CRÍTICA

Una chica cortada en dos

7

Por
16 de mayo de 2008

Javier Ocaña

Con determinados directores hay que ir al cine habiéndose dejado en casa la máquina de la verdad. “No filmo un trozo de vida porque eso la gente puede encontrarlo muy bien en casa, en la calle o delante de la puerta del cine. No tiene necesidad de pagar para ver un trozo de vida”, afirmaba Hitchcock. La verosimilitud es incuestionable en determinados productos. A otros lo que les interesa es la atmósfera, la credibilidad dentro de una concepción cinematográfica. En muchas de sus películas, el francés Claude Chabrol se podría apropiar de la concepción hitchcockiana. Por ejemplo, en Una chica cortada en dos, su última fantasía sobre la burguesía francesa, profundamente simbólica a pesar de estar centrada en un ambiente presumiblemente realista. A sus 78 primaveras, el director continúa a un ritmo de trabajo de (casi) una película por año, y tras la excelente Borrachera de poder (2006), más anclada en el análisis pormenorizado de un ejercicio político, jurídico y moral, en este caso el de una poderosa jueza, con Una chica cortada en dos vuelve al universo de su anterior cinta, La dama de honor (2004), donde a su habitual retrato crítico de la burguesía de su país, une un asesinato provocado por las malsanas consecuencias del amor. Los personajes son llevados al extremo, casi convertidos en caricaturas de sí mismos (sobre todo, el insoportable pijo al que pone asesinable gesto Benoît Magimel); como es habitual, Matthieu Chabrol compone una banda sonora disonante, perturbadora, casi molesta; mientras Chabrol ejerce de maestro con sus antinaturales rupturas de la secuencia y sus perversos juegos de amor, aquí en torno a Ludivine Sagnier, una de esas chicas que, sin ser ninguna belleza (a veces parece recién salida de una peluquería barata), es capaz de arrastrar por su turbadora mirada y su presunto sabor y olor a puro sexo. Nueva vuelta de tuerca a La mujer y el pelele, clásico relato de Pierre Louys al que ya se acercaron Buñuel, en Ese oscuro objeto del deseo, y Von Sternberg, en The Devil is a Woman, Una chica cortada… es un fascinante ejercicio de desequilibrio, tanto cinematográfico como mental.

SINOPSIS:

Una joven (Sagnier) conoce a un maduro escritor casado (Berléand) que se enamora de ella. Otro hombre, joven y rico (Magimel) intentará conquistarla.

Una chica cortada en dos

[LA FILLE COUPÉE EN DEUX] THRILLER / ALEMANIA, FRANCIA / 2007 / 115 MINUTOS / WANDA. DIRECTOR: CLAUDE CHABROL ACTORES: LUDIVINE SAGNIER, BENOÎT MAGIMEL, FRANÇOIS BERLÉAND GUIÓN: CÉCILE MAISTRE, CLAUDE CHABROL FOTOGRAFÍA: EDUARDO SERRA MÚSICA: MATTHIEU CHABROL PRODUCCIÓN: PATRICK GODEAU. lafillecoupeeendeux.com

ESTRENO: 16 de Mayo de 2008

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