Charlie Sheen, o cómo sobrevivir a la adicción al escándalo

Hoy el actor de 'Platoon', 'Wall Street' y 'Dos hombres y medio' cumple años. La mecha de sus escándalos nunca se acorta.

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03 de septiembre de 2020

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  • Charlie Sheen fumó su primer porro a los 11 años, perdió su virginidad con una prostituta a los 15, fue expulsado del instituto a los 17 y protagonizó su primera película de éxito (Platoon) a los 21. Dos años después de aquello, ya era tan popular como adicto a las drogas. Ahora, el actor acaba de cumplir 55 años y, aunque asegura que lleva años sobrio y limpio, sigue tratando de sobrevivir a la peligrosa adicción al escándalo que padece desde que era un pipiolo.

    El hijo de Martin Sheen, también alcohólico rehabilitado, llegó a ser una de las grandes promesas del cine de los 80. Triunfó en televisión en los 90 gracias a Spin City, protagonizada en un principio por Michael J. Fox, que tuvo que dejar la serie cuando la enfermedad de Parkinson que padecía le llevó a tomar la decisión de retirarse.

    Alérgico a la falsa modestia, Sheen nunca negó que el apellido de su progenitor —con quien, por cierto, coprotagonizó en 1987 el drama bursátil Wall Street— le abrió muchas puertas. “Mucha gente dirá: ‘Oh, me metí en la actuación porque quería explorar mi oficio’. Son una panda de mentirosos, a menos que sean Sean Penn, De Niro o mi padre. Para el resto de nosotros, aquello consistía básicamente en [conseguir] chicas y dinero. Se trataba de cómo podía obtener dinero para impresionar a las chicas y sentir que importaba”, confesaba en una entrevista con la revista Playboy.

    Atractivo, carismático y poseedor de un indudable talento para la comedia, el neoyorquino se erigió rápidamente en ‘chico malo’ (y algo bocachancla) de Hollywood. Eso sí, su vida personal fue siempre una montaña rusa, a medio camino entre el frenesí y la autodestrucción, que también le hizo perder algunos trabajos (y dinero). A los 25 años, y por recomendación de familiares y amigos, ingresó por primera vez en una clínica de rehabilitación. Sus relaciones sentimentales acabaron siempre como el rosario de la aurora; su matrimonio con Brooke Mueller, por poner un ejemplo, acabó entre acusaciones de violencia de género. Y su afición por contratar prostitutas le llevó en varias ocasiones al borde la ruina financiera.

    Ahora bien, su fama de tío excesivo y problemático fue también la que le ayudó a llegar a convertirse en el actor mejor pagado de la televisión gracias a su papel protagonista en la sitcom Dos hombres y medio, donde llegó a cobrar casi un millón y medio de euros por capítulo. Sheen se había visto envuelto hacía poco en el escándalo de prostitución que llevó a la dimisión del entonces gobernador del Estado de Nueva York Eliot Spitzer, y la cadena de televisión pensó que el actor era el tipo perfecto para darle vida a ese soltero mujeriego y alcohólico llamado Charlie Harper.

    Pero su suerte profesional empezó a cambiar cuando, en marzo de 2011, el actor perdió su trabajo en la serie de la CBS, espacio que llevaba haciéndole rico desde 2003. Sheen llamó ‘payaso’ y ‘pusilánime’ a Chuck Lorre —creador y productor ejecutivo de la serie—, y le retó a una pelea. Hartos de la actitud del actor, y para no echar más leña al fuego, Warner Bros. Television optó entonces por cancelar temporalmente la grabación de la octava temporada. Pero el actor siguió disparando, esta vez contra la cadena: amenazó con demandarles si no recibía un aumento de sueldo. Y la productora decidió entonces despedirle inmediatamente.

    Al parecer, el sueldo astronómico que Sheen había llegado a percibir no le alcanzaba ya para pagar deudas, abonar la pensión que correspondía a sus hijos (tiene cinco de tres relaciones diferentes) y costearse a la vez sus caros vicios: vodka, cocaína y prostitutas de lujo, entre ellos. Muchos dieron entonces por muerto al desempleado actor, que llegó a afirmar que le habían incluido en una lista negra en la industria del entretenimiento de Hollywood.

    Sin embargo, Sheen tardó apenas unos meses en volver a protagonizar una serie (Terapia con Charlie), metiéndose esta vez en la piel de un psicoterapeuta que trata de ayudar a gente con problemas de ira. Paradójicamente, fue en esa serie donde él hizo que despidieran a una compañera de reparto que se atrevió a criticar la actitud poco profesional y la falta de ética del actor en el rodaje.

    Fiel a su esencia, Sheen ha seguido brindando escándalos a la prensa sensacionalista en los últimos tiempos. En noviembre de 2015, por ejemplo, reveló públicamente que tiene VIH; algo que, según confesó, le costó en su día bastantes millones mantener en secreto, ya que fue chantajeado por varias personas que amenazaban con desvelar el dato. Pero el nivel de su carrera como actor no ha seguido el ritmo de la que inició en su día como alborotador profesional. ¿Habrá una nueva oportunidad para el polémico Charlie?

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