El cine social de la A a la Z

Wild Rose de Tom Harper está basada en dos ideas: la música y la clase social. Y en plena crisis de la lucha de clases es un buen momento para repasar el abecedario del género. 

Por
13 de julio de 2019

Jessie Buckley, que la acabamos de ver en Chernobyl, está estupenda como una joven de 23 años que acaba de salir de la cárcel, que tiene dos hijos y que además quiere salir de Glasgow como sea para convertirse en cantante de country. Pero claro, la letra pequeña de este sueño es una losa: o familia o estrellato. 

En muchísimos hogares de clase baja, en muchísimas conciencias y parejas de talante obrero se habrá dado cientos de vueltas alrededor de esta disyuntiva: o perseguimos nuestros sueños o nos quedamos. O huimos o nos resignamos. Huir significa crecer, alimentarse de experiencias y subir un escalón de comodidad en el sistema. Resignarse es quedarse y luchar para intentar llevar una vida digna como escalafón de las clases sociales. La primera es la más egoísta pero si sale bien…  La segunda es la opción responsable, pero claro, ¿quién da valor hoy al esfuerzo de clase obrera? 

Entre Ha nacido una estrella y Rocky (la última gran película del realismo italiano según el periodista cultural Manuel Ligero) Wild Rose pasea por varios géneros tocando profundamente lo social, que es un género agotado porque ya nadie cree en la lucha de clases. Es una lucha agotada por el envenenamiento que desde los 70 ha consumido a los miembros de la sociedad, el individualismo les ha empujado a creer que estar en una clase o en otra es consecuencia de su esfuerzo, su actitud o su astucia para sobrevivir. Ya no hay conciencia y de hecho, por eso Ken Loach ha hecho dos películas después de la que iba a ser la última…

Por eso es un buen momento para repasar el cine social a través de su abecedario:

A DE ‘AMÉRICA, AMÉRICA’

Empezar el abecedario por la epopeya de Elia Kazan puede ser arriesgado. Este director de origen griego cuyo padre era vendedor de alfombras acabó convirtiéndose en un chivato durante la caza de brujas. Pero al final prevalece el arte por encima las circunstancias personales, aunque sea maravilloso que a veces ambas confluyan… America, america es una película imprescindible para entender lo que significa sobrevivir siendo más pobre que una rata y la necesidad de emprender caminos soñados, en este caso a EE.UU. sin tener absolutamente ninguna garantía de éxito. 

B DE BICICLETA

Quizá el elemento más importante del cine social. Tenemos Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica como la obra culmen del realismo italiano y su retrato de las clases más pobres o tenemos El niño de la bicicleta de los hermanos Dardenne, sobre un niño que en circunstancias precarias se obsesiona con buscar a su padre tras huír del hogar de acogida. Y esto nos lleva al gran dilema de Wild Rose, por cierto. Pero sin desviarnos del tema: la bicicleta. Un vehículo, que aunque ahora usen los modernos oficinistas de las grandes ciudades o emprendedores de mochilas ligeras, siempre será un símbolo del carácter humilde de clase. 

C DE CHAPLIN

En la A hemos hablado de Kazan y su triste destino como el chivato de Mccarthy… Pues Charlie Chaplin fue uno de esos grandes genios que tuvo que huir de Hollywood por comunista. Entre sus clásicos encontramos varios títulos donde hay claras influencias de izquierdas y fuertes reivindicaciones de clase. Tiempos Modernos, sobre el inhumano trabajo que significó la industrialización y su producción en cadena tras la Gran Depresión, es quizá su obra cumbre dentro de este género. 

D DE DADINHO

Dadinho es el niño que sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro. El personaje con más carisma de Ciudad De Dios, una película sobre las favelas en Brasil, quizá la mejor. ¿Es la criminalidad una consecuencia de las pocas oportunidades de los barrios más excluidos? Sí, una de ellas. Que no os engañen cuando digan que en vez de consecuencia es motivo. 

E de ELLIOT, BILLY

Uno de los mayores fenómenos cinematográficos convertidos en fenómenos de Broadway. Y su historia está ambientada en la heroica huelga que enfrentó a los mineros de Inglaterra con Tacher. Y entre toda esta cruenta lucha hubo un niño que quería bailar y se llamaba Billy Elliot. Esta película es bellísima y una de las razones es porque retrata la a la clase obrera como heróica, como un estrato social del que uno se enorgullecería de pertenecer y no de escapar. 

F de FERNANDO LÉON DE ARANOA

Qué no se nos olvide el cine patrio que, por su puesto, debe estar en este abecedario. No es el mejor director de nuestro país, ni siquiera el que mejores películas con tintes sociales a hecho, otro Fernando, Fernando Fernán Gómez, es infinitamente mucho más genial… Y sin embargo, Los lunes al sol o Barrio son cintas icónicas del género. El paro nunca se explicó tan bien como lo hace Santa en el bar de su amigo. Y la adolescencia sin recursos retratada en una imagen poderosísima, la de una lancha motora aparcada en mitad de un barrio de Madrid. 

G DE GAZ

Poco que decir de Gaz, salvo que es uno de los personajes más canallas y más maravillosos del cine social de los últimos cien años. 

H DE ‘HOY EMPIEZA TODO’

Posiblemente una de las películas más emotivas de la historia. Lo del nudo en la garganta lo podría perfectamente haber inventado Tavernier con esta película sobre el director de una escuela infantil en un barrio marginal donde el 30% de la población está en paro debido a la crisis minera. Si véis esta película y no os emocionais debéis ir urgente al psicólogo o pedir un alma por Amazon. 

I DE ‘ITALIANO PARA PRINCIPIANTES’

El Dogma 95 fundado por Von Trier y varios colegas más, entre ellos, Lone Scherfig, nos brindó su cara amable con esta cinta de historias cruzadas, romances y crítica social. Una película simpática que sigue siéndolo 19 años después de su estreno y donde el joven sacerdote Andreas pasa las de Caín para aguantarse las ganas de desatar su pasión.

J DE JOHNNY

Y Johnny de Johnny cogió su fusil. El primer adjetivo para esta película que lleva al espectador al borde del suicidio es antibelicista. Pero es imposible (y no debemos) pasar por alto las fuertes críticas hacia el Estado americano cuando, después de dar su vida por su país un soldado llega a casa y no tiene absolutamente ninguna garantía o ayuda para empezar de cero (robados ya los más importantes años de su vida) o seguir adelante. 

K DE KEN LOACH

Si pudiéramos cambiar el orden de las letras de este abecedario la ‘K’ de Ken Loach debería ser la primera letra. Loach es el gran artífice del cine social o del cine de lucha de clases en Reino Unido y en el mundo, qué diablos. Nadie le ha dedicado tanto esfuerzo como él a reivindicar una lucha, la de clases, y a retratar a un estrato social, el obrero. Nadie ha sido tan directo, tan tierno, tan divertido, tan ingenioso, tan violento como él. Loach es necesario, el resto de directores que han tocado este género son, claro, contingentes. 

Y Loach no se entiende sin sus películas así que necesita otra letra.

L DE ‘LADYBIRD, LADYBIRD’

Una de sus películas más crudas, la de una mujer que se enfrenta al sistema teniendo hijos. Siete en total de los cuales solo le dejan criar a dos. Un terrible drama hecho por Ken Loach para encoger estómagos. Sin embargo, y vista desde la ventajosa perspectiva del tiempo, LadyBird es una película fallida ya que de lo terrible que es, uno no puede hacer otra cosa que rechazar la clase a la que pertenece Maggie, la mujer protagonista. Además Loach comete el error de retratar a los vecinos, también de clase obrera, como temibles, mentirosos y racistas. Así es imposible ayudar a mejorar la imagen de clase que impuso el Tacherismo. Pero poco a poco Loach se fue convirtiendo en un director más amable y con un objetivo mucho más valeroso, elegir ser de clase obrera y luchar por los derechos sociales es heróico y sensato. 

M DE MIKHALKOV, NIKITA

Alabar a un tipo que ha declarado que un país donde se legalizan matrimonios entre personas del mismo sexo no puede hacer cine sano es una cosa que no vamos a hacer aquí. Sin embargo, Mikhalkov es un referente del cine social ruso y no sería justo eliminarle de este abecedario, sobre todo cuando películas como Urga consiguen explicar tan bien el abismo económico entre campo y ciudad durante la Unión Soviética. 

N DE NADIE, JUAN

Frank Capra otra vez hablando bien del mundo… ¿Cuántos Frank Capra serían necesarios para arreglar este desbarajuste? En esta película retrata el drama de los despidos en el sector periodístico, hoy una de las profesiones más vilipendiadas en cuestión de oportunidades y derechos sociales. ¿Y si uno de estos periodistas se suicidara para reivindicar el maltrato a un oficio tan necesario como este? Bueno, pues de esto va Juan Nadie. 

Ñ DE buÑuel

Si, es trampa. Pero Buñuel tenía que estar porque Los olvidados sigue siendo 79 años después la película más perturbadora jamás hecha sobre la delincuencia juvenil. Un documento cinematográfico que podría describirse como un espeluznante reportaje social. 

O DE ‘ODIO, EL’

Si de todo el cine social tuviéramos que elegir una película de culto, esta sería El Odio. Una película salvaje que marcó a una generación y de la que nace Vincent Cassel. Una noche de disturbios en un barrio marginal de París y un grupo de amigos formados por un judío, un árabe y un boxeador negro son testigos de como un policía machaca a un amigo. 24 horas extenuantes contadas con pulso por Mathieu Kassovitz. 

R DE RICHARD PRYOR

El mayor golpe al sueño americano lo dio Paul Schrader con Blue Collar, una película sobre tres obreros de la industria del automóvil que atracan la sede de su sindicato y encuentran unos documentos comprometedores que pondrán en jaque a la organización. Y sí, Richard Pryor hace aquí la mejor interpretación de su carrera. 

Q DE QUIM GUTIÉRREZ

Quim Gutiérrez es el actor cuyo personaje finalmente eligió la felicidad y dicha felicidad pasaba por quedarse con la portería de una urbanización renunciando a sueños más ambiciosos. Azul Oscuro Casi Negro da una lección vital importantísima sin apenas darse importancia. 

R DE ROMA

Y R de Roberto Rosellini, de Roma ciudad abierta y de Roma, la película de Alfonso Cuarón que es una obra maestra y de paso, la última gran obra maestra del cine social hecho (y aquí está la maravillosa contradicción) desde el lado más burgués posible. El de un director criado entre algodones y convertido en uno de los mayores niños mimados de Hollywood. Roma, su película, tiene vida y metáforas sobre el patriarcado, el odio de clase y la supervivencia obrera.

S DE SICA

¡Cómo no va estar Vittorio de Sica en este abecedario! Ya no solo por El Ladrón de bicicletas, o El limpiabotas o decenas de títulos del neorrealismo italiano que él mismo inventó… Sino porque este director pudo salvar a 300 judíos gracias al rodaje de El ladrón de bicicletas. ¿Por qué nadie ha hecho aún una película de esto? 

T DE TRUFFAUT 

Antoine Doinel es un personaje importantísimo para el cine social. Y aunque con Los cuatrocientos golpes, el director francés quiere, sobre todo, redescubrir el cine. No podemos obviar la crudeza con la que retrata ese París monocromático de clase trabajadora y esa familia desestructurada que empujan al protagonista hacia el mar. 

U DE ‘UVAS DE LA IRA’

John Ford se pasó más de la mitad de su carrera forjando el nacimiento de los Estados Unidos de América a través de clásicos del western sin los que hoy no solo se entendería el género sino el mismo arte cinematográfico. Sin embargo, John Ford también quiso observar desde muy cerca La Gran Depresión con Las Uvas de la Ira, la convulsión del sueño americano que rompió a la mitad a millones de trabajadores. Y lo hizo igual que hacía todo… Rodando caras humanas. ¿Hay algo mejor que rodar una cara? 

V DE VISCONTI

Luchino Visconti, un aristócrata que dominó el realismo italiano más crudo y social a pesar de no ser él nada de eso. ¿Y cómo lo hizo? Viendo mucho cine de Renoir, cuyo nombre no está en esta lista porque el abecedario es, en el fondo, muy corto. Pero que sin duda es otro de los grandes directores sociales… Y si no, volved a ver Toni, el crudo romance de un cantero de Provenza… 

W DE WAJDA ANDRZEJ

Este señor de nombre impronunciable es polaco y ha dirigido dos películas que quizá sean de las más importantes de la historia en cuanto a la lucha obrera. Una es El hombre de mármol y la otra El hombre de hierro. No existe mejor sesión doble que esta para luego salir a la calle a quemar contenedores. 

X DE XENOFOBIA

La xenofobia y el racismo son sentimientos que el poder y sus herramientas mediáticas intenta insuflar a la clase trabajadora para que descargue su odio y frustraciones (que ellos mismos les han creado) Y al final ocurren cosas como por ejemplo lo que le pasa a Edward Norton en American History X

Y DE YOL

Yol es una película de Yilmaz Güney. Si ‘Y tu mamá también’ es un paseo por los lugares más pobres de México, Yol es otro pasea, bastante más crudo, por las regiones más alejadas de Turquía. Película desconocida para muchos pero fundamental para conocer otra mirada sobre los problemas sociales de un país quebrado. 

Z DE Z

Es de 1969 pero vista hoy sigue siendo una minirevolución. Eso sí, luego no te eches las manos a la cabeza cuando descubras que las buenas causas también están fundadas en mentiras.

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