7 canciones con Oscar más famosas que sus películas

De 'Blanca Navidad' a 'Say You, Say Me': estos temas no solo se llevaron la estatuilla, sino que acabaron eclipsando a los filmes para los que fueron escritos.

Por
04 de junio de 2019

Desayuno con diamantes Moon River, Dos hombres y un destino y Raindrops Keep Fallin’ on My Head, Tal como éramos y, en fin, The Way We Were… Para los compositores, el Oscar a la Mejor canción original parece un pasaporte a la inmortalidad artística: si todo va bien y la Academia es generosa, su temazo de turno será asociado para siempre a una película memorable y quedará en la memoria colectiva por los siglos de los siglos… ¿o no?

Pues no necesariamente. Porque, como todas las leyes, esta admite excepciones. No se trata solo de que algunas canciones con Oscar caigan aparatosamente en el olvido (¿alguien se acuerda de cómo sonaba el tema por el que El coloso en llamas se llevó una estatuilla?). También de que, en muchos casos, la película en cuestión acaba desvaneciéndose con los años… pero su canción con estatuilla sigue campando por sus respetos, hasta el punto de eclipsarla por completo.

Y aquí tenemos unos ejemplos para demostrarlo:

White Christmas

La película: Holiday Inn (1941)

Quién lo iba a decir: el estándar navideño por antonomasia, ese que los hispanoparlantes conocemos como “Blanca navidad”, nació como una composición para el cine. La escribió el gran Irving Berlin para un filme que, pese a su estupendo reparto (Fred Astaire Bing Crosby eran los protagonistas) ahora apenas queda en el recuerdo de los arqueólogos del musical.

Baby, It’s Cold Outside

La película: La hija de Neptuno (1948)

Convertido en un estándar de jazz desde el momento mismo de su aparición, este temazo ha pasado por los labios de Frank Sinatra, Ella Fitzgerald y, en fin, Michael Bublé (por citar solo unos pocos intérpretes). Así pues, sorprende saber que su origen está en el filme que convirtió a Esther Williams en estrella de cine gracias a sus habilidades para la natación sincronizada.

Mona Lisa 

La película: Capitán Carey (1949)

En horas ya tirando a bajas, el gran Mitchell Leisen (Medianoche, La muerte de vacaciones) dirigió este drama bélico sobre un soldado que vuelve a Italia para cobrarse una vieja venganza. ¿Qué ha quedado del filme? Pues esta maravillosa canción, popularizada (como tantas otras) por la voz del gran Nat ‘King’ Cole. 

Never On Sunday

La película: Nunca en domingo (1960)

El título en inglés de esta pieza puede despistar: al público español le sonará, caso de conocerla, como “Los niños del Pireo”. Y su título original es “Ta Pedia tou Pirea”, puesto que se trata de la única canción con Oscar cantada en griego. Su intérprete fue Melina Mercouri, quien en la película (muy rescatable por lo demás) encarnaba a una prostituta ateniense que se negaba a trabajar en el día del Señor.

Last Dance 

La película: ¡Por fin, ya es viernes! (1978)

Manda narices: Donna Summer, la voz más apabullante de la música disco, subió al estrado de los Oscar gracias a una canción que no está nada mal… pero cuyo filme correspondiente, una exploitation de Fiebre del sábado noche, es malo con avaricia. Algunos de los olvidos que repasamos en este reportaje son injustos, pero aseguramos que este está muy bien merecido.

I Just Called to Say ‘I Love You’ 

La película: La mujer de rojo (1984)

En su momento, esta comedia escrita, dirigida y protagonizada por Gene Wilder a partir de la francesa Un elefante se equivoca enormemente, se hizo famosa por las curvas y el pelazo de Kelly LeBrock, la fémina escarlata del título. Hoy en día está completamente olvidada salvo por esta canción, que dista mucho de ser el mejor tema de la discografía de Stevie Wonder, pero que logró que el divino invidente se llevase una estatuilla.

Say You, Say Me 

La película: Noches de sol (1985)

¿Cuántos de quienes escuchan esta baladita en las emisoras de oldies, donde no para de sonar, saben que salió de una película? Pues sí: Lionel Richie la grabó para un dramón ochentero de ballet y Guerra Fría, con el bailarín Mikhail Baryshnikov (que había desertado de la URSS en 1974) interpretando una versión más o menos ficcionalizada de sí mismo. El filme cayó en el olvido, la carrera del director Taylor Hackford (Oficial y caballero) pasó a languidecer… pero Say You, Say Me sigue triunfando en toda playlist destinada al público pureta.