CRÍTICA

Luna en Brasil

5

Por
19 de enero de 2015

¡Ah, las vidas de escritores en pantalla! Está el alcohol y las drogas, el amor y el sexo, el mundo interior frente la realidad exterior, y, salvo llamativas excepciones, no hay más. Ni obra ni persona. Ni siquiera demasiado cine. El espectador medio, emboscado ante el descubrimiento de escritores de los que ha leído poco o nada, calma sus culpas imaginando que el filme da más de lo que en realidad ofrece. Qué cómodo resulta apuntar a la poetisa norteamericana Elizabeth Bishop en la lista de referencias del desengaño literario sin haber leído jamás uno de sus versos. Victoria pírrica, engañosa, pero muy cómoda. Cultura de solapas. Es el caso de la nueva película del cineasta Bruno Barreto, antaño promesa de un cine brasileño fresco, tercera vía entre Cinema Novo y culebrones, convertido por el tiempo y por el paso por Hollywood en un funcionario de la cámara, correcto pero previsible, que nos mastica un triángulo amoroso en el convulso Brasil de los 50 y los 60 (interesante trasfondo) para que lo digiramos sin mala conciencia. El buen trabajo (british style) de la australiana Miranda Otto y la digna ambientación redimen en parte la simplista explicación de una revelación artística que confronta “la alegría insoportable de los brasileños” con el “compromiso con el pesimismo” que destila la protagonista tras conocer la libertad inspirada por su musa y compañera. Como casi siempre en los biopics literarios, lo mejor es el rastro literario que apuntamos y después no siempre seguimos.

¡Ah, las vidas de escritores en pantalla! Está el alcohol y las drogas, el amor y el sexo, el mundo interior frente la realidad exterior, y, salvo llamativas excepciones, no hay más. Ni obra ni persona. Ni siquiera demasiado cine. El espectador medio, emboscado ante el descubrimiento de escritores de los que ha leído poco o nada, calma sus culpas imaginando que el filme da más de lo que en realidad ofrece. Qué cómodo resulta apuntar a la poetisa norteamericana Elizabeth Bishop en la lista de referencias del desengaño literario sin haber leído jamás uno de sus versos. Victoria pírrica, engañosa, pero muy cómoda. Cultura de solapas.

Es el caso de la nueva película del cineasta Bruno Barreto, antaño promesa de un cine brasileño fresco, tercera vía entre Cinema Novo y culebrones, convertido por el tiempo y por el paso por Hollywood en un funcionario de la cámara, correcto pero previsible, que nos mastica un triángulo amoroso en el convulso Brasil de los 50 y los 60 (interesante trasfondo) para que lo digiramos sin mala conciencia. El buen trabajo (british style) de la australiana Miranda Otto y la digna ambientación redimen en parte la simplista explicación de una revelación artística que confronta “la alegría insoportable de los brasileños” con el “compromiso con el pesimismo” que destila la protagonista tras conocer la libertad inspirada por su musa y compañera. Como casi siempre en los biopics literarios, lo mejor es el rastro literario que apuntamos y después no siempre seguimos.

Los años brasileños que iluminaron “el arte de perder”.

SINOPSIS:

Luna en Brasil, narra la historia de amor entre Elizabeth Bishop, gran poeta norteamericana que ganó el Premio Pulitzer, y Lota Macedo Soares, arquitecta carioca que diseñó y supervisó la construcción de Flamengo Park. Ambientada en Brasil de los años 50, Elizabeth Bishop, una mujer emocionalmente frágil, conoce a Lota, una mujer optimista y confiada. Superadas las hostilidades iniciales, su relación desencadenará en una bonita y duradera historia de amor, que alterará por completo el mundo que rodea a la escritora. Es la historia de dos mujeres y una pasión.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: Brasil

DURACIÓN: 113

EDAD RECOMENDADA: PC

DISTRIBUIDORA: SPLENDOR FILMS

ESTRENO: 09 de Enero de 2015