos como el descacharrante Leila Attacks! o su réquiem por Steve Jobs), experimentó con las imágenes digitales antes que nadie, ha curioseado en Second Life y ha dirigido películas tan imprescindibles como Lejos de Vietnam, Sans Soleil, Junkopia o 2084. Para colmo, lleva desde los comienzos de su carrera haciéndonos creer que es un gato.

Una película: La Jetée (1962). Tan innovadora en su formato (rodada a base de fotos fijas) como en su guión (pregúntale a Terry Gilliam de dónde le vino la idea para 12 monos), resulta una de las mejores películas jamás hechas sobre viajes en el tiempo. Puedes verla completa en YouTube.

http://www.youtube.com/watch?v=s6ou8JU5Z7Q

Tony Gilroy habla por primera vez del “desastre” que fue ‘Rogue One’

'Entré cuando ya había un montaje del director y salí con un crédito de guionista': El cerebro de la saga 'Bourne' afirma haber salvado el spin-off de 'Star Wars' de la ruina.

[Vídeo] Esta versión Lego de ‘Rogue One’ se detiene en el momento justo

Unos bloques de plástico pueden alegrar cualquier cosa: incluso las aventuras de Felicity Jones en el mundo de 'Star Wars'

Los dos finales rechazados de ‘Rogue One’ que no llegamos a ver

Uno de ellos era mucho menos trágico que el elegido, y el otro añadía una escena de acción. ¡Alerta intergaláctica! Se avecinan SPOILERS.

El café que puso nombre al planeta de ‘Rogue One’

Gareth Edwards confiesa: el mundo selvático de Scarif debe su nombre a un camarero duro de oído