CRÍTICA

Selma

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Por
02 de marzo de 2015

En 1965 más de 25 mil personas recorrieron a pie durante cinco días los 85 kilómetros que separan Selma de Montgomery, la capital de Alabama. Aquel era el tercer intento de una marcha que reclamaba el derecho a voto para la población afroamericana. La primera fue suspendida a golpes por la policía, una violencia terrible que millones de estadounidenses vieron en directo por la televisión, incluido el presidente Johnson. En la tercera, Martin Luther King iba a la cabeza, acompañado de otros líderes religiosos y seculares (desde Joan Baez a Rosa Parks) y protegidos por el ejército que mandó el presidente. El guionista Paul Webb elige ese momento histórico para retratar al reverendo King (genial David Oyelowo), su arte de oratoria, su carisma como líder y sus (innecesarios) problemas maritales, y también como una ventana significativa al pasado que aún no se puede cerrar. 50 años después, semanas antes del estreno de Selma, las ciudades de EE UU se llenaban de protestas por las muertes de Michael Brown en Ferguson y Eric Garner en Nueva York. Por eso, y aunque Ava DuVernay no la pretendiera como una lección histórica, Selma se ha convertido en una película urgente y necesaria que ya obligan a ver en los colegios para recordar las palabras de Martin Luther King. Son sus discursos (parafraseados porque no se los cedieron) sobre los que se construye y avanza (lentamente) la historia que intenta contener la emoción y tensión hasta el éxito final; cuando DuVernay opta por subrayar la trama usando imágenes reales.

En 1965 más de 25 mil personas recorrieron a pie durante cinco días los 85 kilómetros que separan Selma de Montgomery, la capital de Alabama. Aquel era el tercer intento de una marcha que reclamaba el derecho a voto para la población afroamericana. La primera fue suspendida a golpes por la policía, una violencia terrible que millones de estadounidenses vieron en directo por la televisión, incluido el presidente Johnson. En la tercera, Martin Luther King iba a la cabeza, acompañado de otros líderes religiosos y seculares (desde Joan Baez a Rosa Parks) y protegidos por el ejército que mandó el presidente. El guionista Paul Webb elige ese momento histórico para retratar al reverendo King (genial David Oyelowo), su arte de oratoria, su carisma como líder y sus (innecesarios) problemas maritales, y también como una ventana significativa al pasado que aún no se puede cerrar.

50 años después, semanas antes del estreno de Selma, las ciudades de EE UU se llenaban de protestas por las muertes de Michael Brown en Ferguson y Eric Garner en Nueva York. Por eso, y aunque Ava DuVernay no la pretendiera como una lección histórica, Selma se ha convertido en una película urgente y necesaria que ya obligan a ver en los colegios para recordar las palabras de Martin Luther King. Son sus discursos (parafraseados porque no se los cedieron) sobre los que se construye y avanza (lentamente) la historia que intenta contener la emoción y tensión hasta el éxito final; cuando DuVernay opta por subrayar la trama usando imágenes reales.

Retrato de líder con multitud al fondo. Los discursos de Martin L. King vuelven a ser relevantes.

SINOPSIS:

La cinta cuenta la historia del político y activista Martin Luther King Jr. y se centra en la marcha desde Selma a Montgomery, Alabama, en 1965 para hacer campaña por la igualdad de derechos de voto, lo que lleva al presidente Johnson a firmar la ley sobre el derecho al voto ese mismo año.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

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GUIÓN:

PAIS: Reino Unido

DURACIÓN: 127

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Wanda Vision

ESTRENO: 06 de Marzo de 2015

ETIQUETAS:

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