CRÍTICA

Origen

10

Por
06 de agosto de 2010

DOS DE NUESTROS TERRORES MILENARIOS integran la esencia del nuevo opus de Christopher Nolan: 1. Carecemos de control sobre nuestras vidas, y 2. La realidad tal y como la conocemos no existe. Conciliando los puzles brillantemente diseñados de Memento y El truco final y el caos y la anarquía  orquestados por el Joker en El caballero oscuro –el propio Nolan es un Joker, siempre urdiendo planes para jugar con nosotros–, I sucede en gran parte en un(os) paisaje(s) subconscientes(s) donde ladrones de mentes libran sangrientos combates para confirmarnos qué fundados son esos miedos.

Los sueños que Nolan ha creado no incluyen imágenes surrealistas ni diálogos disparatados ni cambios ilógicos de escena. No son sueños que parecen sueños porque en realidad son una forma de realidad, bien un mundo habitable configurado a base de pensamientos y memorias
o bien un refugio, un santuario.
En ese sentido, Origen es una deconstrucción de los motivos y los significados que asignamos a nuestra conducta onírica –culpa, evasión, miedo, pena–, y por
eso Nolan a menudo nos impide saber la diferencia entre la realidad y los sueños, y los sueños dentro de sueños, y los sueños dentro de sueños dentro de otros sueños. Como Kubrick en 2001 –una de las obras a las que Origen recuerda pese a ser una película totalmente única–, utiliza magistralmente nuestra confusión como una pieza más de un rompecabezas, que encaja perfectamente con todas las demás. Todo significa algo en el relato, tan complicado que Nolan explica constantemente las reglas del juego, en una sucesión de alardes expositivos que, afortunadamente, no empantanan el relato sino más bien avanzan una nueva pirueta u otro quiebro a nuestras expectativas. Establece las reglas de su universo mental y luego se recrea contradiciéndolas o destruyéndolas, convirtiendo sus propias dudas en cuanto a coherencia, lógica o moralidad en herramientas argumentales.

Origen se sustenta en ideas, contagiosas, poderosas, y en cómo éstas configuran nuestra forma de vivir. Por ello, puede parecer una película más admirable que disfrutable, más comprometida con la mente que con el corazón. Tal vez, pero al mismo tiempo, nos muestra cómo París se pliega sobre sí misma, una brutal pelea en una habitación de hotel ingrávida, y, al final, una de las secuencias de acción más increíbles y hermosamente sostenidas que se recuerdan, que ahoga el relato en tumulto y desesperación mientras los mundos se desploman, las cuentas atrás se completan y, en el centro, un hombre roto trata como puede de reparar daños. Por un lado, su infierno personal convierte Origen en la poesía romántica que nutre otras fantasías  subconscientes como ¡Olvídate de mí! y La Jetée. Por otro, que luche contra él construyendo
sueños es una obvia metáfora de la creación artística misma. Si el cine es algo así como un sueño comunal, Nolan es uno de sus más audaces e inagotablemente inventivos.

NANDO SALVÁ

SINOPSIS:

En un mundo en el que la tecnología puede infiltrarse en la mente humana, las ideas se convierten en armas mortales... O en inversiones millonarias.

Origen

EE UU / 2010 / WARNER. DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN ACTORES: LEONARDO DICAPRIO, MARION COTILLARD, KEN WATANABE, MICHAEL CAINE GUIÓN: CHRISTOPHER NOLAN

ESTRENO: 06 de Agosto de 2010

ETIQUETAS:

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