10 razones por las que amamos ‘Mujeres desesperadas’

Para muchos, Mujeres desesperadas (2004-2012) fue una comedia brillante. Sus elementos culebronescos, el buen hacer de todos sus actores protagonistas y el ingenio políticamente incorrecto de su guionista y creador, Marc Cherry, lograron que millones de personas se engancharan a ella.

Celebremos la llegada a Amazon Prime Video de todas sus temporadas con un listado de diez razones por las que seguimos amando la serie.

Por ÁLEX ANDER

Combinación de ingredientes gourmet

La serie —una comedia negra alejada de las convenciones que, en palabras de su creador, es un homenaje a Sexo en Nueva York y A dos metros bajo tierra— narra la vida de un grupo de mujeres que residen en un lujoso barrio residencial.

Susan (Teri Hatcher), una patosa pero encantadora madre divorciada, lidia como puede con su desastrosa vida amorosa.

Lynette (Felicity Huffman), una astuta y controladora esposa, abandonó su prometedora carrera profesional para hacerse cargo de sus cuatro hijos.

Bree (Marcia Cross), gélida y estirada esposa, vive obsesionada con proyectar la imagen de madre perfecta.

Gaby (Eva Longoria), una exmodelo que vive con un marido que le es indiferente, pasa el tiempo acostándose con su joven jardinero.

Y Edie (Nicolette Sheridan), frívola y exuberante devora-hombres, deambula por el vecindario ejerciendo su papel de cazafortunas.

“Quería escribir algo sobre las elecciones que hacemos en la vida y qué sucede cuando eso no va bien… Todas estas mujeres han hecho algún tipo de elección en sus vidas y están en distintas etapas de lamentarse por ello”, señaló Cherry.

Volvió a poner en el candelero a su creador

Poco antes de que la serie diese comienzo, Marc Cherry, que se formó como guionista y productor en los años noventa y coescribió Las chicas de oro, era un cuarentón en paro, y acababa de enviar a prisión a su antigua agente por defraudarle.

De hecho, estaba tan tieso que tuvo que pedirle prestado dinero a su madre para amortizar lo que había invertido en varios proyectos de televisión frustrados. Por suerte para él, la cosa cambió el día que decidió buscarse un agente nuevo y el piloto de Mujeres desesperadas fue comprado por la cadena de televisión ABC después de dos años de conversaciones con directivos de las principales cadenas, que no se interesaron por él.

Real como la vida misma

Cherry se inspiró en un caso real para escribir el piloto de su serie. El productor estaba un día sentado con su madre viendo una noticia sobre la cobertura del juicio contra Andrea Yates —acusada de ahogar a sus cinco hijos en la bañera— y le preguntó a su progenitora qué nivel de desesperación podía tener una persona para llegar a hacerles daño a sus propios hijos.

Su madre, en quien se inspiró para el personaje de Bree Van De Kamp, le respondió ‘Yo lo entiendo’, y el estadounidense se quedó sin palabras.

“Siempre he visto a mi madre como la esposa y madre perfecta, una mujer que aspiraba a ser ama de casa. Eso era lo que quería y esa era su vida. Y fue chocante descubrir que, de hecho, tuvo momentos de gran desesperación cuando mis hermanas y yo éramos pequeños, mi padre estaba obteniendo una maestría en Oklahoma y ella estaba sola con tres niños de cinco, cuatro y tres años”, relató el guionista en una entrevista.

Demostró que hay vida para las mujeres más allá de los treinta

La contradictoria e irónica Mujeres desesperadas sirvió, entre otras cosas, para demostrar que la edad es un accidente, y que las féminas pueden lucir espectaculares y atractivas pasados los treinta años.

El punto de partida de la ficción, contada siempre desde el punto de vista de las mujeres, es el misterio en torno al suicidio de Mary Alice (Brenda Strong), una vecina del barrio con una vida aparentemente feliz.

Su voz en off, utilizada para abrir y cerrar cada uno de los episodios, reflexiona sobre las mentiras del llamado ‘sueño americano’ y desafía la mirada masculina, recordando a los espectadores que la mayoría de las mujeres siguen aún desempoderadas y frustradas en su obligado papel de compañeras, amas de casa o madres.

Devolvió el esplendor de antaño a su cadena

Antes de que la serie comenzase a emitirse, los reality shows copaban la programación de la mayoría de las cadenas generalistas del país, y la ficción apenas tenía cabida en el prime time.

Mujeres desesperadas —junto a otras series como Perdidos o Anatomía de Grey— puso fin a esa especie de crisis de calidad e ideas, inaugurando la nueva era dorada de la ficción televisiva norteamericana.

Brindó su particular ‘feud’

Los rumores de desavenencias, celos profesionales y enemistad entre las actrices protagonistas fueron una constante; a pesar de que solían rodar únicamente dos o tres días por semana, y casi nunca coincidían todas juntas.

Desde el principio se comentó que la actitud de Teri Hatcher, que al comienzo de la serie se erigió en estrella del programa —era más famosa que el resto, empezó teniendo un mayor caché y solía ser colocada en el centro de la trama y las fotos promocionales—, despertó suspicacias entre sus compañeras y la cosa no mejoró demasiado con el paso del tiempo.

Lo culebronesco trascendió el guion

En 2009, el componente dramático de la serie trascendió la ficción después de que la actriz Nicollette Sheridan fuese despedida por sorpresa. Cherry decidió matar a su personaje, electrocutándole en plena calle.

Sheridan presentó entonces una demanda ante el Tribunal Superior de Los Ángeles, alegando que el productor le había dado un golpe en la cabeza en pleno set de grabación, que ella había contactado con su abogado y que Cherry decidió vengarse de ella cargándose a su personaje de la noche a la mañana.

Pero, en realidad, todo apunta a que los productores decidieron prescindir de Sheridan porque la actriz era complicada y no querían seguir asumiendo su elevado caché. Durante el pleito, el resto de actrices se pusieron de parte de su jefe y, en 2017, una jueza archivó la demanda interpuesta por Sheridan.

Supuso un desfile de estrellas de la televisión

La multipremiada serie, que llegó a ser vista por hasta 25 millones de estadounidenses cada semana, catapultó a la fama a actrices poco conocidas hasta ese momento como la texana Eva Longoria. Además, a lo largo de sus ocho temporadas, Cherry quiso contar también con la participación de otras estrellas del cine y la televisión como Dana Delany o Vanessa Williams.

“Una de las cosas que aprendí sobre la evolución de la serie es que se requieren muchos talentos diferentes para estar en Mujeres desesperadas. Tienes que ser capaz de hacer drama y comedia. Para el drama, tienes que tener un brillo en tus ojos. Y la comedia tiene que estar muy arraigada en la realidad”, apuntó en su día el productor.

Supo decir adiós a tiempo

Tras ocho temporadas en antena, la serie echó el telón en mayo de 2012, antes de que la audiencia, que fue bajando progresivamente, decidiera darle la espalda.

“La cadena quería una novena [temporada], pero yo no podía física o emocionalmente hacer eso. Era demasiado duro y yo estaba preparado para marcharme. ¿Podríamos haber hecho una novena? Sí. Pero no sé cómo de buena habría sido”, explicó en una entrevista Cherry, que después de aquello sacó adelante la comedia dramática Criadas y malvadas.

Convirtió Wisteria Lane en lugar icónico

Pocos saben que las habitaciones de las viviendas de las protagonistas de la serie estaban construidas en el interior de dos gigantescos edificios de los estudios Universal en Los Ángeles (también usados en otras producciones míticas como American Beauty).

Pero cualquiera sabría reconocer que Wisteria Lane, la ficticia calle residencial a la que deciden irse a vivir las desesperadas mujeres, se ha acabado convirtiendo en un lugar icónico y, en España, ha dado nombre incluso a un programa de radio sobre cultura LGTB dirigido por el periodista Paco Tomás.

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