Las 50 mejores películas basadas en novelas

¿Cansado de escuchar eso de “el libro estaba mejor”? En este informe encontrarás una biblioteca imprescindible de adaptaciones literarias.

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18 de noviembre de 2011

El silencio de los corderos (1991)

El libro: Thomas Harris se marca una estupenda secuela de su thriller El dragón rojo, cimentando para siempre el fandom de Hannibal Lecter.

La película: Antológico duelo entre Jodie Foster y Anthony Hopkins, quien se llevó el Oscar. Jonathan Demme dirige con estilo y clase.

La gran diferencia: La película no nos muestra la relación entre la agente Starling y su jefe Crawford (Scott Glenn).

La colmena (1982)

El libro: Mediante múltiples puntos de vista (una técnica prestada de John Dos Passos),Camilo José Cela disecciona el Madrid de los años 40.

La película: Mario Camus reúne al ‘Quién es Quién’ de los actores españoles (Victoria Abril, Ana Belén, Paco Rabal, José Sacristán…) para una adaptación minuciosa en la que el autor hace un cameo.

La gran diferencia: La película escatima algunas tramas secundarias, y hace hincapié en un contexto político que la novela no mostró por cosas de la censura.

La carretera (2009)

El libro: Cormac McCarthy se pone postapocalíptico, mostrando el viaje de un niño y su padre por una Tierra devastada.

La película: Dirigida por John Hillcoat, la película es tan gris, tan devastada y tan triste como el rostro de su protagonista Viggo Mortensen. Quien, por cierto, está fantástico.

La gran diferencia: El personaje de Charlize Theron en la película apenas se deja ver en la novela.

Nazarín (1959)

El libro: La historia de un sacerdote que se toma en serio su ministerio sirvió a Don Benito Pérez Galdós para poner en solfa a la Iglesia, y a España en general.

La película: Tratándose de una obra de Don Luis Buñuel, el tono escéptico del original se vuelve puro anticlericalismo. Paco Rabal protagoniza.

La gran diferencia: Buñuel se lleva la historia a México, país en el que se hallaba exiliado, pero sin renunciar a los tambores de Calanda.

El Gatopardo (1963)

El libro: La revolución garibaldina ha llegado a Sicilia, y el príncipe Fabrizio de Salina debe adaptarse a los nuevos tiempos. El autor Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, sabía de lo que hablaba.

La película: Muchos se echaron las manos a la cabeza cuando Luchino Visconti fichó a Burt Lancaster para su adaptación. El actor resultó idóneo para el papel, y el filme se llevó la Palma de Oro.

La gran diferencia: Visconti tuvo que resumir la extensa novela, pero aun así su versión resulta modélica.

Carrie (1976)

El libro: Stephen King debuta como novelista narrándonos la triste historia de una quinceañera telekinética.

La película: Brian De Palma rompe esquemas en el género de terror, ayudado por una Sissy Spacek que se hace con el papel pese a rondar la treintena.

La gran diferencia: King estructuró su novela de forma epistolar, algo que (obviamente) no se nota en la película.

La lengua de las mariposas (1999)

El libro: Siempre apegado a la Galicia rural, Manuel Rivas nos cuenta la labor de un maestro en los días de la República.

La película: Con Fernando Fernán Gómez en su último gran papel, José Luis Cuerda logra un filme entrañable y sin alardes. El final es para llorar.

La gran diferencia: El original es un relato corto, así que Rafael Azcona integró en su trama otros cuentos del libro ¿Qué me quieres, amor?.

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)

El libro: El novelista Ken Kesey, que había sido celador en un psiquiátrico, logró un best sellercon esta novela que escribió (dicen) hasta las cejas de LSD.

La película: El segundo filme de la historia que ganó las cinco categorías mayores de los Oscar, incluyendo el Mejor Actor Principal para un desatado Jack Nicholson.

La gran diferencia: El destino final de la enfermera Ratched (Louise Fletcher, también con Oscar) es menos truculento en la película.

Matar a un ruiseñor (1962)

El libro: La timidísima Harper Lee sólo escribió una novela. Pero qué novela: este cuento autobiográfico e inolvidable sobre su infancia en el Sur Profundo.

La película: Dirigida por Robert Mulligan, y con un catedralicio Gregory Peck en el papel del abogado Atticus Finch, todo un héroe americano.

La gran diferencia: Muchas de las tramas secundarias protagonizadas por niños desaparecieron para hacerle sitio a cierto juicio…

Parque Jurásico (1993)

El libro: Michael Crichton nos convence de que resucitar a los dinosaurios es posible. El problema: que los lagartos gigantes tienen ideas propias y mala leche.

La película: Un blockbuster épico cortesía del rey de los blockbusters épicos: Steven Spielberg.

La gran diferencia: El personaje de Jeff Goldblum es el resultado de la fusión entre dos personajes del libro. Además, falta una subtrama sobre un dinosaurio Procompsognatusfugitivo.

American Psycho (2000)

El libro: Sátira psicosexual y económica a cargo de Bret Easton Ellis y su personaje más logrado, el yuppie psicópata Patrick Bateman.

La película: Christian Bale se gana la inmortalidad matando a todo el que se le pone por delante. Y cuidando mucho su físico.

La gran diferencia: La directora Mary Harron descubrió que algunos nombres de la novela se correspondían con los de verdaderos hombres de negocios, así que tuvo que cambiarlos.

El Padrino (1972)

El libro: Publicado en 1969, este best-seller de mafiosos evitó que la Mafia le partiera las piernas al autor Mario Puzo, agobiado por sus deudas de juego.

La película: Un tal Francis Ford Coppola se hizo famoso gracias a esta adaptación, al igual que otro sujeto llamado Al Pacino.

La gran diferencia: Muchos capítulos del libro quedaron fuera de la adaptación: Coppola y Puzo los reutilizaron como flashbacks en El Padrino II.

El halcón maltés (1939)

El libro: Inigualable thriller que Dashiell Hammet publicó por entregas en la revista Black Mask.

La película: Uno de los mejores filmes jamás rodados, El halcón maltés propulsó las carreras deJohn Huston Humphrey Bogart, además de sentar las bases del cine negro.

La gran diferencia: La homosexualidad de Cairo (Peter Lorre) fue reducida a un mero guiño para evitar problemas con la censura.

Cadena perpetua (1994)

El libro: Rita Hayworth y la redención de Shawshank es el título del relato carcelario que Stephen King incluyó en sus Cuentos de las cuatro estaciones.

La película: Frank Darabont cosechó un monumental fracaso de taquilla… Y un clamoroso éxito de culto gracias al vídeo y la TV por cable. Una pequeña joya.

La gran diferencia: Las escenas de violaciones y palizas son aún más duras en el cuento.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

El libro: Novelón policíaco escrito por Stieg Larsson y publicado en 2005, tras la muerte del autor.

La película: Noomi Rapace se ganó el pasaporte a Hollywood encarnando a la feroz hacker Lisbeth Salander. David Fincher entregará su propia versión esta navidad.

La gran diferencia: Es una adaptación muy fiel, pero incluye escenas de otras novelas de la trilogía en pro de la claridad narrativa.

Doctor Zhivago (1965)

El libro: Tan enciclopédico como corresponde a una novela rusa, el tocho de Boris Pasternaknos describe el mundo de Yuri Zhivago (Omar Sharif), médico y poeta cuya vida cambia para siempre tras la revolución.

La película: El director David Lean se tomó muchas libertades con el texto original para obtener la octava película más taquillera de la historia. Épica.

La gran diferencia: Como hemos indicado, Lean se tomó muchísimas libertades con la novela.

El diario de Bridget Jones (2001)

El libro: El diario ficticio de una inglesa neurótica, escrito por Helen Fielding.

La película: Comedia ligera, ligerísima, con Renée Zellweger poniéndose en la piel y los complejos de Bridget. Colin Firth Hugh Grant ponen el punto romántico

La gran diferencia: Adapta la novela original casi punto por punto, sin grandes cambios.

Valor de ley (2010)

El libro: Publicada por entregas en 1968, la novela de Charles Portis narra la historia de Mattie Ross, una chica de 14 años obsesionada por vengar a su padre.

La película: Un western tan cruel como divertido en el que Matt Damon Jeff Bridges se quitan el sombrero ante la debutante Hailee Steinfield.

La gran diferencia: Resulta tan fiel al libro de Portis como infiel a la adaptación anterior con John Wayne.

La princesa prometida (1987)

El libro: William Goldman, maestro de guionistas, se marcó un bromazo de órdago con este relato de acción aventuras, atribuido a un tal Morgenstern.

La película: Fue un relativo fracaso en su estreno en cines, pero se convirtió de inmediato en un clásico de culto. El propio Goldman firma el guión, y la dirige Rob Reiner.

La gran diferencia: Los juegos metatextuales y el cachondeo a costa del mundillo literario llenan el original, pero brillan por su ausencia en el filme.

Sin novedad en el frente (1930)

El libro: El alemán Erich Maria Remarque volcó su amarga experiencia de la I Guerra Mundial en este novelón.

La película: Una desasosegante película antibélica filmada por Lewis Milestone, que influyó mucho en la forma de representar la guerra en el cine.

La gran diferencia: La novela está escrita en alemán, mientras que el filme (si lo ves en VO) está en inglés.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)

El libro: La tercera aventura de nuestro mago con gafas favorito.

La película: Alfonso Cuarón aporta su creatividad al Universo Potter, ofreciéndonos un panorama mucho más oscuro que el de los dos primeros filmes.

La gran diferencia: La historia de Sirius Black (Gary Oldman) y las anécdotas sobre su pasado golfo en Hogwarts sufren un drástico recorte.

Tenemos que hablar de Kevin (2011)

El libro: Una masacre en un instituto sirve a Lionel Shriver como pretexto para analizar el dolor de una madre. La señora ya sabía que su hijo era un psicópata.

La película: Sin esquivar el horror esencial de la historia, este filme de Lynne Ramsay se beneficia de la presencia de Tilda Swinton, siempre angulosa.

La gran diferencia: Como en otras ocasiones, la novela está escrita de forma epistolar, mientras que en la peli nadie escribe una carta.

Aullidos (1981)

El libro: Una novela pulp sobre hombres-lobo escrita por Gary Brandner.

La película: Mientras su colega John Landis se obstinaba por hacernos reír con Un hombre lobo americano en Londres, Joe Dante se apuntaba al terror sin complejos, pero también con mucha ironía (peluda).

La gran diferencia: La sección ambientada en el campamento no aparece en la novela.

Brokeback Mountain (2005)

El libro: En realidad, se trata de un relato breve firmado por Annie Proulx, incluido por primera vez en su libro Close Range.

La película: Prepara los pañuelos y el helado de chocolate, porque la historia de amor prohibido y montañés entre Jake Gyllenhaal Heath Ledger es de las que duelen.

La gran diferencia: “Soy la primera escritora de EE UU cuyo libro pasa a la pantalla sin cambios”, declaró Proulx tras el estreno.

Hijos de los hombres (2006)

El libro: La autora de novelas policíacas P. D. James se da un respiro en forma de relato de ciencia-ficción distópica.

La película: Clive Owen trata de proteger a la única mujer fértil de un mundo en el que no nacen niños desde hace 25 años. Tras la cámara, de nuevo, Alfonso Cuarón.

La gran diferencia: El libro tiene un marcado trasfondo religioso, apenas insinuado en la película.

Babe, el cerdito valiente (1995)

El libro: Dick King-Smith, autor aficionado a los animales parlantes, nos presentó a un cochinillo empeñado en convertirse en pastor.

La película: Muy mona (pero no demasiado), y agraciada con unos efectos especiales que nos convencen de que los animales hablan.

La gran diferencia: El filme es básicamente idéntico a la novela, lo cual no es poco logro.

Cadenas rotas (1946)

El libro: Grandes esperanzas, el monumental novelón de Charles Dickens sobre el huérfano Pip, ha sido adaptado más de 250 veces al cine, la TV y otros medios.

La película: Pese a tal multitud de versiones, la adaptación de David Lean (que ganó dos Oscar) sigue siendo la mejor.

La gran diferencia: El filme de Lean suaviza el final, eludiendo una muerte trágica

Blade Runner (1982)

El libro: Con un título tan sencillito como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, no podía tratarse sino de una obra de Philip K. Dick, patriarca de la ciencia-ficción filosófica y chalada.

La película: La novelita de Dick se convierte en una épica futurista por obra y gracia de Ridley Scott. Fue un enorme fracaso de taquilla, y al prota Harrison Ford le siguen rechinando los dientes cuando se la recuerdan.

La gran diferencia: El filme y la novela divergen en multitud de puntos, uno de los cuales es que, en el libro, el cazador de clones protagonista está casado.

El Señor de los anillos (2001-2003)

El libro: El catedrático de Oxford J. R. R. Tolkien mataba los ratos perdidos escribiendo historias de fantasía. Las cuales acabaron formando una novela extensísima, cuya adaptación al cine se suponía imposible.

La película: El neozelandés Peter Jackson demostró que hacer un filme sobre la Tierra Media, sus guerras y sus cosas era posible.

La gran diferencia: Además de darle mayor relieve a los personajes femeninos, Jackson ordenó cronológicamente la historia.

Drácula (1931)

El libro: Un tal Bram Stoker nos presenta al vampiro más famoso de todos los tiempos.

La película: Una de las mejores versiones del chupasangres, con Bela Lugosi vistiendo la capa y Tod Browning poniendo la cámara.

La gran diferencia: En el libro, los protagonistas viajan por Europa persiguiendo a Drácula. En la película, no salen de Inglaterra.

La lista de Schindler (1993)

El libro: El arca de Schindler, de Thomas Keneally, nos contó la historia de un industrial nazi que acabó salvando a 1.200 judíos de las cámaras de gas.

La película: Steven Spielberg exorcizó sus fantasmas personales sobre el Holocausto haciendo llorar a medio mundo.

La gran diferencia: El cambio de título.

El almuerzo desnudo (1997)

El libro: William S. Burroughs, puesto de heroína hasta las cejas, escribió este potaje de perversiones a modo de venganza contra la humanidad. Si lo lees, prepara una bolsa para vomitar.

La película: Está claro que sólo David Cronenberg podía atreverse a poner en imágenes un libro así. Con la bendición del autor, además.

La gran diferencia: Cronenberg optó por una rara pirueta, desdeñando una adaptación al uso (lo cual era, además de imposible, probablemente ilegal) en favor de un relato metatextual sobre cómo, y por qué, Burroughs escribió su libro.

La insoportable levedad del ser (1988)

El libro: Milan Kundera consiguió un improbable best seller con este tocho lleno de divagaciones filosóficas.

La película: El director Philip Kaufman y el siempre enorme Daniel Day-Lewis mezclan el sexo con la política, y ambos con la Primavera de Praga.

La gran diferencia: El libro está ambientado en Checoslovaquia, pero la película se rodó en Paris. Cosas de la Guerra Fría.

El Imperio del Sol (1987)

El libro: ¿Por qué J. G. Ballard escribía unas novelas tan crueles y morbosas? Puede que su infancia en un campo de prisioneros japonés tuviese algo que ver…

La película: Spielberg afirma que esta es una de sus mejores obras. Por lo pronto, fue la que puso a un jovencísimo Christian Bale en el punto de mira.

La gran diferencia: Spielberg usó el relato autobiográfico de Ballard como punto de partida para su película, pero no se paró en mientes a la hora de alterarlo

Los santos inocentes (1984)

El libro: El muy adaptado al cine Miguel Delibes nos deprime describiendo la miseria de los campesinos extremeños en los años 60.

La película: Mario Camus nos deprime todavía más, extrayendo interpretaciones gloriosas dePaco Rabal, Alfredo Landa, Juan Diego Agustín González.

La gran diferencia: Los interludios (en forma de flash-forwards) que nos explican el destino de los personajes tras los hechos de la novela.

El Señor de las moscas (1963)

El libro: William Golding consideraba al ser humano como poco más que una bestia. Y, para probarlo, escribió esta novela sobre ‘adorables’ colegiales británicos en una isla desierta.

La película: Dirigida por el legendario hombre de teatro Peter Brook, y candidata a la Palma de Oro en Cannes.

La gran diferencia: La película es mucho menos violenta que el libro. Y, además, la cabeza de cerdo no habla.

El Club de la Lucha (1999)

El libro: Protagonizada por un señor con insomnio, esta es la obra más popular de Chuck Palahniuk.

La película: David Fincher, Brad Pitt Edward Norton hacen historia, y se ganan unas cuantas paletadas de respeto crítico. La película fue masacrada por la prensa tras su estreno, por cierto.

La gran diferencia: Fincher normaliza, en lo posible, el desbarajuste de flashbacks y líneas argumentales de la novela. Conservando, eso sí, su capacidad perturbadora.

Chacal (1973)

El libro: El autor de best-sellers Frederick Forsyth triunfó a lo grande con esta novela sobre un complot para asesinar al presidente francés De Gaulle.

La película: Edward Fox interpreta al hitman que da título al libro en este clásico filme de espías y asesinos.

La gran diferencia: El libro está dividido en tres partes. La película, no.

La heredera (1949)

El libro: Tratándose de una obra de Henry James, es normal que la novela Washington Square esté llena de conflictos paternofiliales y finas disecciones psicológicas.

La película: Ágil, entretenida y respetuosa con la trama original, se beneficia de los talentos de Olivia DeHavilland Montgomery Clift.

La gran diferencia: La película está más basada en la adaptación teatral del libro (firmada por el propio James) que en la propia novela.

Expiación (2007)

El libro: De la pluma de Ian McEwan nos llega esta tragedia sobre amantes separados por la guerra. Y por otras cosas…

La película: El buen ojo técnico del director Joe Wright salva a este filme de convertirse en otro drama de época más. Las interpretaciones de Keira Knightley James McAvoy contribuyen no poco al triunfo.

La gran diferencia: La novela está dividida en cuatro partes, pero la película opta por una narración más lineal.

El sueño eterno (1946)

El libro: No es sólo una de las mejores novelas de Raymond Chandler, sino también el debut de su personaje estrella Philip Marlowe.

La película: Howard Hawks dirige, Humphrey Bogart Lauren Bacall protagonizan. No se puede pedir más… O sí: una guionista como Leigh Brackett (El Imperio contraataca).

La gran diferencia: Algunos diálogos fueron añadidos para aprovechar la química entre ‘Bogey’ y Bacall, que ya eran pareja en la realidad.

Cuenta conmigo (1986)

El libro: Otro de los Cuentos de las cuatro estaciones de Stephen King, esta vez centrado en un grupo de chavales que buscan un cadáver.

La película: Rob Reiner (La princesa prometida) se marca una versión casi perfecta conRiver Phoenix Corey Feldman como protagonistas.

La gran diferencia: La acción fue trasladada de Maine (la tierra natal de King) a Oregón.

Apocalypse Now (1979)

El libro: El escritor Joseph Conrad puso a caldo a los colonizadores europeos del Congo en su novela El corazón de las tinieblas.

La película: Tan megalómano y desaforado como el personaje de Marlon Brando, Francis Ford Coppola no hizo una película sobre la guerra de Vietnam: montó un pequeño Vietnam en forma de rodaje apocalíptico.

La gran diferencia: La historia original se desarrolla en el siglo XIX y en África. Echa cuentas…

Lo que queda del día (1993)

El libro: Kazuo Ishiguro resume un buen trozo de historia reciente del Reino Unido bajo la apariencia de una novela sobre un mayordomo.

La película: Tan suntuoso como corresponde a un trabajo de James Ivory, el filme fue nominado a ocho Oscar. Los fans de Emma Thompson Anthony Hopkins lo revisan con asiduidad.

La gran diferencia: En la película, el protagonista es entrañable. En la novela, es un grandísimo cretino.

Trainspotting (1996)

El libro: La primera (y mejor) novela del escocés Irvine Welsh, rememorando sus días de yonqui en Edimburgo.

La película: Danny Boyle revalida su apodo de ‘el Tarantino británico’ y convierte a Ewan McGregor en estrella internacional.

La gran diferencia: La película unifica las mil y un subtramas de la novela, eliminando a muchos personajes.

Inocencia interrumpida (1999)

El libro: La autora Susanna Kaysen fue internada en un hospital psiquiátrico a finales de los 60. Esta es su historia.

La película: Angelina Jolie se llevó un Oscar, y Winona Ryder tuvo aquí su último gran papel protagonista.

La gran diferencia: Al final de la novela, las dos heroínas no se fugan juntas.

La edad de la inocencia (1993)

El libro: La gran Edith Warthon sacude un monumental sopapo a la alta sociedad de Nueva York a través de la historia de un amor adúltero.

La película: El gran Martin Scorsese consigue un suntuoso, desbordante drama de época con Daniel Day-Lewis, Michelle Pfeiffer Winona Ryder (sí, otra vez ella). El autor de Taxi Driver la considera “su película más violenta”. Y sin pistolas.

La gran diferencia: Algunos personajes secundarios desaparecen en la adaptación.

El truco final (El prestigio) (2006)

El libro: Christopher Priest nos confunde y fascina con la historia del odio entre dos ilusionistas.

La película: Christopher Nolan demostró que lo suyo iba más allá de la pirotecnia escénica poniendo a Hugh Jackman Christian Bale al límite de sus capacidades. Para colmo, el secundario David Bowie consigue la mejor interpretación de su vida.

La gran diferencia: Una subtrama sobre el espiritismo y algunos trucos argumentales no pasaron a la pantalla. Pese a todo, Christopher Priest se deshizo en elogios hacia le filme.

El resplandor (1980)

El libro: Un escritor frustrado se vuelve tarumba en un hotel desierto. Stephen King (sí, otra vez él) no estaba en su mejor momento cuando escribió este libro, ¿se nota?

La película: King la detestó, pero sigue siendo valorada como una de las mejores obras deStanley Kubrick. Jack Nicholson sigue dándonos pesadillas, pese a los años.

La gran diferencia: Por problemas de presupuesto, un zoo en miniatura dentro del hotel se transformó en un laberinto.

No es país para viejos (2007)

El libro: Un trapicheo con drogas sale mal, un cazador encuentra un montón de dinero yCormac McCarthy se apunta una de sus mejores novelas. Que ya es decir.

La película: Los hermanos Coen convierten a Javier Bardem en asesino psicópata con pelazo, y con Oscar.

La gran diferencia: Los Coen siguen al dedillo el argumento original, pero se las apañan para difuminar sus moralejas en favor de su usual meditación sobre la estupidez humana.

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