El amor no tiene edad: 12 parejas de cine con muchos años de diferencia

Dos décadas de diferencia (o más) no son nada para algunas relaciones.

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02 de agosto de 2011

En el cine, como bien sabemos, lo habitual son las historias de amor entre chicos jóvenes y guapos y chicas jóvenes y guapas. Pero siempre hay excepciones para todo, y (como verás en este informe) el de Cate Blanchett y Rooney Mara en Carol no es el único amor entre personas de edad dispar que hemos visto en la gran pantalla. Ni tampoco el más extremo, porque entre las 12 parejas que hemos seleccionado hay  varias historias realmente chocantes y una que bordea lo siniestro. Sigue leyendo, y verás que en el celuloide el amor, y a veces el sexo, no tienen edad.

Tener y no tener (Howard Hawks, 1944)

Ella: Lauren Bacall (19 años)

Él: Humphrey Bogart (45 años)

Ella era una actriz incipiente que falsificaba sus documentos de identidad para poder presentarse a los cástings. Él, un actor ‘de carácter’ que había roto con su imagen de villano (véase El bosque petrificado) para convertirse en el arquetipo del tipo duro pero sensible. Howard Hawks ofició sus nupcias de cine en una historia de guerra y espionaje, y el romance cristalizó también fuera de la pantalla. Dos años más tarde, ‘Bogey’ y Lauren coincidieron de nuevo con Hawks en El sueño eterno, una película de esas en las que la tensión sexual (y romántica: la pareja permaneció unida hasta la muerte de él en 1955) adquiere proporciones incendiarias. 

Lolita (Stanley Kubrick, 1962)

Ella: Sue Lyon (19 años)

Él: James Mason (53 años)

En la novela original de Vladimir Nabokov, la ‘nínfula’ por cuyos encantos cae rendido el profesor Humbert Humbert tiene 12 años. Si Kubrick hubiese escogido a una actriz de esa edad para su adaptación, los censores hubiesen prohibido la película en medio mundo, así que decidió ser práctico y quedarse con Sue Lyon, cuya figura poco desarrollada le permitía pasar por una cría aunque bordease la veintena. Como no podía ser de otra manera tratándose del genio del Bronx, la jugada salió perfecta: ella es una niñata insoportable, él es un pedófilo ególatra, y (como en el libro) nunca está claro cuál de los dos es el más cruel con el otro. El siempre verduscón Adrian Lyne trató de repetir estratagema en 1997 con Jeremy Irons y la dieciochoañera Dominique Swain.

My Fair Lady (George Cukor, 1964)

Ella: Audrey Hepburn (35 años)

Él: Rex Harrison (64 años)

“Al amor intergeneracional por la fonética”: ese podría ser el lema de este clásico musical, con el madurito Harrison pugnando por inculcar el Queen’s accent en la cabecita loca de una Hepburn florista y gamberra. Todo ello, claro está, con romántico resultado. Recordemos que, aunque la actriz hubiese superado el ecuador de los 30 en la vida real, su personaje en la película (basada en la obra Pigmalión de Bernard Shaw) era apenas una adolescente. Y para colmo, cuando un galán más joven (Jeremy Brett) se cruza en su camino para cantarle In the Street where You Live, ella le deja plantado…

Harold y Maude (Hal Ashby, 1971)

Ella: Ruth Gordon (76 años)

Él: Bud Cort (23 años)

Cuando un señor de edad avanzada se lía con una jovencita, lo ‘normal’ es que sus colegas le aclamen como un triunfador. Cuando se da el caso opuesto, el pitorreo de la sociedad es casi instantáneo. Calculemos, pues, el valor mostrado por el director de Shampoo poniendo en escena esta historia fascinante, protagonizada por un niño pijo y una señora con mucha vida a cuestas. No contenta con resultar una de las obras más fascinantes del ‘Nuevo Hollywood’ (la generación de Scorsese, Coppola y compañía), Harold y Maude era también la película favorita de Cameron Diaz en Algo pasa con Mary. Y, como dice el refrán, algo tendrá el agua cuando los hermanos Farrelly la bendicen.

Primavera en otoño (C. Eastwood, 1973)

Ella: Kay Lenz (20 años)

Él: William Holden (65 años)

Dada su hiperactiva historia sentimental, uno diría que el gran Clint tenía vocación de viejo verde desde jovencito. Tal vez prediciendo su propio futuro (su actual esposa, la periodista Dina Ruiz, tiene 35 años menos que él), el actor y director dedicó su tercer largometraje a la historia de amor entre una hippie de buen corazón y el protagonista de Picnic, por entonces ya un caballero maduro y cuajado. Pero ojo: la razón de que ella se enamore de él es que, a diferencia de los chicos de su edad, Holden no está obsesionado por el sexo. Este Eastwood y sus cosas…

Manhattan (Woody Allen, 1979)

Ella: Mariel Hemngway (17 años)

Él: Woody Allen (44 años)

Si Clint Eastwood bordeó el límite de lo profético en Primavera en otoño, el genio de Manhattan lo cruzó varias veces en esta película, su segunda obra maestra. No es sólo Woody, en uno de esos papeles suyos casi as himself, viva un apasionado romance con una menor de edad (y que, para colmo, jamás había besado a un chico en la vida real) sino que dicha historia acaba costándole prácticamente todo aquello que le importa, incluída una relación con una mujer de su edad (Diane Keaton, cómo no) junto a la cual podría haber sido feliz. Dos décadas más tarde llegarían Soon Yi, los dimes y diretes con Mia Farrow y el exilio oficioso de EE UU.

Class (L. J. Carlino, 1983)

Ella: Jacqueline Bisset (39 años)

Él: Andrew McCarthy (21 años)

Con lo revueltas que estaban las aguas (y las entrepiernas) en el cine teen de los 80, es natural que uno de sus exponentes ocupe un lugar en este informe. Y qué lugar, porque estamos hablando del encuentro sexual entre un estudiante de internado pijo (el futuro galán de Molly Ringwald en La chica de rosa) y la madre de su mejor amigo (Rob Lowe), encarnada esta por la sex symbol setentera Jacqueline Bissett. El resultado, divertidísimo, está más cerca de las derivas prostibularias de Risky Business que del romanticismo de John Hughes. Señalemos que John Cusack, por entonces un pipiolo, debutó como actor en este filme, aunque sin llegar a tocar pelo.

Tierno verano de lujurias y azoteas (J. Chávarri, 1993)

Ella: Marisa Paredes (47 años)

Él: Gabino Diego (27 años)

Como el Hollywood de mediados de los 80 era un poco puritano de más, nuestro siguiente epígrafe nos lleva a la españa de los primeros 90. En concreto, a un achicharrante agosto madrileño en el que Gabino Diego (aquí, descendiente de ‘niños de la guerra’ recién llegado a España) se enfrenta a todo un Imanol Arias por el amor de su prima la Paredes. Libre por una vez del eterno levantapibas Jorge Sanz, Gabino se convertirá en escritor de -presuntas- autobiografías eróticas para así llevarse al huerto a su madura amada.

Otoño en Nueva York (Joan Chen, 2000)

Ella: Winona Ryder (30 años)

Él: Richard Gere (54 años)

Ser tan bella como talentosa (en lo dramático) no libró a Joan Chen de firmar un clamoroso bodrio en su debut como directora. Pero a nosotros Otoño en Nueva York nos viene de perlas para este informe: no sólo porque Richard Gere, todo él ego para variar, resulte involuntariamente patético en su romance otoñal con una joven enferma de cáncer, sino también como ejemplo perfecto de lo empalagoso que puede resultar un amor entre generaciones si el director (o directora, en este caso) no tiene buen ojo para los detalles agridulces.

Ghost World (Terry Zwigoff, 2001)

Ella: Thora Birch (19 años)

Él: Steve Buscemi (44 años)

Triste cosa, eso de ser la friki del pueblo. Mientras tu mejor amiga (Scarlett Johansson) se lleva a Brad Renfro a la cama, tú te tienes que conformar con tu soledad y tus neuras… Hasta que un poco de pasión, y un mucho de compasión, te hacen acabar entre los brazos del hombre más feo y simpático de Hollywood, encarnando aquí a un cuarentón con la mentalidad de un adolescente. Como no podía ser de otra manera, tratándose de un guión de Daniel Clowes, dicha relación sólo traerá desgracias a ambas partes. Desgracias muy graciosas, eso sí.

Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003)


Ella: Scarlett Johansson (19 años)

Él: Bill Murray (53 años)

Dicen que ellas maduran mucho antes que los chicos. Y debe ser cierto, porque la serenidad mostrada por la Johansson en sus devaneos con Bill Murray nos hace olvidar que aún no había cumplido los 20 cuando rodó esta película. La hija predilecta del gran Francis levantó acta de una relación que resulta elusiva y enigmática hasta el último plano, salvo cuando el hombre de Atrapado en el tiempo se arranca con una de Roxy Music en un karaoke. Habiendo visto el pompis de Scarlett (que la Coppola nos planta en el primer plano del filme, como si tal cosa) es fácil imaginar por qué él desafina tanto.

Elegy (Isabel Coixet, 2008)

Ella: Penélope Cruz (34 años)

Él: Ben Kingsley (65 años)

Con la edad de la jubilación más que cumplida y la pitopausia perfilándose amenazante en su futuro, un erudito (Kingsley) decide bifurcar drásticamente su vida sexual y sentimental. Es decir, que parte a la búsqueda de una señora madura con la que casarse, y de una jovenzuela que le ofrezca desahogos puntuales. ¿Cuál es el problema? Que ambas mujeres resultan ser una sola, y con las curvas de Pe por añadidura. Y, como esto es una adaptación de Philip Roth con la siempre agónica Coixet a los mandos, la historia culmina trágicamente.

Mi nombre es Harvey Milk (Gus Van Sant, 2008)

Él: James Franco (30 años)

Él: Sean Penn (48 años)

A veces, el amor puede cambiarte la vida. Sin ir más lejos, sólo hace falta un cruce de miradas en el metro para que un gris oficinista de Wall Street salga a zancadas del armario, se mude a San Francisco junto a su recién estrenado (y jovencísimo) novio y acabe convirtiéndose en el primer político declaradamente gay de EE UU. Sometido voluntariamente a los estilemas de Hollywood, Van Sant renunció momentáneamente a su afición por los jovencitos de moral distraída (a los que el auténtico Harvey Milk era, dicen, muy adicto), pero no a su militancia: todos los morreos entre el maduro Penn y el chavalín Franco son rigurosamente reales, y con lengua.

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