CRÍTICA

Mi casa en París

8

Por
31 de julio de 2015

Dirigida y escrita para la pantalla por su propio autor, el dramaturgo y guionista Israel Horovitz, Mi casa en París es una refrescante y tierna comedia acerca del amor extramarital, de la herencia y de su descendencia. Contraponiendo el “discreto” modelo francés a la hora de afrontar una infidelidad con la tragicómica efervescencia de ese “americano en París” arruinado y de nombre Mathias Gold (Kevin Kline en otra de sus memorables interpretaciones), la película progresa dramáticamente a partir de una de las figuras más insólitas e imaginativas del Derecho Inmobiliario francés: el viager, o la venta aplazada de una casa a cambio de una renta vitalicia para el inquilino, en este caso una entrañable viejecita (a la que da vida Maggie Smith), con más de un secreto de alcoba tras cada puerta.

Scott Thomas y Kline lucen y se pelean por una herencia envenenada.

SINOPSIS:

Un hombre neoyorkino (Kevin Kline) viaja a París para vender el lujoso apartamento que acaba de heredar de su padre, con quien no tenía ningún contacto. Allí conocera a la que fue amante de su padre durante 50 años.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: Francia

DURACIÓN: 107

EDAD RECOMENDADA: na

DISTRIBUIDORA: Golem

ESTRENO: 07 de Agosto de 2015