Casey Affleck: “Me gusta actuar y seguiré haciéndolo, pero volveré a dirigir”

El actor estrena su segunda película como director, 'La luz de mi vida', un drama postapocalíptico sobre la paternidad.

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11 de octubre de 2019

Casey Affleck empezó a escribir La luz de mi vida hace nueve años. Cuando su hijo mayor (tiene dos, con Summer Phoenix, hermana de Joaquin y River, de quien se separó 2016) tenía cinco años. Lo primero que escribió fue el cuento con el que empieza la película. Era un cuento de buenas noches para su hijo que inventó sobre la marcha. Uno de los cientos que inventaba cada noche y, si le gustaban, los transcribía. Este mismo llegó a convertirlo en un guion de película animada que presentó a un estudio, pero nunca cuajó.

Años después recuperó aquellos cuentos, quería seguir escribiendo y se dio cuenta de que llevaba más de una década dedicado a ser padre, solo pensando en sus hijos, de eso tenía que escribir. De eso habla La luz de mi vida: la historia de un padre (Casey Affleck) y una hija (Anna Pniowsky) huyendo en un mundo postapocalíptico en el que las mujeres desaparecen atacadas por un virus y acorraladas por hombres salvajes. Elisabeth Moss interpreta el recuerdo de la madre, la esposa.

La promoción de premios y el Oscar de Manchester frente al mar se cruzaron en el proceso, quizá más aún toda la polémica despertada por las acusaciones de acoso sexual que saltaron justo después de la ceremonia. Él lo niega pero La luz de mi vida, su segunda película como director, una década después del también muy polémico mockumentary I’m Still Here, parece una disculpa, un intento de redención y le ha salido muy bien.

La luz de mi vida

Tienes dos hijos, ¿cuántos libros leíste sobre paternidad?

Dios, todos. Tantos. Tenía tantas dudas y preguntas. Pero me gustó hacerlo y aún los tengo en mi estantería y me gusta de vez en cuando volver a ellos… Es un poco nostálgico. Cómo criar a un hijo de seis años… recuerdo esos tiempos. Algunos libros los puse en la escena de la biblioteca en la película. No siempre están en lo cierto, y no siempre haces lo que dicen, y no pasa nada, tienes que ir descubriendo la paternidad tú mismo.

¿Y ahora te habrás preguntado cómo es criar a una hija?

Ahora tengo un poco de experiencia, crié a una hija durante un par de semanas en el rodaje [sonríe]. Pero mi idea inicial no era contar una historia sobre padre e hija, en principio quería hablar de criar un niño. Pero mis hijos, el mayor sobre todo, no quería que lo hiciera porque pensaba que iba a hablar de él… Eran muy tímidos. Yo solo quería hablar de paternidad, así que lo cambié a una hija. Tengo dos sobrinas, de alguna forma empecé con sus personalidades y después me creó muchas preguntas y cambió toda la historia. Pensar cómo criar a una hija… había pasado tanto tiempo pensando en niños, cambió mis conversaciones, mi forma de pensar, afectó todo, los valores y lecciones que quería dar…

Casey Affleck Anna Pniowsky

¿Quieres decir que cambió tu forma de encarar la paternidad?

No creo. Algunas escenas en la película fueron escritas hace años, las escribí pensando en un niño más pequeño y mis hijos ahora han crecido, son mayores. Ahora veo esas escenas y entiendo por qué las escribí cuando las escribí: esta era sobre un padre y un niño de ocho años, y esta sobre uno de 12 años. Anna [Pniowsky] fue capaz de clavar esos momentos cuando aún quieren escuchar historias antes de ir a la cama, pero también ese momento que están en el límite de convertirse en una adolescente; es solo una pequeña ventana de tiempo, es muy complejo, ser dependiente y querer ser independiente al mismo tiempo. Ella lo entendió perfectamente.

¿Los cuentos los escribiste tú?

Sí. No soy muy bueno inventando historias en el momento, pero todas esas las tenía escritas, se las contaba a mis hijos, otras las escribí mientras escribía el guion. Creo que la dinámica entre Anna y yo en la pantalla funciona porque ella es muy adorable, fue muy fácil con ella.

¿Cuánto tiempo te llevó encontrarla? 

Fue una búsqueda muy larga entre EE UU y Canadá, pero en cuanto la vimos, se acabó la búsqueda. Una de las cosas que hicimos en el casting fue hablar con sus padres, y ver si ella podría pasar por esta experiencia y sería buena para ella. Yo quería que saliera del rodaje pensando que le gustaba el cine y la interpretación, que acabar con ganas de repetir, no que lo odiara. Eso era más importante para mí que la propia película, porque marcaría su vida entera. Sus padres estaban allí todo el tiempo, ayudándola con el guion.

Padre e hija viven este mundo horrible como una aventura. ¿Qué significa en tu vida la idea de aventura?

No sé si puedo decirlo mejor que en la película. Es una destilación de algo que sentí… Había una luz guiándome… Las cosas pueden ser muy difíciles a veces, otras pueden ser muy fáciles y agradables. Hay que intentar tener la misma actitud a la hora de enfrentar ambas. Es algo que no siempre consigo con éxito, pero lo intento, y es algo que intento aplicar con mis hijos, o con mi pareja. Es una forma de enfrentar las cosas que están pasando en tu vida y evitará que caigas en la desesperación.

Casey Affleck

Llevas trabajando en esta película mucho tiempo, ¿es porque fue difícil sacarla adelante? ¿El Oscar ayudó?

No fue difícil ponerla en marcha, fue sorprendentemente fácil. Y pasó antes de que empezara toda la carrera de los Oscar. Rodamos después de Manchester frente al mar, pero antes de que empezara la carrera de los Oscar. Era algo que llevaba escribiendo aquí y allí durante mucho tiempo, que cogía y dejaba. Se me iban cruzando otros proyectos, escribí otras películas más ambiciosas en medio, pero prefería empezar con algo más contenido.

Personalmente, ¿después de toda la polémica con I’m Still Here fue difícil volver a dirigir?

No, era algo que quería hacer. Me gustó. Era una película completamente diferente, un mundo diferente. Es diferente actuar en películas, ahí sirves a alguien, le ayudas a contar su historia. No todos los actores piensan en su trabajo así, pero yo tiendo a pensar que tienes que estar ahí para tu ‘entrenador’ –por usar una metáfora deportiva–, porque sino cada uno estamos jugando un partido distinto. Incluso si tienes tus propias ideas sobre tu personaje, al final tienes que hacer lo que tu director quiere y eso resultará en la mejor película. Como director, tú eres el que cuentas la historia, y las cosas que te interesan o importan a ti son las cosas en las que tienes que centrarte, creo que después de haber actuado en muchas películas y según me hago mayor, me siento capaz de contar mis propias historias y eso es lo que me gusta y lo que quería hacer y por eso quise hacer esta película. Me gusta actuar y seguiré haciéndolo. Pero estoy seguro de que volveré a dirigir [ya tiene otro proyecto anunciado: Far Bright Star, de nuevo con su amigo Joaquin Phoenix, parece].

¿Dónde surgió la inspiración para el mundo postapocalíptico de La luz de mi vida?

Este virus que ataca solo a las mujeres resuena con lo que está pasando hoy. Empecé solo escribiendo sobre paternidad. Cuando te concentras solo en una cosa específica puedes hacerlo con mucha autenticidad, entonces tiene más resonancia universal y parece que trata de temas mayores, más relevantes. No puedo llevarme el crédito de esto. Hice una película llamada Gerry (2002), no mucha gente la vio, pero recuerdo que todo el rato me preguntaba de qué va esto, de qué va esta película, si se quedan hasta el final, ¿qué pensarán cuando la vean? ¿cuáles son los temas? Y el director, Gus Van Sant, me dijo: “Dejemos de buscar los temas y dejemos que los temas aparezcan solos”. Que es una forma curiosa de decir algo muy verdadero: tienes que contar la historia que intentas contar, con cierto sentido, pero sabiendo que el significado real de lo que quieres contar irá emergiendo con el tiempo y la distancia. Creo que, al final, La luz de mi vida es una historia de paternidad, y eso es lo que ha ocupado mis últimos 14 años de vida. Mis hijos son lo que más quiero, con quienes más me divierto. Estuve casado durante muchos de esos años, pero cuando nos divorciamos ser padre se convirtió en algo distinto, estás solo. Criar hijos como padre soltero era diferente que en una unidad familiar. Diría que esta película es, de alguna forma, una metáfora en clave de ciencia-ficción sobre la disrupción de un núcleo familiar y la falta de equilibrio que sentía criando a mis propios hijos.

Casey Affleck

¿Y en qué momento entra el elemento postapocalíptico? ¿Alguna inspiración concreta?

Hay muchas películas postapocalípticias con escenarios similares, desde Hijos de los hombres a Guerra Mundial Z o La carretera, uno de mis libros favoritos… Todas me influyeron de alguna forma. Aunque no las viera mientras escribía no hay forma de quitarse de encima todas las influencias de ese género, pero la película también tiene otros géneros, otros que no son postapocalípticas o de padres e hijos, como Único testigo, una de mis películas favoritas. No me di cuenta hasta que no la vi terminada, pero hay una inspiración clara en la relación entre Harrison Ford y ese niño, las lecciones que Ford aprende del niño sobre armas… Todo eso se cuela en mi filme.

Además, la película en sí habla de contar historias, no es una coincidencia que el cuento con el que empieza la película es la base para que ella se defina como contadora de historias, cuando me dice que tiene su propia versión, así está reclamando su independencia, ella se convierte en la contadora de historias, se cuela en la historia y empieza a definirse.

¿No quiere mandar ningún mensaje sobre las mujeres en el mundo de hoy entonces?

El personaje de Rag, mi hija en el filme, no es la última mujer en el mundo. Una de las cosas que quería hacer era coger Guerra mundial Z y preguntarme qué ocurre si eliges dos extras de ese filme y les sigo, qué comerían, qué harían de noche o de día, si se cruzan con zombies y Brad Pitt no está por ahí, qué hacen, cómo sería su película… Así es un poco cómo empecé a escribirla [pausa]. Ahora me estoy acordando de una historia curiosa… Hace mucho estaba haciendo una película llamada Nena, olvídame (2000), dirigida por una amiga [Lisa Krueger] –ella dejó de hacer películas, era brillante–… El caso es que rodamos en el desierto en Texas, yo era muy joven, y acababa de leer Todos los hermosos caballos, de Cormac McCarthy, me había encantado. Era joven y naif y pensé: “Oh, me han dicho que Cormac McCarthy vive en El Paso voy a intentar contactarle a ver si quiere cenar”. [Se ríe]. Le escribí emails, le mandé una carta a su editor… Le dije que estábamos rodando aquí, si te apetece, venir, eres mi héroe… Y un día estábamos en el set en medio de la nada y veo dos personas caminando hacia mí. A 50 grados. Un señor más mayor, y una mujer: era Cormac McCarthy, que me dijo: “Me llegó tu carta, muchas gracias, nunca había estado en el rodaje de una película, esto es genial”. Nos sentamos en el desierto y hablamos. Él acababa de tener un hijo y hablaba de criar hijos en EE UU, estaban pensando en mudarse a Irlanda porque pensaba que EE UU no era adecuado para criar hijos… Estoy parafraseando, no quiero que me diga que no dijo eso… Pero según recuerdo, me dijo quería mudarse a Irlanda. Años después, publica La carretera y cuando lo leí me di cuenta de que esa historia tenía que ser parte de lo que él pensaba entonces sobre lo horrible que es EE UU para criar un hijo. Con todo esto quiero decir… que no tenía nada concreto en la cabeza, mientras escribía La luz de mi vida no pensaba en todo esto, iba escribiendo un cuento para dormir, una lección de padre, una pelea entre mi hijo y yo… Y antes de darme cuenta tenía 20 páginas escritas y piensas que puede ser el principio de una película.