‘Érase una vez en Hollywood’: Lo que Tarantino no te ha contado de la ‘familia Manson’

Desde los contactos del gurú con el mundo del rock a sus teorías apocalípticas: estos son los datos sobre el gurú que ha omitido el filme.

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28 de agosto de 2019

¿Qué sería de un filme de Quentin Tarantino sin polémicas? Pues, aparte de la calidad de la película en sí, poca cosa, y Érase una vez en Hollywood lo demuestra. Tras las quejas de la familia y amigos de Bruce Leeahora ha sido el músico y cineasta Boots Riley (Sorry to Bother You) el que ha arremetido contra la cinta acusándola de omitir un dato crucial sobre Charles Manson y su secta.

“La familia Manson eran supremacistas blancos que querían empezar una guerra racial con la meta de matar gente negra”, señala Riley en Twitter. Y prosigue: “No eran ‘hippies’ lanzando críticas izquierdistas a los medios. Eran ultraderechistas”. Algo que, concluye el mensaje, “le da la vuelta a la alegoría de Tarantino”.

En declaraciones a IndieWire, Riley ha matizado su mensaje, señalando que le gusta la película (y el cine de Tarantino, en general), pero que considera una omisión grave la ausencia de este detalle.

¿Dice la verdad Boots Riley? Pues sí. Y, tirando del hilo de sus declaraciones, podemos sacar a relucir otros aspectos de la ‘familia Manson’ que no aparecen en Érase una vez en Hollywood y que nos hubieran hecho ver al siniestro gurú (Damon Herriman, que repite papel en Mindhunter) y a su ‘familia’ de otra manera. Enumeramos algunos de ellos.

La ‘familia Manson’ era un culto racista

La copiosa literatura mansonológica (en la que llegó a terciar hasta Truman Capote) no se ha aclarado sobre el motivo del asesinato de Sharon Tate y sus amigos. Pero lo que sí está más o menos claro es la desquiciada teoría con la que el gurú mantenía en vereda a su secta.

A partir de su interpretación de ciertas canciones de The Beatles (especialmente de Helter Skelter, contenida en el ‘álbum blanco’ de 1968), Manson auguraba un futuro en el que los afroamericanos se alzarían en armas debido a la frustración por no poder acostarse con mujeres blancas. La subsiguiente guerra entre razas arrasaría EE UU, permitiendo que la ‘familia Manson’ tomase el poder tras haberse guarecido de la misma en una ciudad subterránea. Según el gurú, dicho refugio estaba localizado bajo el Valle de la Muerte, en el desierto de Mojave.

Por si no bastara con esta predicción, es cierto que tanto Manson como su secta tuvieron relaciones con los Ángeles del Infierno (por entonces, mirados con simpatía por la contracultura) y, ya entre rejas, con la Hermandad Aria, una importante banda neonazi de presidiarios. Pero unas cuantas ideas apocalípticas no bastan para explicar el vórtice de mal rollo generado en torno al gurú.

Manson era un músico frustrado

Si apartamos a un lado las profecías de Manson, buena parte de sus atrocidades se explican por un motivo mucho más prosaico: su resentimiento por no haberse convertido en estrella del rock. 

En su única aparición en Érase una vez en Hollywood, el gurú se pasa por el chalet de Cielo Drive (futuro escenario de los asesinatos) preguntando por un tal “Terry”. Se trata de Terry Melcher, hijo de Doris Day y productor musical que trabajó con The Mamas and The Papas, The Byrds y otros importantes grupos angelinos de la época.

El resentimiento de Manson hacia Melcher, que había participado en las sesiones de grabación de un álbum inédito (publicado en 1970 con el título de Lie: The Love and Terror Cult), habría sido uno de los motivos por los que el líder de la ‘familia’ envió a sus secuaces para armar una masacre en su antigua casa.

Manson era una figura conocida en Hollywood

Pero la verdadera clave de la relación entre Manson y el mundillo musical de Los Ángeles está en The Beach Boys. Tras un encuentro fortuito con algunas chicas de la ‘familia’, Dennis Wilson (el miembro más bandarra del grupo, que ya es decir) consintió que los miembros de la secta se instalaran en su casa.

De esta manera, Charles Manson y su grupo pudieron codearse con músicos como Neil Young mientras Wilson cantaba sus alabanzas en entrevistas donde le llamaba “el mago” y auguraba su ascenso al estrellato. Pero esta situación no podía durar: tras gastarse miles de dólares teniéndoles a mesa y mantel, el músico se hartó de su parasitismo y les expulsó. Si bien esto resulta comprensible, Dennis Wilson rizó el rizo apropiándose de un tema de Manson (Cease to Exist, rebautizada Never Learn Not To Love) y firmándolo con su nombre.

La furia de Manson por el fracaso de su carrera musical ha sido tomada como una posible explicación para los asesinatos. Y Tarantino ha reconocido esto, de forma muy sutil, presentándonos a las chicas de la ‘familia’ cantando una de sus canciones (Always Is Always Forever) en su primera aparición en el filme.

Los miembros de la ‘familia’ no solo eran verdugos: también eran víctimas

Un vistazo a la biografía de Charles Manson revela que esta sigue un perfil común a muchos criminales célebres: nacimiento en una familia disfuncional, ingreso temprano en reformatorios infernales (donde fue violado repetidas veces, y donde él violó también a otros chicos) y posterior carrera como delincuente habitual antes de convertirse en gurú. Pero también revela que una de sus especialidades delictivas era el proxenetismo, algo que explica bastantes cosas sobre la ‘familia’ y su relación con el famoseo de Hollywood.

Porque, a fin de obtener los favores de Dennis Wilson, Terry Melcher y otras celebridades, a Manson le venía muy bien contar con un grupo de seguidoras jóvenes y hechizadas por su carisma. Máxime si dichas chicas venían también en su mayoría de familias rotas, y si la permisividad sexual de los 60 le permitía ofrecerlas (es decir, prostituirlas) a los personajes que quería convencer para que le lanzasen como cantautor.

Por si esto no fuera suficiente, hay otros detalles que rodean a la secta de Manson con un aura todavía más siniestra. Por ejemplo, la figura de Clem Grogan: este personaje, al que tal vez recuerdes apaleado por Brad Pitt durante la escena del Rancho Spahn, era en realidad un joven con problemas mentales que trabajaba como empleado del rancho y al que la ‘familia’ mantenía bajo control suministrándole drogas. También ha sido el único miembro del culto que ha salido de la cárcel en libertad condicional.

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