CRÍTICA

No todo es vigilia

8

Por
04 de mayo de 2015

En silencio, despacito y casi en penumbra, así transcurre la mayor parte de No todo es vigilia, un documental en el que Hermes Paralluelo observa y dirige sutilmente a sus abuelos. Llevan juntos seis décadas y, a pesar de que las visitas al hospital son cada vez más frecuentes, se resisten a abandonar su pequeña casa en un pueblo aragonés para marchar a una residencia. Las reticencias de ella, Felisa, expresadas al comienzo del metraje son tan geniales que resultan desarmantes; son la pura expresión de los miedos y anhelos en la vejez. Sin embargo, son las cosas que no se dicen, las respiraciones fatigosas y las miradas entre este matrimonio lo que cala de una película hermosamente rodada, en la que a cada plano podría ponérsele un marco y colgarlo en la pared.

Retrato íntimo del amor en los tiempos del reuma.

SINOPSIS:

Antonio y Felisa llevan más de 60 años juntos, su frágil estado de salud les impide cuidarse mutuamente. La posibilidad de tener que ir a vivir a una residencia de ancianos aparece en el horizonte como una amenaza. No todo es Vigilia retrata el amor en la vejez, las noches en duermevela por miedo a la soledad, a la muerte y a la separación del amado. El temor a dejar la vida en manos ajenas y perder la independencia.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: Colombia

DURACIÓN: 0

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Otro Distribuidor

ESTRENO: 15 de Mayo de 2015